Hace diez años ella tenía 23 y el 27. Ella se dio a conocer cuatro años antes en la primera edición de Operación Triunfo Argentina, y en 2007 se enfrentaba a la grabación de su primer álbum en solitario como compositora, esquivando el sambenito de “triunfita”. Él ejerció como productor. Un año después, se reencontraron en Madrid. Compartieron y siguen compartiendo proyectos musicales y empresariales, pero es hace unos meses cuando sus sinergias se abrazaron definitivamente: nacía La Loba, un dúo que une a Guadalupe Álvarez Luchia y Javier Zarember Calequi y que acaba de firmar uno de los mejores cancioneros del año, el de “El disco hermoso”, un álbum-documental en sí mismo que presentarán el próximo 6 de septiembre en el Café Berlín y que explora las fronteras entre la canción folk rioplatense, las melodías pop y la levedad de la captura de los momentos mágicos, de los abrazos hechos canción.


Da la sensación de que fue un largo camino hasta llegar a esto: “Mandarinas” fue el germen de la conexión entre los dos; luego vendría La Loba Danza; y un período largo de grabación hasta que viera la luz “El disco hermoso”. ¿Consideran que recién ahora vuestra entidad como dúo empieza a cobrar fuerza, y que lo otro eran más “espacios de búsqueda”?
(Guada) Es un buen resumen, y es cierto. Yo me acuerdo de pensar que parecía que todo lo que hicimos, yo con mis 33 y él con sus 37, era para llegar a estar en este lugar gracias a esta movida musical, como si estuviéramos de verdad a la par. Cuando nosotros nos conocimos yo era muy chiquita, tenía 22 o 23 años, y grabamos aquel primer disco con mis canciones en el que él metió toda la mano en la masa…
(Javier) Más allá de que esto acentúe de una manera más explícita nuestra relación musical, desde que nos conocimos hace más de diez años nunca dejamos de hacer música, tanto la que publicamos como la que no publicamos. Sí que hubo un chispazo musical importante entre los dos.
(Guada) Nunca paramos de sacar canciones, de llamarnos cuando escuchábamos en películas alguna canción, de que nos apasione la música a un nivel muy similar y muy singular…

¿Y sienten que “El disco hermoso” sintetiza estos diez años de recorrido juntos, que hace justicia?
(Guada) Absolutamente. Es un momento de conjunción total.
(Javier) Justo decíamos eso: que todo lo que nos había sucedido en estos años era para que converja en este disco. A los músicos que nos acompañaron también les pasó. En el estudio había una idea que era: todos esos miedos que tenés cuando empezás en la música y todas esas frustraciones que vas viviendo a veces tienen un causal muy fuerte; y eso queda representado en el disco. A nosotros nos ayudó muchísimo a descubrirnos no solo como un dúo que funciona, sino también a redescubrirnos como músicos, que es nuestra profesión desde hace años.

De todos modos lo primero que sacasteis juntos como dúo fue “On the Kitchen Floor”, con aires más sintéticos y de música disco. Da la sensación de que poco tiene que ver “El disco hermoso” con lo que plasmasteis en aquel EP. ¿Qué cambió? ¿Era un ensayo como dúo aquello? ¿Os arrepentís?
(Guada) Suele pasar que a veces confundimos a la gente. Pero suele ser porque cada vez que nos metemos en un estilo o algo que nos gusta nos volvemos locos y nos ponemos a investigar con mucho detalle y mucha profundidad.
(Javier) Aquello creo que tiene que ver con una búsqueda incesante que a la vez es apasionante: todo el tiempo buscando nuevas músicas que fluyan en tu cabeza o en tu inspiración como músico me parece muy desafiante. Es cierto que somos muy eclécticos, pero me da la sensación de que “El disco hermoso” tiene un carácter más atemporal y más transversal que “On the Kitchen Floor”. Aquel EP fue importante porque nos ayudó a tomar la decisión de hacer algo completamente nuevo en otro país: cada uno vino por separado, con vidas separadas, y cuando nos encontramos acá decidimos hacer un dúo.
(Guada) Justo era una época en la que los dos estábamos explorando mucho con producciones electrónicas; y nos gustaba la idea del desafío de poner en español ese estilo. Fue un símbolo de la libertad de estar acá. Quizás veníamos no estigmatizados pero sí marcados por el hecho de ser dos músicos que hacíamos canciones con un perfil de autor en un sitio determinado. Y cuando hicimos estas canciones nos daba la sensación de que podíamos hacer cualquier cosa. Fue un símbolo de explosión, de ser nuevos en este mundo.

