LA TRANQUILIDAD DE THE DELGADOS EN LA ENTREVISTA ES DE LAS QUE SE VEN POCAS VECES. O NINGUNA. SABEN QUE HAN GRABADO UN GRAN DISCO, “THE GREAT EASTERN” (CHEMIKAL UNDERGROUND/EVERLASTING, 00), CON UN EMPUJÓN DE PARTE DE DAVE FRIDMANN (MERCURY REV), QUE RESALTA DEMASIADO PRIMERO Y DECRECE DESPUÉS, PORQUE, AL FIN Y AL CABO, SUENAN A DELGADOS POR TODOS LOS POROS.

The Delgados traen un sueño hecho realidad bajo el brazo, completando la tarea emprendida en “Peloton” (Chemikal Underground, 98) –aunque anteriormente estaría “Domestiques” (96)-. Se muestran más sinceros que nunca, y confiesan las debilidades que han dado como resultado este pequeño exceso de pop necesario que se mueve entre lo estético, lo estético con los pies en la tierra. No es contradictorio. Son The Delgados. Bueno, sí es contradictorio. Son The Delgados. Ahora que ya pueden permitirse las pequeñas peleas en público, cuando ya les piropea la prensa inglesa con un disco en el que todos quieren ver un cambio profundo y donde tampoco hay tanta distancia con “Peloton”, a pesar de que no lo hayan querido titular con un término ciclista. A pesar de Dave Fridmann. Y a pesar de dibujar pequeños dramas domésticos en sus letras. De hecho, la hinchazón pop de “The Great Eastern” era algo que Alun Woodward (guitarra y voz) ya estaba investigando hace un par de años. “Hace mucho que intentábamos buscar instrumentos diferentes a los tradicionales para crear emociones distintas. Fue cuando nos dimos cuenta de que unas flautas y una sección de cuerda podían dar una gran textura a las canciones. Probablemente estábamos creando las bases de nuestro futuro y queríamos mezclarlo todo, y saber que ese era el sentimiento correcto”. Por algo Alun quiso romper la baraja de las influencias ruidosas de hace años, aprovechando cualquier entrevista para dejar claro que lo que en realidad le interesa a The Delgados es Tom Waits, The Incredible String Band y, sobre todo, seguir la estela de Mercury Rev desde este Glasgow, que se comunica mejor con el continente que con Londres. Ahí se desarrolla una de las escenas más interesantes del Reino Unido, condensada en gran medida en el sello propio Chemikal Underground, desde el que han soportado la marcha de Mogwai, y la vuelta –con la cabeza gacha- de Arab Strap. Por eso no había que perder el tiempo, y soltar (ya) como una losa el nombre de “Pet Sounds” que termina apareciendo en casi todos los discos que toca Dave Fridmann: (Paul Savage, batería) “Dave está un poco obsesionado con los Beach Boys, y a nosotros nos encantan, pero hemos querido marcar similitudes con sonidos mucho más impopulares, con lo que la gente se sorprendería mucho… (Emma Pollock -voz y guitarra- se tapa los oídos) ¡Es un disco mucho más Abba que Beach Boys!”. Hay algo que se revuelve dentro de Delgados. (Savage) “Somos como aquellas dos parejas, discutiendo todo el día”. (Pollock) “De eso nada, es solo que tenemos mucha menos confianza con los demás que con los del grupo”. (Savage) “Idiota” -llego a traducir, no sin antes escuchar en la cinta el insulto y el silencio posterior unas cuantas veces. En fin, que sólo quería saber si, después de conseguir este sonido y esta producción soñada, queda algo más que hacer, porque siguiendo el ejemplo del desgaste de Sean O’Hagan parece que lo siguiente será volver a la sencillez. (Savage) “Ya pensamos eso después de “Peloton”, así que sólo puedo tener la esperanza de que daremos un paso adelante… aunque quizás lo de dar un paso atrás, acústico, pueda ser importante, y se pueda utilizar para ir en otra dirección, sobre todo después de haber conseguido un sonido tan grandioso”. (Bollock) “Una cosa que me gusta es el hecho de experimentar con samples, y tal vez pueda ser ese el siguiente paso”.

Y lo será, sobre todo después de que la crítica y el público lleguen a fundamentar su opinión sobre un disco engañosamente fácil, que ha tenido una gestación enrevesada, a medio camino entre los experimentos americanos con Dave, para evocar en “The Past That Suits You Best” al Tom Waits de “Swordfishtrombones”; y los caseros para que Emma introdujese violines de “Scherezade” en “Knowing When You Run”. Sin embargo, no todo son botones bien apretados en “The Great Eastern”, porque es un disco lleno de letras esperanzadoras que surgen del estudio pausado de la miseria diaria. (Bollock) “Son letras muy honestas, y vienen de nuestras experiencias personales juntos. Alun y yo nos sentimos más a gusto siendo extrovertidos con respecto a las cosas, mientras que hace cuatro o cinco años me hubiese sentido muy incómoda contando mi vida en público. Además, tenía el miedo de hacer una letra personal, y que los únicos que las entendiesen fuesen los del grupo. Por eso ha sido un proceso muy doloroso, que además tuve que hacer muy rápido”. (Savage) “En este disco Alun y Emma son mucho más honestos con respecto a sus miedos e inseguridades, por eso la gente lo siente mucho más cercano”. Aunque no sea fácil decir exactamente por qué es éste un gran disco, ni vislumbrar la frontera entre la ayuda de Fridmann y las aportaciones propias a un sonido que ya es imprescindible.