Pasa el tiempo y el cuarteto escocés continúa manteniendo el cetro. Lo han agarrado fuerte y, pese a los cambios que plantea “Tonight: Franz Ferdinand” (Domino/Pias), su tercer larga duración, la diversión y los hitazos están garantizados. El ganador se lo lleva todo, que decían Abba.

Decía el mes pasado que “Tonight: Franz Ferdinand” era el tercer éxito consecutivo del cuarteto escocés. Y eso supone mucho, atendiendo a la indudable grandeza de su debut discográfico, “Franz Ferdinand” (04), uno de los clásicos de la década en curso, y la arrolladora continuación que fue “You Could Have It So Much Better” (05).

“Escribir nuevos temas es como mantener vivo el latido de mi corazón”

Alex Kapranos y sus compañeros se la han jugado un poco más en este tercer paso adelante. Los sintetizadores han ganado protagonismo y las influencias han derivado hacia otros lugares. El resultado, ya lo sabrán a estas alturas, no tiene desperdicio. No lo tiene más que nada porque Franz Ferdinand componen cortes redondos como quien chasquea los dedos, porque nos lo hacen pasar como nadie en casa o fuera de ella, porque su batería de hits no tiene igual en la actualidad y, subrayemos, porque no les ha hecho falta vender su alma al diablo en un cruce de caminos para dar en la diana de nuevo.

“Queríamos pasarlo bien haciendo este disco, y experimentar”

