Las polémicas nos encantan. Diría más, nos vuelven locos y son parte de nuestra existencia. Para propiciar una, nada mejor que poner sobre el tapete la valoración del nuevo disco de Muse. No hay término medio: les amas o les odias. Así que ya verán ustedes en que parte de la balanza se sitúan una vez escuchado “Absolution”.

Hace dos temporadas la más cruenta de las controversias se dio con The Strokes. Los más optimistas aseguraban que eran lo más interesante surgido de América y más concretamente de una ciudad proclive a las grandes bandas como es New York. Quienes les despreciaban les consideraban una formación poco creíble y de actitud totalmente falsaria. Ahora podemos encontrarnos con casos como el de The Darkness. Tienen en común con Muse que también provocan disparidad de opiniones, en gran medida a causa del registro de su vocalista. O vibras con ellos o te producen jaqueca. Todavía recuerdo lo acontecido en la primera de las visitas de la banda a nuestro territorio. La barcelonesa sala Bikini llena hasta los topes y con una tensión que podía cortarse con cuchillo de hoja fina hasta que el trío apareció en escena.

“Hemos logrado una buena legión de fans, pero no podemos aspirar a conseguir más”

Aquella noche viví en una nube, con momentos de suprema exaltación, gozando de una banda de enorme libertad creativa, capaz de protagonizar malabarismos más propios del mundo del circo, pero perfectamente controlados. Sólo que no todo el mundo se contagió de su energía. Se habían creado dos bandos. “No tenemos miedo a lo que la gente pueda decir. Trabajamos con absoluta libertad, pero entiendo que eso suceda, porque no encajamos en ninguno de los parámetros que en principio se nos adjudicarían como banda británica. Por eso sabemos que no somos un grupo que vaya a arrasar en masa. Hemos logrado una buena legión de fans, pero no podemos aspirar a conseguir más, aunque nosotros estamos esperando con los brazos abiertos a cualquiera que disfrute con Muse. Nuestro objetivo principal es evolucionar como grupo y ofrecer sonidos novedosos en cada nueva entrega, explorar lo máximo posible y hacer cada vez mejores discos. La voz es solamente una parte más del secreto de este grupo, así que, o lo tomas o lo dejas”. Quién da rienda suelta a sus sensaciones es Matthew Bellamy, el alma matter de Muse, la imagen mediática que pueden vender al mundo, pero no por eso todo se aglutina en torno a su figura. Chris Wolstenhome y Dom Howard son compañeros suyos desde la escuela, y, por tanto, la confianza es total y la banda se dirige de forma totalmente democrática. Bellamy es un chico misterioso, de los que dan la sensación de que se están reservando algo en todo momento. Te está atendiendo, pero tienes la sensación de que está pensando en otras cosas, aunque a la hora de conversar se muestra tan bien engrasado como su propia banda, dialogando a toda velocidad. Como parece que en Inglaterra son unos incomprendidos, para grabar “Absolution” se han decantado por trabajar casi por completo con material técnico (las mezclas fueron en los Cello Studios en Los Angeles aunque la grabación sí fue en Londres) y humano (Rich Costey, que ha trabajado con Rage Against The Machine, Cave In y Audioslave) proveniente de Estados Unidos. Aunque allí no tienen todavía demasiada cuota de mercado. “Nos gusta todo el rock moderno que ha generado ese país en los últimos tiempos. Nos da igual que sea metal, que sea punk, que sea garage… Nos encantan las bandas que tienen un buen sonido de guitarras y una sección rítmica sólida. Eso, desafortunadamente, no somos capaces de encontrarlo en Inglaterra. Hace demasiado tiempo que por allí no saben lo que es una buena banda de rock. Inglaterra es un país de pop y es complicado que puedan entender lo que significa el término ´rock´ en la actualidad. En los setenta y en los ochenta sí había artistas con iniciativa e inventiva como Queen o David Bowie, pero ahora eso no es posible. Por ejemplo, en la actualidad nosotros nos identificamos con grupos como Deftones o System Of A Down, grupos que trabajan sin prejuicios, sin estar atados a un sistema o hacer algo prefabricado. En América lo vamos a tener difícil porque allí reclaman que primero entres en las listas con un single que llegue a mucha gente y nosotros no somos de ese tipo de grupos. Tenemos algo que funciona como un conjunto, y allí ese concepto no lo conciben como a nosotros nos gustaría. De todos modos, estamos buscando un sello que distribuya nuestro disco allí”. Maverick, el sello de Madonna, era quién tenía los derechos al otro lado del Atlántico, pero no contento el grupo con su labor, decidieron romper unilateralmente el contrato.