¿Venían escapando de algún estigma o sambenito de Buenos Aires?
(Javier) No, pero emigrar tiene eso de que cuando sos nuevo tenés la libertad de que nadie te conoce. Al final en un lugar donde ya empezaste a desarrollar tu carrera como músico y conseguiste hacer cosas con cierta notoriedad acabás estando atado a ciertas cosas que ya te vienen dadas. Acá era todo nuevo
(Guada) Podíamos tocar en un bar para cinco personas, no teníamos ningún prejuicio ni tabú para agarrar letras de películas e incorporarlas a las canciones. Podíamos empezar a construir desde otro lado. Pero ninguno de los dos vino huyendo: yo vine porque conocí a una persona y decidí quedarme con él; Javi vino de gira, se fue quedando y conoció acá a su mujer…
(Javier) Además llegar acá nos empezó a dejar un montón de influencias nuevas, mucha música autóctona, otra dinámica en la actividad cultural que te da estar en Europa, mucho más fuerte que la que se recibía en Buenos Aires hace diez años.

“Emigrar tiene eso de que cuando sos nuevo tenés la libertad de que nadie te conoce”

Sin embargo el sonido de “El disco hermoso” conecta más con la tradición del folk de autor rioplatense, argentino, uruguayo… ¿Por qué ponerse a investigar en este perfil de sonido?
(Javier) Más allá de que nosotros conocemos esos ritmos en Argentina, y que haya gente que considere que haya músicas autóctonas de determinados lugares, tengo la sensación de que la gente no va con la lupa viendo de dónde vienen las cosas: la gente no anda profundizando en el origen de los ritmos cuando tenés melodías de canciones que se pueden disfrutar y entender en cualquier punto del planeta. Por parte de mi mujer, su familia es toda inglesa, y ellos ven una parte de belleza en las canciones que será diferente a la que sienta un español o un argentino.
(Guada) Sí que es cierto que hay una conexión por el idioma, y que hay cosas que llevando diez años acá nos han impregnado; pero sí que entiendo que hay algo de volver a casa sin volver. Se puede ver así también y tiene todo el sentido del mundo. A veces hay una necesidad de compartir de dónde vienes.
(Javier) También es una vuelta del círculo: estar en paz con lo que acarreás de tu lugar de origen.

Me da la sensación de que antes no pasaba tanto, que no había tanto orgullo por “lo folclórico”, al menos en los artistas contemporáneos. Últimamente sí que la idea de “neofolk” se instaló mucho. ¿Por qué creen que pasa eso? ¿Sienten que forman parte de un movimiento en el que pueden estar también Jorge Drexler, Gabo Ferro, Lisandro Aristimuño, Mariana Baraj…?
(Javier) Creo que esa voz se está levantando con mucha más fuerza al sentir que es una música más, y que no representa ni a un gueto ni a una época o tiempo pasado o a un perfil de gente determinada. Es un estilo que no necesita de la defensa de los puristas, sino que te permite jugar abiertamente.
(Guada) Creo que las músicas que tienen cierto arraigo tradicional o folclórico, como pueden ser las que forman parte de las canciones de este disco, son cosas que absorbiste inconscientemente. Y mezclarla con influencias conscientes y que formen algo nuevo creo que enriquece tanto esa tradición como lo nuevo que quede por venir.
(Javier) Te digo más: en el disco, ninguno de los músicos que participa es folclorista ni está especializado en algún tipo de ritmo tradicional. Ni siquiera nosotros. Pero todos consiguieron aportar desde un lugar en el que lo único que hacían era embellecer la música.
(Guada) Sí que escuchamos esas “voces nuevas” con las que nos sentimos identificados no sólo por cuestión de edad; sino porque nos parece que es una manera de decir muy de ahora. No tenemos necesidad de decir las cosas desde un pop rabioso, sino desde un lugar más calmado, que es en el que estamos ahora. Me completa más y me siento más identificada con esto que hacemos ahora que con la música dance que hicimos en aquel primer EP. Creo que ahora estamos como alineados en la línea en la que está el mundo; y posiblemente algo tenga este estilo que hace que muchos artistas estén encontrando su identidad a través de él.

