Nos reunimos en Madrid con el supergrupo por excelencia del indie español cuando está al caer su segundo largo, “2” (Warner, 16), un disco con el que León Benavente se consolidan definitivamente como una de las bandas con más entidad de la escena.

Con vuestro primer trabajo se os puso la etiqueta de ‘supergrupo’, ¿Pensáis que con un segundo disco dejará de hacerse referencia a vuestros proyectos previos?
Abraham Boba (voz y teclados): Aquello fue para poner a la gente un poco en situación. Veníamos de otros proyectos y para utilizar una etiqueta que diese pistas se hablo de supergrupo. Un adjetivo que tampoco nos dijo nada y de hecho no describe nada. No es una etiqueta musical, no define la música que podemos hacer.
César Verdú (batería): Tampoco es algo que nos haya influido mucho, la verdad. Al público quizás le sirvió para orientarse, para saber un poco de dónde veníamos.
Luis Rodríguez (guitarra): Le da morbo. Hay cierta presión pero creo que con la edad que tenemos podemos concentrarnos en lo realmente importante. Pasar un poco de esas etiquetas que no dejan de ser una forma de presentar el grupo.
César: Pero también ha servido para atraer al público cercano al proyecto individual de cada uno. Sobre todo por Nacho Vegas, de cuyo proyecto todos formamos parte.
– (Abraham y Luis son miembros de su banda, mientras que César y Eduardo forman parte del equipo técnico) –
Luis: Esta claro que venir de trabajar con Nacho, un tío con la proyección que tiene, hace que la gente sienta, como mínimo, cierta curiosidad. Luego ya si hay gente que se queda o nos manda a tomar por culo, eso ya es otra cosa.
Abraham: Yo creo que después de estos tres años ya no se va a hablar de eso. Yo creo que la gente ya conoce más el nombre de León Benavente que cualquier otro proyecto que hayamos tenido nosotros por separado.
Luis: Yo prácticamente estoy convencido de que el 90% de la gente que conoce León Benavente no tiene ni puta idea de que este señor tocaba en Schwarz (César) o que este otro tocaba en Tachenko (Eduardo Baos).
César: Al principio sí que fueron unas pistas que se dio a la gente, pero lo que realmente ha hecho que este grupo funcione ha sido el disco y sobre todo los conciertos que hemos dado y cómo eran esos conciertos
Luis: Qué conciertos…
Abraham: Es una etiqueta que si nunca ha tenido sentido, ahora todavía lo tiene menos.

Está claro que como León Benavente habeis cosechado un éxito de crítica y público muy superior al de vuestros proyectos anteriores ¿Os imaginabais algo así?
Abraham: No esperábamos algo así. Venimos de trabajar en muchos proyectos que se quedaban ahí… salía el disco, lo escuchaba un poco la gente y tal, pero tampoco nunca llegaron a lo que hemos llegado con este grupo. Por nuestra experiencia, sabemos que esto es una lotería, que es muy difícil que un proyecto musical funcione bien, con lo cual nuestras expectativas eran cero. Lo que queríamos es que a nosotros nos gustase lo que estábamos haciendo y ya está.
Luis: Luego ya que tu trabajo sea reconocido con premios y demás es algo que tampoco… quiero decir, claro que te anima. A nadie le amarga un dulce. Estamos muy agradecidos. Pero lo que te decía antes, tenemos una forma de currar muy de concentrarnos en nosotros. Está muy bien que te den un premio, pero tampoco influye mucho en el día a día del grupo.

¿Os ha pesado de alguna forma todo ese reconocimiento a la hora de trabajar en este segundo disco?
Abraham: Las expectativas en ese sentido son más del público que nuestras. La diferencia básica que hay entre donde estábamos antes y donde estamos ahora es que antes no había absolutamente nada con qué comparar. Antes no había referente, ahora sí hay algo con que compararlo y de ahí es de dónde nace la expectación. La gente puede comparar y decir este disco me gusta más o menos que el otro. Antes no se podía hacer eso. Tenemos más presión ahora pero al final en lo único que hemos pensado cuando hacíamos el disco es en lo mismo que pensábamos cuando hicimos el otro: en que nos gustara a nosotros, que fuesen canciones que nos gustaría defender en directo.

“Se tiene demasiado en cuenta la opinión de la gente que se dedica a hacer canciones”

Tengo entendido que lo grabasteis en un caserío en Andoain (Garate Estudios) con Kaki Arkarazo, ¿Cómo fue la experiencia?
César: Tuvimos poco tiempo para preparar el disco porque estábamos aún con la gira. Cuando vimos la posibilidad de grabarlo en los estudios de Kaki Arkarazo pensamos que era una oportunidad muy buena; técnicamente y también como símbolo. Allí han grabado muchos grupos míticos, entre otros Manta Ray, que a todos nos gustan mucho. Es un lugar especial que te sitúa y te hace concentrarte del todo en el disco.

