Figura clave del underground estadounidense, Steve Austin, cantante, guitarrista, líder y fuente de odio de Today Is The Day, es un individuo peligroso. Una extraña figura del entramado musical yanki que, encima del escenario, parece absorbida por la esquizofrenia y la locura. Y “In The Eyes Of God” (Relapse/K-Industria Cultural), su nuevo disco, es otro extenuante retrato de los fantasmas que le rodean y le atemorizan. El legado de Today Is The Day es una herida incurable. Disco a disco, canción a canción, ladrido a ladrido, hachazo a hachazo, su trayectoria musical ya es una de las crónicas más desesperanzadas, agónicas y sinceras que se han hecho sobre el ser humano, sobre sus miserias. Steve Austin ha relatado en cinco discos el día a día de los que no quieren conocer el mañana: aquellos cuyo único motivo para seguir adelante es saber cuándo y cómo llegará el final. “In The Eyes Of God”, como el resto de su discografía (apunten: “Supernova”, “Willpower”, “Today Is The Day” y “Temple Of The Morning Star”), es un homenaje al rencor, a la desconfianza, al aislamiento, a la rabia, a la violencia, al odio. Para Austin, en resumen, la felicidad es patrimonio de los débiles. Él mismo se explica teléfono en mano. “No, “In The Eyes Of God” no presenta una visión más optimista del ser humano; en todo caso, es una visión menos negativa, que es diferente. La verdad es que ahora no pienso de la misma forma que lo hacía cuando publiqué “Willpower” o “Today Is The Day” (dos álbumes traumáticos de difícil asimilación), porque ese espacio de tiempo fue muy negativo para mí; de hecho, estuve al borde del suicidio. Creo que ahora la esperanza reside en esta generación joven que debe llevar a la gente más vieja a nueva manera de pensar, totalmente alejada de la actual. De todas maneras, en el día a día, yo sólo tengo esperanza para mí y para mi mujer”. “In The Eyes Of God”, su nuevo disco, es otra pequeña batalla contra el mundo. Un nuevo trabajo terrorista bañado en sangre, criticismo y sarcasmo. Un tifón de dobles bombos, riffs sulfúricos y berridos cargados de dolor. Ahora Today Is The Day andan más cerca de Emperor que de Unsane. “Cada disco es diferente. Los dos últimos, “Today Is The Day” y “Temple Of The Morning Star”, eran discos más experimentales, más calmados, más reflexivos. Cuando empecé a pensar en “In The Eyes Of God” quería un disco que mostrara diversas direcciones, más loco y más violento. No es que escuche muchas bandas de black metal, la verdad; el encuentro es casual, producto de unas ideas materializadas sin premeditación ni intencionalidad”. Y Relapse Records, el sello que acoge las canalladas de Austin tras su marcha de Amphetamine Reptile, no duda en dar por buenas esas ideas. Éste ya es segundo disco con ellos. “La relación es muy buena. Básicamente puedo hacer lo que yo quiero, aportar las ideas que yo creo buenas y llevarlas a cabo. Nos aguantan pese a los constantes cambios de formación y a los cambios de estilo musical… y eso es lo único que pido”. “Going To Hell”, “Possession”, “Who´s The Black Angel” o “Spotting A Unicorn”, algunos de los títulos de las canciones incluidas en su nuevo disco, pueden llevar al equívoco. No, no estamos ante una nueva petardada nazi-satánica procedente del norte de Europa. Austin se ha empapado de mala uva y cinismo para, refugiándose en el trasfondo lírico metalero, fotografiar una incendiaria crítica política. “Básicamente trato de explicar que no existe ni el cielo ni el infierno, que debes olvidar todo lo que te han enseñado, que debes elegir tu propio destino y ser libre, que no debes dejarte dirigir por nadie. Estamos controlados por un gobierno que basa su existencia en el capitalismo y eso nos lleva a la autodestrucción. Yo no estoy de acuerdo con su política militar, ni con su política sobre las drogas, ni con su sistema de impuestos, ni con su política económica, en definitiva. Por eso me quejo y lo expreso a través de la música”. Como tantos otros, Steve Austin canaliza toda la rabia, el dolor y la angustia mediante la música. Una manera de sanar llagas internas (las de verdad, las que te guardas, las que tardan años en salir al exterior) sin tener que recurrir a la pistola, la gilette o los barbitúricos. ¿Terapia o también necesidad vital? “Estoy convencido de que si no llega a ser por la música, yo posiblemente no estaría vivo. Hubo un tiempo en que, por diversas circunstancias, mi vida dejó de tener sentido, y la música constituyó el único motivo por el que seguir luchando. No me gusta ser victimista ni dramatizar sobre algo que a priori parece tan banal como la música, pero es cierto que a mí me ha servido de gran ayuda poder expresar todo lo que he sentido a través de Today Is The Day”. Su inminente visita española, acompañados por Neurosis y Voi Vod, se configura como un tentador aliciente para comprobar hasta dónde es capaz de llegar este exorcismo canalla con denominación de origen post-hardcore-black-metal, o lo que es lo mismo, puro dolor.