Creo que el proceso de grabación fue bastante libre: en primeras tomas, grabado en directo, y eso es lo que podremos ver en el documental que proyectaréis el 6 de septiembre en el Café Berlín. Pero no sé si también escuchasteis discos o artistas concretos para pillar matices en el proceso. A mí me suena a ciertos ecos de aquel folk-rock argentino de los ’70, como Sui Géneris, Eduardo Mateo, Pastoral, Almendra, Alma y Vida…
(Javier) Hay un compositor que fue una inspiración muy importante en todo el disco que se llama Raúl Carnota, y creo que se respira su estilo, tanto en el armado como en la composición. En la producción creo que lo conseguimos acercar a un lugar que nos atrae mucho: una producción más cerca de T Bone Burnett, Dirty Projectors
(Guada) Sí, hay cosas que hemos escuchado para temas concretos. Nos pasó escuchando a Dirty Projectors, una banda con un sonido que aparentemente tiene poco que ver con el de La Loba, pero que conseguimos trasladar ciertos matices a esa idea de folclore latino.
(Javier) No sé si Dirty Projectors están tan lejos de la música de Raúl Carnota. Hoy en día la cabeza de la gente se abrió muchísimo más, y pueden empatizar con los dos sonidos. Antes había ciertos prejuicios con todo.

¿No temen que la gente no identifique esos matices de Dirty Projectors, T Bone Burnett, la música bluegrass…?
(Guada) No, no nos molesta. No queremos transmitir un mensaje de “quiero que te des cuenta de todo”. Si a alguien le suena a Fito Páez, genial; si a alguien le suena Dirty Projectors, también; si les suena a Atahualpa Yupanqui, bien también. Mientras la gente disfrute de las canciones y saque sus propias conclusiones estaremos contentos.
(Javier) De hecho, antes nos mencionaste a Eduardo Mateo y Drexler es una de las primeras influencias que dice que identificó al escuchar el disco.

Juntos tenéis también una empresa, Hijos, donde alguna manera “diseñáis canciones” ad hoc para marcas, películas y obras de teatro. No sé hasta qué punto hay un traslado de esa mecánica creativa a este cancionero.
(Javier) Componer una canción es completamente al método de trabajo que tenemos. Y por supuesto que componer a contrarreloj te da una eficacia y un timing que para mí te beneficia como músico. Hay gente que lo ve del lado negativo y que vas contra el arte y no dejas fluir la música; pero a nosotros la mayoría de las veces nos divierte mucho y nos tocan muchas músicas que nos gustan.
(Guada) En Hijos creo que estamos creando un buen camino: la gente cada vez nos busca más buscando un perfil de “canción”, hemos ganado muchos premios gracias a canciones para campañas publicitarias… Pero todavía nunca pudimos meter una canción nuestra en publicidad, por ejemplo.
(Javier) Pero son maneras diferentes de componer. Igual sería interesante ver qué pasa tratando de componer tal o cual canción para un proyecto en el que le pongamos todo el corazón, pero hasta ahora no fue el caso.
(Guada) De alguna manera, Hijos acaba financiando a La Loba. Nos autogestionamos gracias a lo que ganamos haciendo canciones en esa empresa. Y nos autogestionamos no porque no confiemos en la gente, sino porque la experiencia que vamos teniendo después de tantos años haciendo proyectos en la música es que, cuando nos encargamos nosotros es cuando realmente nos salen bien las cosas.

