Aquí están otra vez. Con ambos rondando la cincuentena, entregan “Oblivion With Bells” (Different Recordings/Pias), un buen disco que no les ata con el pasado, en el que no hay hits como antaño, pero sí buenas composiciones que destilan una libertad creativa que sólo otorga la madurez.

Han pasado ya quince años desde que editarán “Dubnobasswithmyheadman”, su obra maestra. Por entonces contaban con el Dj y productor Darren Emerson, quien fue, en buena parte, culpable del éxito de esa obra. En el ecuador de los noventa llegaron a la cima. “Born Slippy” se convirtió en un himno, ellos en un referente en la música hecha con máquinas y los grandes del pop se los rifaban para que los remezclaran. Emerson se apeó del proyecto cuando la inspiración comenzaba a darles la espalda, tras “Beaucoup Fish”, en 1999. Rick Smith y Karl Hyde se tomaron un respiro para regresar, en 2002, con una sólida y divertida obra como fue “A Hundred Days Off”. En el camino hacia este nuevo disco apareció la antología de sus hits y una intención de encontrar nuevas vías de expresión que se materializa ahora con la factura de este álbum. “´Oblivion With Bells´ es un reflejo muy honesto de lo que somos Underworld en la actualidad”, asegura Karl Hyde por teléfono desde su estudio. “No hemos pretendido hacer un disco que gustase a todo el mundo o que tuviese un par de hits y el resto careciera de interés”, confiesa.

El disco se debate entre temas logrados y momentos más inaccesibles, pero al final de los cincuenta y ocho minutos consiguen el aprobado. Pero no es un trabajo obvio ni fácil, para nada. El primer single del disco es “Crocodile”, la canción más bailable de la entrega, con un bajo hipnótico y una rítmica sencilla pero pegadiza. “Sí, es de las mejores, por eso la pusimos la primera (risas), en ella hay un mensaje sexual, hablo sobre la relación entre dos personas”, cuenta. “Está teniendo una gran respuesta en los clubes. Creo que es uno de esos temas que se convierten en clásicos del repertorio de Underworld en los directos”. También lo es “Boy Boy Boy”, pero en menor medida. Por cierto, en “Oblivion With Bells”, Hyde canta bastante más que otras veces, aún así no se considera un buen letrista. “Me sigue costando escribir letras porque nosotros hacemos música, y esa es nuestra prioridad. Invertimos esfuerzo en buscar los matices, el color de los temas, procurar que estructuralmente sean ricos. Llevamos mucho tiempo haciendo música dance y eso es lo que sabemos hacer, las letras siempre han sido algo menos premeditado. Y en los noventa, aún lo eran menos…”. Entonces, ¿qué os ha influenciado a la hora de componer? “Es un disco muy ecléctico, pero empezamos a hacerlo muy influenciados por el último minimal y el trabajo de artistas como James Holden, Ricardo Villalobos, Matthew Jonson… y todo lo que suena en el Cocoon Club de Frankfurt”. ¿Estamos ante el disco más alemán de Underworld? “Oh, gracias, me gusta como suena… Sí, en cierto modo. También hemos estado reescuchando discos que escuchábamos de jóvenes, como los de Can o Neu!”.

En este disco el dúo inglés sigue haciendo sonar la sirena del ambient y la música cinematográfica, apéndice de su trabajo como compositores para los filmes de su buen amigo Danny Boile, con el que ya han firmado cinco bandas sonoras. La última fue la de “Sunshine”, este mismo año. Esta marca queda patente en “To Heal” y “Cuddle Bunny vs The Celtic Villages”, los temas, ejem, más anodinos. “Es una faceta que lleva años interesando a Rick, los temas más cercanos a las orquestas de cámara, sin beats, armoniosos… Es algo que, seguro, seguiremos haciéndolo”. Hablemos de otro buen momento: “Good Morning Cockerel”, el tema más pop de la selección cuya columna vertebral es una luminosa melodía de piano. “La primera toma era incluso más desnuda que la final, más pop, finalmente la alineamos con el resto del disco”. Sin duda nos encontramos ante el disco más orgánico de Underworld. “Hemos empleado pianos, guitarras e instrumentos menos usuales en nuestros discos anteriores. Esa conjunción es lo que aporta la cercanía y la calidez al oyente”, afirma Hyde. Una pregunta obligada es saber cómo se sienten tras tantos años en la brecha. “Mucha gente, cuando comienza en la música, piensa que estará toda su vida componiendo cada día y haciendo grandes giras durante meses. A medida que pasan los años vas viendo que la realidad es otra y a veces atraviesas tanto buenos momentos, como etapas más oscuras y tristes. Nosotros hemos vivido de todo… Si te digo la verdad, una de las cosas que más nos ha ayudado últimamente y nos ha dado muchas energías, es hacer nuestro programa de radio en Internet. Nos ha permitido conocer a muchos artistas nuevos, gente que empieza con ilusión y aporta nuevas ideas. Cuando estás arriba pierdes la perspectiva de ese talento subterráneo. Para nosotros ha sido profundamente excitante. Al final estas cosas, estas vivencias, consiguen vencer los momentos oscuros”.