Tras cuatro años de retiro existencial después de poner patas arriba las pistas de baile más macarras gracias a hits que aguantan el paso del tiempo, los franceses vuelven con “Audio, Video, Disco”, un álbum menos guerrero en el que rinden pleitesía a las bandas rockeras que toda la vida les han acompañado.

Llegó el momento de volver a lucir la chupa, cargar con la munición en el pecho y reafirmarse como el valor en alza de las pistas de baile de regusto afrancesado. Menos macarras que cuando se convirtieron en la esperanza de la zapatilla hedonista hace cuatro años, Justice se lo han tomado con calma a la hora de gestar este “Audio, Video, Disco” que llegará a los reproductores el próximo 24 de octubre. Sólo en apariencia, su genoma se mantiene intacto. Pero a lo largo de estos once temas (con lacónico interludio incluido) Xavier de Rosnay y Gaspard Augé han decidido conscientemente rebajar los bpm, transmutar su identidad más que nunca en un cinético paraje de guitarras falseadas y darle la espalda a los singles rompepistas. En definitiva, Justice siguen siendo los mismos de siempre, aunque ya no tienen motivos para rendir tributo a la ultraviolencia del destructivo videoclip de “Stress”. Nuestro primer disco podría decirse que mostraba una noche en la ciudad y, ahora, un día de disfrute en el campo. Desde hace años teníamos en la cabeza hacer un largo como este, cuyo mayor reto fuera que sonara con fuerza pero sin caer en la agresividad de algunos de nuestros primeros temas. El sonido se ha endulzado en esta ocasión”, comenta Xavier de Rosnay, el interlocutor que con su marcadísimo acento francés nos guía por su nueva criatura.

Desde que de la mano de Ed Banger el dúo se paseara con su cruz (literalmente) sacando a flote un postureo digno de las estrellas del rock (el documental “A Cross The Universe” dio buena fe de ello), de Rosnay sólo ha tenido que madrugar para producir el debut de la banda Jamaica y Augé, por su parte, para ponerle la música junto a Mr. Oizo a “Rubber”, la última película en cartelera de Quentin Dupieux, o para echarle una mano a su amigo Sebastian en “Total”. Recuperados de trasnocheos varios, no fue hasta hace un año que decidieron engrasar la máquina de nuevo. Aunque un imprevisto demoró algo más si cabe que se pusieran en acción. “Para este disco necesitábamos un nuevo estudio y estuvimos cinco meses metidos sólo en ello. Nunca hemos querido un ingeniero de sonido que nos ayudara. Por esta razón tuvimos que tomarnos nuestro tiempo para probar y toquetear el nuevo equipo que habíamos comprado hasta conseguir el sonido que realmente queríamos”. ¿Acaso la metodología de trabajo ha variado respecto a sus primeras canciones? “La verdad es que no. Seguimos componiendo los temas con un piano o una guitarra. Así de simple. Hasta que no llega ese momento en el que nos gusta lo que primitivamente suena no nos ponemos a producirlas. Afortunadamente, no somos ingenieros de sonido. Siempre trabajamos de un modo muy empírico. Sabemos cómo queremos sonar, pero en ocasiones no sabemos cómo lo tenemos que hacer. Es por ello que nos lo tomamos con mucha calma. Ni mucho menos somos músicos, así que damos rienda suelta a la improvisación e intentamos no impacientarnos lo más mínimo. Como hacer un largo requiere su tiempo, lo mejor que puede hacerse es disfrutar en la mayor medida posible del proceso”, explica de Rosnay durante una vespertina pausa de los ensayos que en breve les volverán a hacer engullir el polvo del asfalto.
A la primera escucha de “Audio, Video, Disco” sorprende una cosa: sus referentes rockeros se exhiben más explícitamente que nunca. A saber, “Parade” se vale del bombo de “We Will Rock You”, los primeros segundos de “Newlands” colarían como el riff de un sobado hit de AC/DC y “Ohio” (con la contribución vocal del cantante de Midnight Juggernauts) funciona a modo de tributo a Crosby, Stills & Nash. A pesar de que de todo esto se percatarán hasta los oídos menos entrenados, ellos no ven tal empaque. “Las guitarras no tienen tanta importancia para nosotros por una simple razón: la mayoría de ellas han sido generadas electrónicamente como por ejemplo en ‘Horsepower’, donde nos valimos de un Moog para crear dicho efecto. En otras piezas como ‘Brianvision’ (lo adivinaron, un homenaje a Brian May) la guitarra sí es verdadera, pero es algo excepcional a lo largo del disco. Todas las canciones tienen un punto nostálgico. Pese a darles un envoltorio idóneo para nuestros días son como guiños al pasado”, explica la mitad del tándem dando a entender que siguen escuchando la misma música de siempre sin dejarse obnubilar por las tendencias que imperan actualmente en el circuito electrónico.

“Siendo sincero, no creo que haya muchos hits potenciales en este trabajo. Los primeros temas siguen la estela de nuestro debut, pero a los pocos minutos damos la bienvenida a nuevos paisajes. Debe entenderse como un disco progresivo que tendría que escucharse de principio a fin para poder entender su evolución”
. Buena muestra de ello podrá degustarse en el tema homónimo que en unas semanas ejercerá de segundo single tras “Civilization”. “Nuestra música nunca ha sido pensada para las radios, así que no nos supone mucho problema escoger cuál será el siguiente sencillo promocional. Sólo nos dejamos aconsejar por Ed Banger y nosotros mismos en estas cosas. ‘Audio, Video, Disco’ será el próximo single porque nos gustaría editarlo en vinilo con varias remezclas. No nos importa que haya o no vocales, nos movemos por un sentimiento no racional a la hora de tomar estas decisiones”, sentencia de Rosnay ante mi absurda sugerencia de que reculen y acerquen “Helix” al Olimpo de los temones quebrantahuesos. “El éxito no nos importa. Es más, seguimos sin entender por qué el primer disco funcionó tan bien. Lo que a la gente le gusta siempre es un misterio. Por mucho que le dé vueltas a la cabeza, la receta del triunfo no tiene ninguna explicación ni se puede prever. Lo único que pretendemos es que todo aquel que nos escuche disfrute”.

Los parisinos se encuentran encerrados estos días en su coqueto nuevo estudio tejiendo los hilos de su directo y amenazándonos con varias sorpresas selladas por la boca. Si se atreven a incluir una instrumentación al uso sobre el escenario se nos caería todo al suelo. “Entiendo por qué lo dices. Sin embargo, la gracia es que no seamos una banda y todo sea mucho más simple y secuenciado a la hora de mostrar la cualidad electrónica de nuestra música. Además, sería muy frustrante que agarráramos una guitarra o nos sentáramos ante un piano ya que los tocamos muy mal y todo el mundo se percataría de ello. Sería de lo más vergonzoso que la gente viera lo ineptos que somos con un instrumento bajo el brazo”, confiesa de Rosnay desmintiendo, ya de paso, aquel rumor que el año pasado corrió por la red en el que se decía que había publicado en Twitter que cabía la posibilidad de realizar un featuring con Lady Gaga. “Ninguno de los dos tenemos una cuenta de Twitter. Alguien ha usurpado nuestros nombres para crearse un perfil falso y lanzar el bulo”. Con la denuncia pública efectuada, Justice tienen la responsabilidad de volver a sacar cera de esa segunda generación french housera que abanderaron en 2008. Como no podía ser menos, las luces de neón se han engalanado con motivo de su esperado retorno.

 “Audio, Video, Disco”
se publica el próximo 24 de octubre de la mano de Ed Banger/Warner.