LA ESCENA INDEPENDIENTE LES DEBE ALGO MÁS QUE UN PAR DE GOLPECITOS EN LA ESPALDA. SU APORTACIÓN NO PUEDE SER REDUCIDA A LA BANALIDAD DE UN SIMPLE GESTO CÓMPLICE. ELLOS FUERON LOS ENCARGADOS DE HACER POSIBLE EL SUEÑO INDIE; GRACIAS A LOS PLANETAS, CIENTOS DE BANDAS CONFIARON EN LA VIABILIDAD DEL FRÁGIL, PERO ENMARAÑADO, TRAMO QUE SEPARA LA MAQUETA DEL CONTRATO MULTINACIONAL. EL 13 DE ABRIL, LA FORMACIÓN GRANADINA VUELVE A LOS TERRENOS DE JUEGO CON “UNA SEMANA EN EL MOTOR DE UN AUTOBÚS”.

Sube a mi nave espacial

Necesitaban una cura de humildad. Y “Una Semana en el Motor de un Autobús”, nuevo disco de Los Planetas, lo es. El problema de “Pop”, su segundo trabajo en estudio, eran las intenciones; todo el mundo quería parte de un pastel que aún no se había cocinado. Unos, la multinacional que les amparaba, buscaban algo que, probablemente, nunca llegará, esto es: ventas sobredimensionadas. Otros, ellos, la banda, eligieron la diagonal equivocada: los tributos pop nunca deben ser pretenciosos. “Sí, creo que fue un disco un poco pretencioso; dicho de otro modo, un disco bastante ambicioso. En esos instantes pensamos que podíamos llegar a un público más amplio y pienso que no era el momento adecuado, ni nosotros éramos tan buenos como pensábamos. El disco estaba pensado para que mucha gente lo escuchara y lo comprara, pero al final no pasó eso; vendió bastante, pero no fue lo que se esperaba. En ese sentido sí que pudo suponer una decepción, pero de todos modos yo no lo veo tan claro: “Pop” vendió el doble que el primero y creo que, a nivel de ventas, es mejor ir progresando disco a disco”. Juan Rodríguez, a.k.a J., responde entrecortadamente a un par de preguntas –incómodas pero necesarias- que hacen referencia a una situación vivida hace un par de años. Las cosas han cambiado en ambas partes: unos, más racionales y realistas, ya no se empeñan en confiar a Los Planetas el papel de alternativa a las estrellas de las listas de ventas; otros, más serenos e inspirados, han enderezado el rumbo con un disco lacónico, directo, ansioso, intenso, constante, soberbio. Sí, el mejor de su discografía. “Pienso que “Super 8″ es un disco muy radical en la producción, en el sonido… todo está a un nivel muy underground. Nosotros acabábamos de fichar por una compañía multinacional y estábamos un poco preocupados en el sentido de que no queríamos que se desvirtuara la banda, que hasta entonces sólo había sido un grupo pequeño, independiente. Y creo que esa radicalidad ahora se nota muchísimo más; a mí es un disco que me gusta mucho porque no hay ningún tipo de concesión. El segundo es un álbum básicamente pop, con canciones más clásicas; no todas, pero sí la mayoría. Sin embargo, la interpretación no está a la altura: no puede ser un disco pop porque está interpretado por un grupo indie. Y este que hemos hecho ahora, no sé qué decirte, prefiero hacer una valoración a posteriori”.

