Laibach no es un grupo al uso. Nacidos en la Eslovenia comunista de los años 80 abanderando la rama musical del movimiento NSK (Neue Slowenische Kunst), este colectivo ha llevado su peculiar forma de entender el sonido industrial a territorios hasta entonces insospechados. No es de extrañar entonces que su influencia traspase fronteras incluso literalmente hablando, pues hace unos meses eran noticia por dar dos polémicos conciertos en Corea del Norte. Nada se les pone por delante y por ello cuando les llegó el encargo de poner banda sonora a la adaptación teatral de la obra de Nietzsche Así habló Zaratustra aceptaron.


En vuestros treinta y siete años de existencia, habéis apostado por un eclecticismo musical que circunda desde el industrial más áspero e introspectivo, hasta el pop complaciente. ¿Cuál es el impulso que mueve a Laibach a la hora de componer?
Es cierto, podemos ir en muchas direcciones y seguir siendo Laibach. Odiamos ser prisioneros de géneros. Somos lo suficientemente grandes para las contradicciones y disfrutamos investigando todos los rincones de nuestra propia complejidad desconocida. El proceso de trabajo es siempre diferente y se desencadena por distintos elementos y contextos, pero el impulso más importante es el espíritu constante e inmanente. El principio de composición que le sigue está totalmente construido; el sujeto y el tema dictan el proceso de composición. Esta “represión” sobre la alquimia de la escritura se transforma en una “expresión” donde la politización del sonido se convierte en sonoridad absoluta.

NSK es uno de los colectivos más interesantes y activos que se gestaron en el siglo pasado. ¿Hasta qué punto fue difícil su desarrollo dentro de una Yugoslavia convulsionada por sus propias circunstancias?
De hecho, NSK ya no está activo como colectivo desde 1992, cuando fue derribado y parcialmente transformado en un Estado. Pero cuando trabajábamos juntos como un movimiento en Yugoslavia, no fue tan difícil; Laibach existió desde 1980 y creó toda la filosofía e ideas que luego fueron utilizadas y desarrolladas en NSK. Cuando Laibach fue oficialmente prohibido en el país entre 1983-1987, NSK se estableció (en 1984) como una especie de Laibach ampliado. La situación política y cultural de Yugoslavia dio un trasfondo perfecto para que este movimiento funcionase con éxito. Por supuesto que hubo problemas y obstáculos, pero todo eso fue un impulso adicional para nosotros.

En vuestro último trabajo Also Sprach Zarathustra, he notado una vuelta a la primera esencia industrial complementada con un manto neoclásico que hereda el poder de compositores como Strauss. El resultado ha sido un disco muy privativo e impactante que deslumbra gracias a su singular personalidad, exento de temas comerciales o accesibles. ¿Cómo nació esta idea?
Fuimos invitados por el director de teatro esloveno Matjaž Berger para crear música para la obra basada en el famoso trabajo de Nietzsche e interpretada por el conjunto de teatro Anton Podbevšek. La actuación en sí misma y las instrucciones del director fueron, por lo tanto, importantes elementos de fondo para el resultado que refleja la música. AP Theatre se encuentra en Novo Mesto, Eslovenia, y lleva el nombre del poeta vanguardista esloveno de los años veinte, cuyos poemas en realidad se caracterizan por el llamado tema lírico titánico, con las características del superhombre Nietzscheano y el panteísmo de Whitman. Su única colección de poemas se llama Hombre con bombas y lo usamos como inspiración adicional junto con la obra de Nietzsche. Otro contexto importante que tuvimos que tener en cuenta de cara a la grabación fue la iglesia gótica medieval con sus características acústicas donde los temas iban a ser registrados y realizados. Por lo tanto, decidimos crear la mayoría de la música como una suerte de salmos ambientales. Para el lanzamiento del álbum recompusimos y modificamos la música principalmente fragmentada en doce pistas, pero mantuvimos sus características teatrales básicas.

“Consideramos que la política es la forma más elevada de cultura popular y, por lo tanto nosotros, que creamos la cultura pop contemporánea, nos consideramos políticos”

Also Sprach Zarathustra es una de las obras cumbres dentro del legado bibliográfico de Nietzsche. Desde el ecuador de vuestra carrera he podido percibir una gran influencia del vitalismo inherente en este autor, precursor de la renovación de ideales y del revisionismo a lo ya establecido. ¿Hasta qué punto Nietzsche es un referente para vosotros?
Nunca hemos ahondado en la hermenéutica de Nietzsche o estamos obsesionados con él de alguna manera; pero parece que Nietzsche está genéticamente ‘incorporado’ en nuestro plasma laibachiano. Siempre nos encantaron sus bigotes.