¿No tienen ganas de fichar por un sello?
(Guada) No. Eso directamente nos da cierto rechazo. No sé si está bien que lo diga, pero no nos interesa para nada. No nos gusta tampoco la palabra ‘indie’, nos gusta más lo de ‘autogestión’: tenemos una empresa que es Hijos a través de la cual ganamos dinero y que, aparte de darnos de comer, nos permite hacer los discos que queremos hacer y financiarnos proyectos como La Loba o un disco de coros en septiembre… Es algo que fuimos armando. Para nosotros Hijos está en la base de una pirámide de la que van saliendo un montón de nubes e ideas que vamos llevando a cabo gracias a Hijos. No sé qué es lo que podría aportarnos un sello.
(Javier) A nosotros nos encanta llevar a cabo nuestras locas ideas.
(Guada) Nuestras ideas, más allá de que sean posibles o no, son bastante racionales: a veces no sé qué no podríamos llevar adelante. Yo soy una loca volada y Javi es más práctico y pragmático. Pero al final conseguimos sacar nuestras ideas adelante. La experiencia nos va demostrando que lo que uno hace persona a persona funciona mucho mejor: la energía que nosotros transmitimos es la que consigue que el otro entienda lo que nosotros hacemos. No somos dos personas que solo hacemos canciones y no sabemos hacer nada más: la música incluye un montón de otras cosas que algunas son muy buenas. A mí eso de “hablalo con mi secretaria” nos parece de otra época: con un teléfono y una guitarra podés hacer cualquier cosa.
(Javier) La música está viva porque la interacción que hay entre los seres humanos es hermosa e ilimitada. Pero lo que dice Guada es cierto: es más fácil tener veinte personas de las que alguna funciona mal que tener dos y que funcionen mal.

¿Por qué girar en torno a “lo hermoso”? ¿Hay algo reivindicativo, de “batalla contra las sombras”; o tiene una idea mucho más ñoña, naif y sensiblera?
(Guada) Yo soy muy naif de por sí, pero el concepto del disco no. Nos gustaba la idea de expresar lo que para nosotros es hermoso: la nuestra es que lo hermoso es lo que tiene errores y lo que se mueve, lo que tiene errores. Por eso el disco está grabado así, en casi primeras tomas de cada tema. Trabajamos mucho de manera previa, ensayamos mucho entre nosotros, construimos las canciones con muchos detalles; y por eso queríamos que cuando se grabasen en directo tuvieran eso de cazar el “momento hermoso”, que tenga algo de impredecible. Y nos parece hermoso cuando pasa eso: no es perfecto, pero es bello, un momento muy especial, como cuando ves a una flor en el momento en el que se abre, una sensación viva.

De alguna manera también lo distancia de otras metodologías, como si esa fuera la manera de hacer “música hermosa”.
(Javier) Sí, puede ser, de todos modos a nosotros nos hace gracia el título, también. Tiene algo de soberbia o arrogancia, incluso.
(Guada) Cuando lo dijimos no pensamos que podía tener ese fondo, pero es verdad que puede tener esa lectura. No es que queríamos distanciarnos de otras maneras de hacer discos, pero esta que hicimos nos encendió completamente. Nosotros casi todo lo grabamos de otra manera, por partes, sin ningún tipo de conexión humana. Y la música grabada de esta manera respira de otra manera: yo quiero hacer discos así. Todo está vivo.
(Javier) Esa semana de grabación fue hermosa en sí misma. Fue realmente darnos cuenta de que como músicos estábamos realizados: se organizó una piña entre todos, daba la sensación de que nosotros nos habíamos hecho músicos para hacer eso.

“No nos gusta la palabra ‘indie’, nos gusta más lo de ‘autogestión’”

Hay una sensación como de canción sanadora, calentita, que abriga. Hay esa atmósfera así como de abrazo. No sé si más que referencias en producción trabajaron con atmósferas, sensaciones.
(Guada) Estábamos muy a flor de piel. Es hermoso lo que decís.
(Javier) Es un disco que nos separa completamente del establishment general de hacer discos: estamos fuera de la guerra del volumen, de la compresión. No queremos separarnos de nada pero no teníamos el mismo fin de otros grupos con una concepción más de producto. Nos atraía mucho la incertidumbre: fue un factor clave del proceso; todos iban al estudio sin saber qué iba a pasar. Por suerte a nosotros nos salió bien, pero nosotros siempre decimos: no lo intenten en sus casas (risas).
(Guada) No sabíamos cómo nos llamaríamos, cuándo saldría el disco, si iba a ser un dúo o firmado por mí con canciones de Javi… Solo sabíamos que lo íbamos a grabar y cómo. Lo único que teníamos claro es que queríamos hacer algo parecido al formato de From the Basement: lo vimos en un documental sobre Dylan, en donde muchos músicos se encerraban una semana en un estudio sin ensayar antes pero conociendo las canciones y haciendo su propia versión de ese cancionero. Queríamos que tuviera ese formato. Por eso lo grabamos y hay un documental de todo el proceso.

