Tras varios años al frente de Madee, el catalán Ramón Rodríguez está saboreando el éxito en castellano como The New Raemon. Las canciones de “A propósito de Garfunkel” primero y las de “La invasión de los ultracuerpos” después han calado en un público distinto. Veamos si ahora sus gustos también son distintos de los que le suponemos.

Bob Dylan “Blood On The Tracks” (1975)

Uno de los mejores discos de todos los tiempos. Rabia y decepción a raudales, escrito por Dylan mientras su relación con su primera mujer se iba al garete. A sus crudas palabras me remito: “Cuando nos conocimos estaba casada, a punto de divorciarse. La ayudé a salir de un lío, creo. Pero empleé demasiada fuerza. Llevamos aquel coche tan lejos como pudimos y lo abandonamos en el Oeste. Una noche triste y oscura nos dejamos. A ambos nos pareció lo mejor. Se volvió para mirarme mientras yo me alejaba. La oí decir a mi espalda: ‘En la calle nos veremos algún día’. Enredados en la tristeza”.

Paul Simon “Paul Simon” (1972)

El debut de Paul Simon en solitario es simplemente colosal. Un excepcional compositor y guitarrista, por no hablar de lo bien que canta y las entrañables historias que cuenta en este álbum que, por cierto, merece estar en las estanterías de vuestra discografía. En vinilo suena que se te saltan las lágrimas (aplicable también al disco de Bob Dylan).

Bonnie ‘Prince’ Billy “The Letting Go” (2006)

Otro cantautor, este más contemporáneo pero con un talento desbordante. Escoger un disco suyo es complicado, lo mismo me ocurre con Dylan (sí, está claro que tengo una fijación con él). “The Letting Go” es un buen disco para empezar a disfrutar de las canciones de Will Oldham. A mí me acabó de robar un trozo de corazón con este álbum.

Eric Bachmann “To The Races” (2006)

Conocida y reconocida es mi admiración por Archers Of Loaf y Crooked Fingers (los otros proyectos en los que estuvo y sigue involucrado Bachmann). Éste es su primer disco en solitario. Grabado en tres días y acompañado tan solo por su voz y una guitarra española. Las canciones están entre lo mejor que ha escrito y sigue siendo mi cantante favorito y mayor influencia en ese aspecto. A sus pies.

Joan Manuel Serrat “Mi niñez” (1971)

No conozco a nadie que admire tanto a Serrat cómo lo hace mi padre. Mi padre, sin saberlo, fue quién despertó mi pasión por la música de la mano de los discos de este artista y de los de Bob Dylan (otra vez) y The Beatles. Según mi humilde opinión, este es el disco de Serrat que más cosas me transmite. Canciones cómo “Señora” o “Fiesta” me siguen poniendo los pelos cómo escarpias.

Egon Soda “Egon Soda” (2008)

Os recomiendo este grandísimo disco que pasó injustamente sin pena ni gloria por las listas de lo más destacado del 2008. Se trata del debut de Egon Soda (la banda de Ricky Falkner), un disco que crece y crece con las escuchas y que está entre lo mejor que se ha escrito aquí la última década. Ya sé que lo edité yo en Cydonia (el sello que dirijo junto a Oriol Canals) y que no está bien que lo diga, pero es que siento que estoy en lo cierto y merece ser reivindicado pese a ser muy reciente. Hablarán maravillas de él en los años venideros, tiempo al tiempo.

Grand Archives “Grand Archives” (2008)

Aprovechando que visitan nuestro país este mes, os invito a que descubráis esta obra. Un grupo que tiene una personalidad especial y que contagia muy buenas vibraciones cada vez que suenan en un tocadiscos. A ver qué tal se defienden en directo, en disco han demostrado sobradamente su talento.

Lluís Llach “Com un arbre nu” (1972)

Antes hablaba de mi padre, ahora es el turno de mi madre. Ella solía pinchar esos primeros discos de  Lluís Llach en el comedor de nuestra primera residencia en Vilassar de Dalt. Éste es junto a “I si canto trist” el que encuentro más fresco. El joven Llach me recuerda a Jacques Brel y al primer Leonard Cohen, además canta de fábula y escribe unas letras con mucha profundidad. Un ejemplo: “Ma tristesa”. Grandioso.


Nueva Vulcano “Juego Entrópico”
(2005)

He aquí el mejor trío de nuestro país. Producidos con maestría por Santi García (que pareado más tonto, oigan). Me apasionan sus dos discos, por no hablar de esos suculentos Ep’s que vienen publicando desde hace ya algunos años. Suenan compactos como nadie. Las palabras de Artur Estrada son de un acierto y un ingenio apabullantes, sin duda uno de nuestros letristas con más carácter. “Las cosas y las casas” y “El río suena” le erizan el cogote a cualquiera. Os cuento un dato curioso: La portada es de Pau Masiques, hermano mediano de Pep Masiques (bajista de Madee, buena gente y gran cocinero).

The Replacements “Let It Be” (1984)

Santi García a veces me da envidia sana, en este caso por tener una copia en vinilo (por la que pagó en eBay una pequeña fortuna) de esta referencia de The Replacements. “Let It Be” es su obra más celebrada, la voz rota de Paul Westerberg estremece mucho, nadie se desgañita con tanta sinceridad. Puede ser su mejor disco, juzgad vosotros mismos. Yo me despido escuchando “Unsatisfied” y dedicándosela a Joan S. Luna, que siempre me pide estos encargos a última hora.