Esta noche Franz Ferdinand van a tocar frente a casi dos mil personas. Muy pocos hemos tenido la suerte de escuchar sus nuevos cortes, y menos aún repetir tantas escuchas como temas aparecen en “Tonight: Franz Ferdinand”. Pero poco importa, cuando horas más tarde el grupo interpreta casi media docena frente a su público, el ambiente mantiene la temperatura al máximo. Sus nuevas composiciones funcionan en estudio, en concierto y también lo harán en los clubes indies.
Alex Kapranos me saluda con un apretón de manos ni demasiado fuerte, ni demasiado desganado. No suelo ser demasiado observador, pero se le ve cómodo asumiendo las tareas de promoción. Sonríe, saluda a todo el mundo y hasta bromea con el tipo que está reponiendo los botellines de agua de la nevera que tenemos a nuestras espaldas. Para no desdibujar esa sonrisa, le comento que me he rendido nuevamente a sus pies, que “Tonight: Franz Ferdinand” me parece un pedazo de disco. “La reacción está siendo excelente. A la gente parece estar gustándole”, subraya con una modestia que acepto a pies juntillas. “No es fácil resumir lo que hay en este disco, sobre todo porque nos planteamos mucho experimentar con distintos sonidos. Hemos trabajado los sintetizadores con la intención de poderlos reproducir en directo, incluso el final de ‘Lucid Dreams’. En muchos casos nos hemos dejado llevar por la improvisación, nosotros cuatro sin ataduras en el estudio. Cuatro amigos encerrados en un pequeño espacio e interactuando entre ellos sin preocuparse por nada más. A veces hemos grabado más de quince minutos seguidos para después quedarnos sólo con uno. No queríamos grabar las canciones veinte veces y aburrirnos cada vez un poco más y más y más”. No sé si ese será el secreto, pero no me cabe ninguna duda de que estos cuatro tipos de Glasgow han dado de nuevo en el clavo. Un disco más electrónico, igualmente efectivo y con una personalidad propia que lo diferencia de sus predecesores. “Empezar a trabajar desde un punto de vista más electrónico no fue nada premeditado. Queríamos pasarlo bien haciendo este disco, y experimentar. Es posible que por eso tenga esa personalidad de la que me hablas. Siempre buscamos disfrutar con nuestro material. Lo hacemos incluso con las canciones que llevamos años tocando. Somos una banda de pop, de rock, podemos tocar fuerte o podemos hacer un concierto acústico, pero ahora mismo nos apetecía hacer algo más centrado en la pista, en la noche. Paul ha estado muy metido en la música electrónica desde hace tiempo y hablamos sobre eso, nos gustaba la idea de recuperar el protagonismo de los sintetizadores y del baile. Mentalmente, estábamos creando un disco nocturno porque queríamos ir hacia ahí. Estamos en 2009 y es normal que suene a 2009 y no a 2005. Me gustan todos nuestros discos por eso, porque representan lo que hemos sido en cada momento”. Una banda distinta y, al mismo tiempo, los Franz Ferdinand de siempre. “Es que somos la misma banda, la misma gente, los mismos compositores, así que nuestro espíritu se mantiene. Supongo que lo que ha cambiado es nuestro estado de ánimo y también las influencias, o por lo menos los estilos que estábamos escuchando. ‘Tonight’ no es un disco de reggae o de dub, pero el dub ha marcado los arreglos de algunas canciones como ‘What She Came For’ o ‘Send Him Away’. El pop, la electrónica, el dub… este trabajo es una combinación de elementos de todos ellos”.
A lo largo de toda la conversación, Kapranos no deja de subrayar que, como bien indica el título, este tercer larga duración (que, en su edición especial, incluirá ocho cortes extra) está especialmente indicado para escuchar y disfrutar en horarios intempestivos, para superar crisis a base de diversión. “Tonight: Franz Ferdinand” es un disco que mira a los ojos de todos aquellos que se han sentido perdidos y han buscado la solución en la noche, la bebida, los clubes, los amores ridículos y el descantille. “No sé cómo interpretará la gente las canciones, pero este disco trata sobre estar perdido, sobre perderse por la noche, en Barcelona o en el lugar que sea. Es una sensación o un sentimiento que todos hemos sentido alguna vez. Por eso es un disco para la noche, para bailarlo por la noche, para escucharlo con más gente por la noche. Me gustaría pensar que no es para una noche solitaria, sino para compartirla”, continúa, al tiempo que niega cualquier intención de haber dado forma a un trabajo conceptual. “Nunca pensé en la temática del disco antes de grabar las canciones. Si lo hubiera hecho, tendríamos un maldito álbum conceptual de rock progresivo. Descubrí sobre qué trataba una vez acabado, al escuchar todos los temas. Necesitaba dejar salir algunas ideas y aquí están. Habla sobre la tensión sexual y las relaciones, ya sabes, como el primer disco (risas). Y es que los textos de Franz Ferdinand nunca han buscado la genialidad. Los escoceses han optado en todo momento por no complicarse la vida, lo cual no significa que uno se sienta retrasado coreando sus estribillos o intentando reproducir sus estrofas. “Siempre me ha gustado la música inmediata, pero también las letras que cuentan algo. Nunca he sentido la necesidad de crear música compleja que sea impenetrable. Es muy fácil escribir canciones resultonas que la gente olvide al cabo de unas semanas, que las tire a la basura, pero eso no debe confundirse con la inmediatez del pop en general. Son cosas distintas y con muchos matices. Puedes componer una canción con una gran melodía pegadiza y que, al mismo tiempo, tenga algo que transmitir. Las letras de ‘Dream Again’ o ‘Katherine Kiss Me’ no están escritas precisamente para gritarse en grandes estadios, puedes apreciarlas cuando estás en casa y las escuchas de nuevo una y otra vez, pero no buscamos un único impacto emocional en la gente, sino que puede haber distintos niveles, como cuando escuchas ‘Ulysses’ o ‘What She Came For’ y cantas conmigo en los conciertos”.
Quién sabe si esa será el componente principal de su fórmula, pero nadie va a negar que Franz Ferdinand tienen mano maestra a la hora de redondear sus discos. Porque ha sido esa capacidad de componer música de apariencia frívola, pero mucho más inteligente de lo que pueda parecer, la que les ha sacado de pobres. Ese es el secreto de su éxito. “No sé cómo decírtelo, pero la modesta repercusión que tuve con The Karelia tuvo más impacto en mí en lo personal que el éxito de Franz Ferdinand. Me hizo ver todo de una forma distinta, porque no eran tiempos fáciles. Es cierto que la popularidad nos ha hecho cambiar en algunos sentidos. En el bueno, porquecuando nos juntamos no teníamos dinero. Paul y Nick eran casi unos homeless (risas). Ahora podemos pagar todas nuestras facturas, hemos visto muchos lugares del mundo y no tenemos que preocuparnos por el dinero, pero lo esencial no ha cambiado. Mientras me entrevistas no soy más que otra persona a la que el éxito ha dado una especie de reputación, nada más. Lo mejor para mí es ver a la gente disfrutando de nuestra música, venir a Barcelona y ver a miles de personas cantando nuestras canciones. Nadie en este grupo quiere más que
eso. No somos ese tipo de famosos a los que los medios persiguen o que buscan notoriedad. Intentamos hacer la mejor música posible, eso es todo. ¡Tío, tú eres el que tiene que preguntarme sobre música, no sobre mi vida personal! ¡Nada de paparazzis!
(risas). Antes de que pueda interrumpirle, Kapranos se repeina con la mano, comenta algo sobre Chrissie Hynde que no acierto a entender, y prosigue. “Mucha gente de Glasgow me decía que yo había cambiado, pero no es cierto. ‘¡Tío, eres tú el que ha cambiado! Me tratas distinto porque me has visto en televisión, pero soy exactamente la misma persona’. Continuamos viviendo en Glasgow y yendo a los mismos lugares en los que nos sentimos cómodos, la diferencia es que hemos grabado varios discos. No somos ese tipo de artistas que se va a Los Ángeles a vivir y dedica todo su tiempo a aparecer en las fotos”. Los titulares podrán engañarnos, pero el brillo de la mirada del joven que tengo frente a mí ni desconcierta ni lleva a la desconfianza. No sé sus compañeros, pero no me cabe duda de que él se siente afortunado por el trato que le está dando la vida y sabrá manejar su popularidad. Nada de egos absorbentes, nada de envidias entre miembros, sólo un sueño compartido y un montón de canciones para el recuerdo. “Tocar en directo es como un sueño, enfrentarse al público, sentir esa respuesta inmediata, pero llega un momento en el que tú eres el único que está frente a una canción. Tienes
que componer algo y quieres que sea lo mejor posible, que sea la mejor canción que puedas escribir en tu vida. Escribir nuevos temas es como mantener vivo el latido de mi corazón. Es lo que me motiva a seguir adelante. Me gusta mucho actuar en un escenario, pero cada vez me interesan más cosas como producir o trabajar con otros artistas. Es algo que inspira mucho. Puedes descubrir un montón de cosas nuevas y de formas distintas de pensar. Quizás en unos años esté componiendo un tipo de música totalmente distinto al que hago ahora. Me lo pase muy bien, por ejemplo, cuando estuve trabajando en los arreglos con The Cribs. Podría hacer como Johnny Marr. Me gusta que siga trabajando con gente joven y con grupos con los que, en principio, no debería tener mucho que ver. No es uno de esos artistas establecidos que se acomoda y deja de hacer cosas interesantes. Se trata de continuar sintiéndose joven, de crear o grabar música que continúe siendo excitante para uno. No es importante si vendes más discos o menos, sino sentir la música. Ahora disfruto con las giras y los conciertos, vivo el momento al máximo, pero no sé lo que pensaré en unos años”
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