¿Qué es lo que se verá en el documental?
(Guada) El director se llama Fran Torres, trabaja en Republicana Films, y lo conocimos en un asado, que me escuchó hablando de la grabación unas semanas y le interesó el proyecto y quiso sumarse. Y lo que cuenta el documental es un poco todo este concepto de hacer un disco con incertidumbre, con una mecánica muy abierta, registrando cada uno de esos momentos de emoción, cómo va naciendo ahí mismo la idea del dúo. Y cómo a veces solo teniendo ganas y teniendo las cosas muy claras las cosas pueden funcionar, se acaban llevando a cabo.

Cada uno tiene también sus proyectos en solitario. No sé si ahora vais a condensar todo en La Loba o si la idea es seguir haciendo cosas por separado compositivamente. El año pasado, tú Guadalupe subiste a tu Bandcamp ese “Canciones desde mi casa”.
(Javier) La idea es que el dúo aglutine más ideas que antes teníamos más dispersas. La grabación del disco nos redescubrió como dúo. Parece mentira, creando todos los días música para Hijos, que necesitáramos algo como La Loba para darnos cuenta de que había algo más allá. Siento que ahora tenemos un eje de creación conjunta con una entidad mayor.
(Guada) Cada uno seguiremos colaborando con quien nos llame y quien nos necesite de manera individual, pero la idea es concentrar en La Loba nuestras canciones. En un momento tenía una necesidad muy grande de mostrar mis canciones y de que la gente vea que son mías y decirlo como yo quiero, pero a veces la unión y lo que sale de dos personas te excede y te hace sentir dentro de un todo, mucho más acogido. Yo ya tengo ganas de grabar un segundo disco, y ya estamos componiendo. De hecho, ahora vamos a grabar unas versiones del disco solo con cuerdas y algunas nuevas. Es una manera de darle un capítulo más al disco.

¿Hay algún tipo de vocación internacionalista en La Loba? ¿Cómo proyectan que puede crecer el disco?
(Javier) Nos gustaría poder tocar todo lo posible. Queremos fabricarlo en vinilo, encontrar puntos de venta en diferentes sitios.
(Guada) Ya tenemos puntos de venta en Madrid, Chile, Argentina, estamos buscando en México. Queremos acercarnos a donde nos quieran escuchar. No tenemos restricciones ni líneas rojas. ¿A quién no le gustaría viajar y tocar sus canciones? Sí que es un objetivo ir a Latinoamérica, pero de momento queremos ir poco a poco.

¿Creen que el proyecto se entiende mejor en América Latina que en España?
(Javier) ¿Vos qué pensás?

Yo creo que aquí hay gente haciendo cosas en un registro similar al vuestro: Xoel López, Depedro, Jorge Drexler…
(Javier) Yo pienso lo mismo. Si bien es cierto que ahora mismo hay un mar inmenso de músicas y artistas que intentan sacar la cabeza y es muy difícil hacer pie, pero creo que la gente es cada vez menos prejuiciosa. Hay un chico que participa en el disco, Diego Galaz, que tiene una banda que se llama Fetén Fetén, y su último disco lo agotaron.
(Guada) Y hacen una música bastante instrumental, muy cerca del folk pero con acordeón y una instrumentación bastante lejos de lo que la gente concibe como pop. Cuando nosotros pensamos cómo seguir organizamos una mini-gira en septiembre y queremos empezar a recorrer España. Nos planteamos ir a Buenos Aires, pero creo que tenemos que tocar donde estamos.