El quinteto Lágrimas de Sangre llega al final de la gira de presentación de “Viridarquia” (New Beats, 17), momento que aprovechamos para preguntarles sobre su momento actual.

Las fechas son:
2 noviembre (La Calle, Sevilla)
3 noviembre (París 15, Málaga)
4 noviembre (El Tren, Granada)
18 y 22 noviembre (Apolo, Barcelona)

Llegáis al final de gira de “Viridarquia”. ¿Qué habéis aprendido esta vez de la carretera y de vuestro público?
Hemos visto desde la perspectiva del músico lo que siempre habíamos visto como público. Desde siempre hemos acudido a festivales a ver a nuestros grupos favoritos, este año nosotros hemos estado en el escenario y nos han venido a ver a nosotros. La verdad que la experiencia es algo que debería experimentar todo el mundo al menos una vez. Es emocionante. La parte negativa de esto es que quizás se pierde un poco la magia, porque detrás de un escenario hay mucho trabajo. Hay mucha gente con muy pocas horas de sueño y eso no se percibe desde la perspectiva del asistente.

Os quedan unas cinco o seis fechas dentro de esta gira. Estaréis en Andalucía antes de cerrar en Barcelona. ¿En qué regiones y provincias se os quiere más y en cuáles la gente se identifica más con vuestro mensaje?
Pues en Catalunya y en Euskal Herria siempre nos hemos sentido de manera inmejorable, pero este año hemos visto como nos han recibido en Madrid, en Valencia o Zaragoza, y la verdad que no podríamos elegir solo una ciudad. Íbamos a ciegas por primera vez en muchos sitios y nos hemos encontrado con entradas agotadas y la gente cantando todas las canciones. No podemos pedir más.

Los teloneros de los dos últimos conciertos en Barcelona serán Glaukoma y Homes Llúdriga, con quien os une una buena amistad. ¿Cómo anda la escena musical que tenéis alrededor ahora mismo?
Hay mucho movimiento, la verdad que hay talento de sobras en los grupos de aquí, lo hemos visto en esta última edición del BAM. Homes Llúdriga no paran de dar conciertos y ofrecer música brutal. Glaukoma acaban de sacar un disco (“Kalima”) que ya estamos deseando ver como presentan en directo. Y el Ateneu de Vallcarca empieza temporada en octubre, por donde pasan raperos underground con un talento brutal.

Sir ir más lejos, Glaukoma colaboraban en el disco. ¿Con qué grupos os lleváis mejor?
Glaukoma nos “apadrinó” en nuestras primeres incursions a Euskal Herria y eso es algo que quedó marcado en nuestras memorias. Son amor y nos hacen sentir como en casa, a parte de que estar cerca de ellos es un aprendizaje constante. Además de Homes Llúdriga y de nuestra familia de Blancs Wutan, este año hemos compartido escenario con grandes músicos como Zoo, La Raíz, Boikot, Sara Hebe, Smoking Souls, Tremenda Jauría… Grupos que admiramos y de los que aprendemos a medida que avanzamos.

Habéis llegado muy arriba en unos seis años. ¿Dónde creéis que está vuestro posible techo por lo que respecta al público?
Pues de momento nosotros tiramos del hilo, hacemos lo que nos gusta y le dedicamos toda nuestra energía a este proyecto. Nunca hemos pensado en un techo, somos de marcarnos objetivos factibles, vamos paso a paso. Llevamos muchos años haciendo conciertos para cincuenta personas, y lo de este año no nos lo terminamos de creer, así que ante todo queremos mantener los pies en el suelo y seguir disfrutando de lo que venga.

En ocasiones da la impresión de que las letras más combativas funcionan pero sobre todo entre la gente que ya conecta previamente con el mensaje que se muestra. ¿Creéis que vuestros textos le están abriendo los ojos a alguna gente o que sirven para reforzar la base de pensamiento de quienes ya tienen sus ideas claras?
Se hace difícil analizarlo pero creemos que hay de todo, también nos encontramos gente que no compra nuestro discurso pero que le gusta nuestra música. Nosotros tratamos de hacer política de lo cotidiano en nuestras letras, a lo mejor con el tiempo les cala nuestro mensaje y abren los ojos, pero este paso lo tiene que dar cada uno en sus reflexiones individuales, nosotros solo ofrecemos nuestra visión, así que bienvenido sea el que lo comparta.

Está claro que vuestra combinación de rock, rap, reggae, pop, etcétera… funciona a la perfección. Antes se hablaba mucho de crossover, ahora no hay un concepto claro. ¿Cómo os véis a vosotros mismos?
Siempre decimos que no nos pertoca a nosotros definirnos. El mundo está lleno de críticos y gente más lista que nosotros que sabe mucho de poner etiquetas, nosotros hacemos música brutal, a partir de ahí, que la clasifiquen como quieran.

La escena rap y la más combativa de la que formáis parte nunca se han unido del todo. ¿Cuál creéis que es el principal motivo?
La escena combativa responde a una manera de pensar, que suele ser minoritaria en esta sociedad, por eso estamos como estamos, entonces es normal que en cualquier género musical, las letras combativas sean minoría. A parte, en el rap siempre ha habido una especie de necesidad de ostentar actitudes y bienes materiales que nos hacen vomitar, igual es más visible en este género que en otros porque todo el mundo lo puede hacer con pocos recursos técnicos y desde casa.