Grabado en Nueva York, “Una Semana en el Motor de un Autobús” es el disco que necesitaban Los Planetas. Denso, oscuro, compacto, afligido, introvertido. El efecto contradice todo aquello que buscaba “Pop”. Al igual que en su anterior Lp, Kurt Ralske ha sido el hombre elegido para las tareas de producción. Aunque, según parece, esa no era la intención. “En un principio queríamos que fuera Brad Wood (Sunny Day Real Estate, Noise Addict,Ben Lee, Placebo, Liz Phair), contactamos con él y nos dijo que sí. Desgraciadamente, un poco más tarde nos dijo que no podía porque tenía que producir el disco de Smashing Pumpkins. Nuestra intención era cambiar de productor, pero al final llamamos a Kurt y nos fuimos a Nueva York a grabar”. En él no hay lugar para la esperanza; las letras y la música del tercer álbum de la formación granadina es un agujero negro donde confluyen sentimientos, vivencias, estados de ánimo. En algunos aspectos, “Una Semana… “no es un disco triste ni melancólico: es una carnicería emocional. Tan sólo basta con fijarse en “La Copa de Europa”, “Toxicosmos”, “Línea 1” o “Desaparecer”. Amores que nunca volverán, veranos convertidos en pesadilla, existencias que se desintegran, imperfección, relaciones imposibles”. Sí, la gente que lo ha escuchado también me ha dicho que es un disco triste. Supongo que todo ello corresponde al estado de ánimo que hemos tenido, me imagino que sí. La música que hacemos es bastante sincera, real; se basa en emociones propias, en hechos que nos han pasado”. La inclusión de arreglos de cuerda en un par de canciones no ha ayudado a elevar la moral de un disco que, desde el inicio, vive inmerso en una depresión de caballo. “Es posible. Los arreglos de “Linea 1” (el único tema acústisco de los doce) los hizo Kurt. Era una canción que inicialmente teníamo s pensada con bajo, batería y guitarra, pero no nos convencía. A Kurt se le ocurrió hacerla más simple y añadirle unos arreglos. En “La Copa de Europa” (la última canción: un marasmo de instrumentos de cuerda secunda uno de los mejores instantes del disco) los arreglos los hicimos nosotros. Bueno, la canción es un poco triste, pesismista y no se nos ocurría ningún instrumento mejor”.

Más diferencias con sus dos predecesores: conscientemente o no, “Una Semana en el Motor de un Autobús” le da la espalda a los cazadores de singles. Sin renunciar a una comercialidad que, todo sea dicho, lee entre líneas, el nuevo álbum de Los Planetas le pone las cosas difíciles a las radio-fórmula. El tono taciturno y desesperanzador de las letras se yuxtapone a unas canciones que requieren más de una escucha. Y “Segundo Premio”, a mi modo de ver, la mejor de la docena, primer single, no facilita la tarea.“Todo depende del concepto que se tiene del término single. El single tiene que ser el mejor tema del disco; no el más comercial o el más accesible. “Segunda Oportunidad” es la que más me gusta y por eso creo que debe ser el primer single”.Otro cambio: May Oliver y Raúl Santos, bajista y batería, abandonaron la banda; en su lugar han entrado Erik Jiménez, ex-Lagartija Nick, y Stephen. “Erik ya grabó algunas canciones del “Pop”. Ahora hemos ensayado y tocado todas las canciones con él y el curro ha sido distinto. El bajista es un amigo nuestro que es muy bueno técnicamente. Hemos ganado solidez y potencia en las bases rítmicas. Es posible que también hayamos perdido algunas cosas, pero a nivel técnico hemos ganado bastante”.

Business never personal

Fueron la madre del cordero. No fueron los primeros en estar, pero sí los primeros en romper el dogmatismo indie que repudiaba todo anhelo corporativista. No fue difícil echar por tierra el mito que veía a la gran multinacional como el diablo que vampiriza las intenciones de una banda acostumbrada a los círculos underground. En “Super 8” seguían los estribillos, los acelerones, el ruidismo melódico; la única diferencia era la marca de fábrica. Se pasó de Elefant (su primer Ep) a RCA. La integridad no es propiedad de la compañía de discos: quien la gana o la pierde es la propia banda. Lo más importante es la predisposición a la hora de grabar. “Nosotros intentamos que no cambie. Estamos en una compañía grande y ellos tienen su forma de trabajar. En algunos aspectos tienes que adecuarte a ella. Tienes que pelear por aquellas cosas que se salen un poco de sus normas y, a veces, no tienes fuerzas para estar todo el día luchando. Nosotros intentamos no ceder nunca, aunque es posible que, a veces, tengas que acceder a algo que no te acaba de gustar. En cualquier caso nosotros intentamos evitar cualquier influencia exterior”. La relación entre una compañía grande y una banda que se aparta de los cánones impuestos por los primeros es, cuando menos, ambigua. “Tiene sus ventajas y sus inconvenientes, ¿sabes? Tienes menos libertad por un lado, pero más en otros. Mientras te dan más facilidades, más medios, más posibilidades de llegar a un público más amplio, a la vez se meten más en lo que haces y tienes que dar más explicaciones que si estuvieras en un sello pequeño”. El hecho es que, visto desde una perspectiva crítica y desconfiada, “Pop” parecía una ligera concesión al público, a la multinacional y, hablando en términos más amplios, al establishment. Uno de los atractivos de “Una Semana en el Motor de un Autobús” es su propensión a agachar la cabeza, a cambiar de tema, a cerrarse a sí mismo.