Además de Nietzsche, Laibach destaca por rescatar la esencia de vanguardias nacidas durante los albores del siglo pasado como el futurismo o el dadaísmo, ¿En qué medida influyeron éstas en vuestra temática?
Los movimientos vanguardistas siempre fueron un motor de inspiración para nosotros, especialmente Marcel Duchamp y Rene Magritte, además de Malevich; también futuristas y dadaístas, por supuesto, pero estamos genuinamente interesados ​​en la historia como tal en todas sus formas, estilos y géneros.

Vuestros conciertos son un ejemplo de espectáculo y declaración de intenciones bien halladas. ¿Cuál fue vuestra impresión al tocar en un país tan polémico como Corea del Norte?
Nos encantó. Es un lugar muy inspirador y su audiencia es la ideal para Laibach. Corea del Norte es mucho más de lo que describen los medios occidentales y, en general, encontramos con que la mayoría de los estereotipos sobre la RPDC son completamente falsos. El país es pobre y aislado y tiene un sistema político opresivo, pero es posible ver y sentir cambios positivos en todas partes. La gente en general es muy amable y parece tener la sabiduría preciosa que nosotros, los europeos, no tenemos. No pudimos encontrar ningún cinismo, sarcasmo, ironía, vulgaridad y otras “características occidentales”, solo sincera modestia, amabilidad, orgullo y respeto. A ellos les encanta sonreír y bromear también, mucho más de lo que la gente de Europa lo hace hoy en día. Los norcoreanos también van muy bien vestidos, son simples pero elegantes, y aprenden idiomas extranjeros. Los niños comienzan a aprender inglés a la edad de 7 años y conocemos a muchos que también hablaban otros idiomas. Pyongyang, que fue completamente bombardeada y borrada durante la Guerra de Corea por los estadounidenses es hoy una ciudad limpia, bien cuidada y colorida con una impresionante arquitectura socialista y posmodernista, esculturas y parques. Definitivamente es una ciudad de “arte pop” y parece que Jeff Koons lo hubiera diseñado. Nos ha impresionado sinceramente Corea del Norte y nos encantaría volver allí algún día para hacer más conciertos.

¿De toda vuestra extensa y fluctuante trayectoria artística, qué etapa elegiríais como favorita?
La que está por venir.

¿Hasta qué punto la simbología política es un elemento fundamental en la obra de Laibach? Cuál es el sentimiento que intentáis transmitir a vuestro público.
Realmente no tenemos ni usamos mucha simbología política, pero creemos que todo arte está sujeto a una estricta manipulación gubernamental, excepto por lo que el propio lenguaje habla de esta misma manipulación. Consideramos que la política es la forma más elevada de cultura popular y, por lo tanto nosotros, que creamos la cultura pop contemporánea, nos consideramos políticos.

Volviendo a vuestros orígenes, comenzasteis trabajando con sellos como la casa belga L.A.Y.L.A.H, en la que otras formaciones como Current 93 o Coil utilizaron a su vez como pista de despegue. ¿Qué os supuso fichar con MUTE en 1987?
Queríamos firmar con Mute desde el principio, pero no fue hasta 1986 cuando Daniel Miller, el jefe de Mute, nos invitó a unirnos al sello. Antes de fichar con Mute lanzamos álbumes a través de diversas discográficas independientes de menor peso, por ejemplo ŠKUC / R.o.p.o.t. de Eslovenia, L.A.Y.L.A.H y Sub Rosa de Bélgica, Walter Ulbricht Scahllfolien de Alemania, Cherry Red Records de Gran Bretaña, etc.

Dentro de poco volvéis a España para actuar. ¿Cuáles han sido vuestras impresiones y experiencias pasadas en nuestro país? ¿Qué opináis de vuestra audiencia española?
No actuamos mucho en España, y por alguna razón siempre es difícil conseguir actuaciones incluso en Madrid o Barcelona (sin mencionar otras ciudades), así que estamos aprovechando todas las posibilidades para venir a vuestro país y poder tocar. Creemos que aún faltan muchas personas en España que al descubrirnos apreciarían nuestra música tanto como las que ya lo hacen, si supieran que realmente nos necesitan.