Escuchando “2” (Warner, 16) percibo un salto con respecto al sonido del disco anterior, en muchas canciones los sintetizadores y la base rítmica predominan sobre las guitarras ¿Ha sido algo premeditado?
Luis: No creo que hay sido una estrategia premeditada, sino una consecuencia lógica. Llevamos mucho tocando juntos y eso de alguna manera tiene que reflejarse en el disco.
Eduardo Baos (bajo y sintetizador): Quizás sea menos guitarrero, porque hemos tirado más de los sintes.
César: Queríamos hacer una continuación, pero no queríamos repetirnos, por eso habrá gente a la que le pueda descolocar. En este disco todo toma más empaque y mucha más fuerza.
Abraham: Es un disco muchísimo más duro que el anterior. Lo que está claro es que no vamos a volver a hacer lo mismo porque ya lo hemos hecho. Hay una evolución, pero yo no lo veo menos rockero, al contrario. Ensayábamos las canciones estos días y, vamos, nos reventaban los oídos.

Al igual que su predecesor, “2” (Warner, 16) es un álbum muy compacto…
Abraham: A nosotros nos cuesta mucho concebir un disco completo. No trabajamos con canciones sueltas. Por supuesto queremos que valgan independientemente, pero perdemos mucho tiempo en ver que canciones están dentro y cuales se quedan fuera, cual es el orden… sin ser discos conceptuales, que evidentemente no lo son.
César: Nos hemos concentrado mucho en que las canciones al final funcionen.
Abraham: Que estén dentro de un contexto. Por eso las canciones de este disco decidímos no tocarlas en directo antes de grabarlas y de que la gente pudiera escucharalas en conjunto.
Luis: Nosotros somos bastante parcos en ese sentido. Hay grupos que en cuanto están grabando cuelgan un trozín de la canción… pero a nosotros eso no nos gusta.
Abraham: Podíamos haberlo hecho, al menos para testearlas, pero queríamos que la gente escuchase el disco entero.
Eduardo: Aunque hoy en día con los singles y tal es difícil…

El primer tema, “California”, cuenta con referencias tan dispares como David Foster Wallace (la broma infinita) y Triángulo de Amor Bizarro (el fantasma de la transición) ¿Os interesa especialmente mostrar referencias culturales en vuestras canciones?
Abraham: Me gusta jugar con referentes de la cultura popular. “California” habla de un lugar utópico que no existe, no es realmente California. Yo el libro de David Foster Wallace, “La broma infinita”, no lo he leido. Pero creo que es una referencia popular como lo puede ser un músico de rock o de pop. Además esas tres palabras juntas, la broma infinita, son un concepto que en sí mismo me parece interesantísimo. Hay una referencia, claro, pero si lo sacas de contexto puede tomar otro significado. Una vez más los contextos, que son tan importantes. Con Triángulo pasa lo mismo. No es que sean un referente, pero de los grupos que hay en España es de los que más nos gustan.

En el single, “Tipo D”, recitáis una larga enumeración de cínicos deseos de poder ¿Creéis que la ironía puede ser una buena herramienta para trasmitir mensajes más profundos?
Abraham: Una vez me apunté una frase, que ya no me acuerdo de quien era, que decía que el cinismo es una forma muy poco agradable de decir las cosas que de verdad importan. Eso es algo que a mí siempre me ha interesado a la hora de escribir. Hay gente como Randy Newman que me gusta mucho como escribe y que ha hecho muchas canciones en esa línea.

Muchas letras de “2” (Warner, 16) tienen referencias explícitas a eventos recientes de la política nacional, como las tarjetas black o el tipo que estrelló su coche en la sede del PP ¿Hasta que punto el disco es producto de los tiempos que vivimos?
Abraham: somos gente de la época en que vivimos y las cosas que pasan a nuestro alrededor se acaban colando en lo que escribímos. No somos un grupo que se mueva en parámetros de otras épocas demasiado dispersos o muy abiertos a la interpretación. Tenemos los pies muy en el suelo y es lo que queremos mostrar en las canciones, aún siendo canciones que queremos que perduren en el tiempo. Es algo que ya desde el principio forma parte del sello de León Benavente. Pero yo creo que lo interesante es más la forma de tratarlos que los temas en sí.

En general en vuestras letras, sin llegar a ser canción protesta, pueden encontrarse críticas sociales muy ácidas ¿Creéis que es importante, en una coyuntura como la actual, definirse políticamente?
César: Todo lo que pase a tu alrededor te tiene que afectar, eso siempre ha sido así. Luego ya la decisión que tome cada uno de dar la cara o atreverse a decir determinadas cosas en sus letras es algo en lo que nosotros ya no nos podemos meter.
Abraham: De todas formas, ya desde hace unos años, parece que ha habido una especie de reset en las cabezas de la gente que escribía canciones y muchos han empezado a hablar de lo que estaba pasando de diferentes maneras.
Ahora sigue pasado, pero también es cierto que creo que queda muy poco para que deje de pasar.
César: Está claro que en nuestro caso es más una crónica de lo que te sucede día a día, de lo que estás viviendo.
Abraham: Hay gente que sabe referirse a las cosas que están pasando de una forma muy interesante y novedosa y que sólo por eso ya tiene un valor en sí. Y hay otra gente que, bueno, escribe más como se ha hecho toda la vida… rock reivindicativo ha habido siempre, ya no te digo fuera, te digo en España también. En todo el territorio nacional ha habido música reivindicativa de siempre… pero quizás no eran los grupos de la escena independiente.

 (continúa)