“Nos gusta todo el rock moderno que ha generado EE. UU. en los últimos tiempos. Nos da igual que sea metal, que sea punk, que sea garage…”

“No la conocí personalmente. Como artista le tengo un enorme respeto y me hubiera gustado tratarla cara a cara, pero no fue posible”. De forma casi paralela y en similares circunstancias saltaron a la palestra en Estados Unidos ellos y Coldplay, pero el repentino y desbocado éxito le ha llegado a Chris Martin y compañía. Eso sí, de celos, nada de nada. “Casualmente surgimos en la misma época, pero ellos son muy distintos a nosotros. Representan la cara amable y nosotros seríamos la más agria. Creo que no se les debe considerar una banda de rock, sino más bien de soft rock. Su propuesta es fácil y asequible, así que no creo que vayan a ser una banda muy experimental sino que explotarán la fórmula hasta agotarla. Muse seguiremos un camino con más espinas que rosas, pero quizás nuestra creatividad saldrá mucho más beneficiada que la suya. Lo nuestros es mucho más duro y este tipo de propuesta no ha tenido mucho éxito en Inglaterra en los últimos diez años. Mira la lista y te darás cuenta: Oasis, Blur, Travis, Radiohead… igualmente, creo que Coldplay se merecen esa privilegiada posición mucho más que otros de los que han llegado lejos dentro y fuera de Inglaterra”. De lo que nadie puede acusar a Muse es de no tener personalidad o una idiosincrasia muy propia (en su web la etiqueta del grupo es hiperbólica: heavy neoclásico metalcore punk hyper-band). Son reconocibles al primer segundo y ya existen grupos en América, como Matthew (el mismo grupo reconoce la influencia directa de Muse) y Ours (cuarteto neoyorquino con dos excelentes discos en el mercado) que han aprendido bien su lección. “Si no me hubiese comentado más gente que existían estos tales Matthew creería que me estás gastando una broma. No les conozco, pero dudo que hayamos creado un estilo, aunque si de verdad es así me lo debería tomar como un halago. Led Zeppelin sí que supieron crear escuela, así que todavía nos queda un largo trecho por recorrer”. ”Absolution” es un disco ponderado, proyectado de forma magistral, manteniendo intactos los matices que les auparon con anterioridad y subrayando otros que se han incorporado recientemente. “En este disco nos hemos concentrado más en el aspecto lírico, mucho más que en ´Origin…´, y, aunque suene un poco contradictorio, es como si volviésemos a nuestros inicios, sonando realmente contundentes. El segundo supuso un shock, un cambio brusco, así que para este tuvimos que tomarnos un descanso. Retomar nuestras vidas para volver con fuerza y tener nuevas sensaciones. Hemos encontrado una nueva dirección y creo que es la adecuada. Incluso la orquestación de las canciones, pareciendo la misma, es distinta”. Volvemos a hacer hincapié en el crucial debate acerca de la evolución y el futuro que nos tienen reservados Muse para tiempos venideros. “Yo no soy partidario de los cambios premeditados. Las cosas han de suceder de forma natural. Me gusta que en cada disco surjan nuevas ideas y que las sepamos desenvolver de la mejor manera. Hay gente que experimenta porque así está establecido, pero lo fundamental es que esa experimentación te lleve al buen camino. Por supuesto que no nos gusta hacer siempre el mismo disco y no me negarás que cada una de nuestras obras ha sido distinta a la anterior”. Por otro lado, Muse suenan trascendentales, de eso no cabe duda, y el título del disco, “Absolution”, no hace sino abrir perspectivas acerca de los pensamientos de los miembros del grupo. Hasta ahora la religión no había entrado en el imaginario del grupo de forma tan acusada.“Es un tema con el que hay que tener cuidado. Todo el mundo tiene unas creencias, pero yo no te puedo inculcar nada a ti. Tú tienes tu propia cultura y formación, y nuestros ideales no tienen que ser necesariamente los del resto de la población. Por ejemplo, yo no dejo claro si creo que hay un Dios o si por el contrario creo en su ausencia”.