Su quinto álbum, Fuego (Elefant Records, 17), se publicó el pasado 6 de octubre. En él, Ana Fernández-Villaverde le canta a las pasiones y pone en bandeja todas las virtudes que, disco a disco, han convertido a este proyecto en un referente del indie nacional. Hablamos con ella sobre este lanzamiento.


En la presentación de Fuego citan tu intención por ver el lado bueno, el vaso lleno. ¿De dónde parte esta necesidad?
Bueno, son reflexiones. Yo creo que la naturaleza, no mía, sino de la mayoría de las personas, es un poco negativa. Eso es porque en el colegio no nos han enseñado a pensar, nos han enseñado a estudiar, a memorizar, pero no a focalizar el pensamiento. Creo que ver el lado positivo es importante, no como una cuestión de autoayuda ni nada de eso, sino simplemente para intentar ser más felices.

Mientras que en vuestros trabajos anteriores os habéis centrado en un tipo de sonido concreto, en Fuego, “hay un poco de todo lo que conocíamos de cada disco, pero transgredido” (continuando con la hoja de promo). ¿Es esto una especie de “fuera complejos”?
Es que en ningún momento los hemos tenido. Quizás yo más, creo que soy mucho más indie que David, que no tiene ningún complejo. En realidad, el único disco en el que se podría decir que el sonido está más unificado es Ceremonia (2012), porque los demás son canciones que se han arreglado de una manera o de otra y ya está. Yo hago las canciones y David (Rodríguez) hace los arreglos. No hay más”.

¿Cómo os habéis enfrentado a un nuevo lanzamiento tras haber publicado un proyecto tan original y complejo como fue Premeditación, Nocturnidad y Alevosía (Elefant Records, 15)?
Bueno, tampoco nos podíamos repetir. La gente me decía “¿Por qué no haces lo mismo?”, pero no, no puedo hacer lo mismo. Tuvo mucha gracia lo de hacer los tres EPs, pero ya está. Y para Fuego, pues con canciones. Al final La Bien Querida son canciones.

Pero no querer repetirse y al mismo tiempo mantener la esencia de lo que haces debe costar, ¿no?
Sí, cuesta mucho. Con este disco me ha costado una barbaridad hacer las canciones. El amor tiene muchas facetas e intento hablar siempre de cosas diferentes pero dentro de él. Las canciones tienen un montón de rincones y hay sitio para todo el mundo así que da igual por qué motivo la haya yo escrito, tú y yo como oyentes podemos ser fan de un grupo y que interpretemos el significado de sus canciones de manera diferente. Esa es la magia de la música popular que es el pop y el rock. Cuando compongo me ayuda tener en mente el objetivo de que se puedan cantar, tararear.

Al final, ¿cómo logras desbloquearte?
Uff, me meto mucho. Vamos, que no desconecto en ningún momento. Pero ni ahora que este disco está ya a punto de salir, estoy todo el rato pensando en canciones. A las personas que nos dedicamos a algo creativo o artístico nos da muchísima satisfacción cuando finalizamos un proyecto, una canción, es muy terapéutico. Pero es un proceso que también nos hace sufrir. Yo creo que nos mueve más esa sensación libertad, al menos yo me dedico a esto por eso.

“Creo que ver el lado positivo es importante, no como una cuestión de autoayuda ni nada de eso, sino simplemente para intentar ser más felices”

Como siempre, cantas sobre el amor desde la perspectiva femenina. ¿Te veremos en un futuro haciéndolo sobre otros temas por los que se están movilizando actualmente las mujeres o desde una perspectiva feminista?
Pues no lo creo, no me veo. Yo soy feminista por naturaleza, no tengo que decírselo a nadie, creo en la igualdad entre el hombre y la mujer, y el feminismo lo hago en mi casa, con mi hija sobre todo, intentándole inculcar esos valores. De ahí a cantar con esa actitud es que no me veo, pero está muy bien la gente que lo hace, me gusta.

Después del proceso de ver terminado este disco, y de su resultado, ¿Da un poco de vértigo enfrentarse a un sexto álbum? ¿Piensas ya en ello?
Mira, cuando lo estaba acabando decía “ya está, ya no voy a hacer más canciones”… Pero ya estoy otra vez con la cosa de que sí, de que tengo alguna idea ya para hacer otro disco, así que bueno

¿Qué te da más miedo que se diga de tu trabajo o de este disco en concreto? ¿Y qué te haría más ilusión que ocurriera a partir de él?
A ver, a todos nos gusta gustar y que lo que hacemos guste. Me gustaría que llegara a mucha gente y que gustara, pero como digo en la canción El lado bueno estoy preparada para lo peor. Siempre me preparo para lo peor aunque deseo lo mejor.

¿Qué canción de Fuego crees que condensa más el espíritu del disco? ¿O te gusta más a ti?
Pues una de las que más me gustan es la última, Los jardines de marzo, que me parece una canción de corte clásico. Ese tipo de canciones que son atemporales me gustan.

Llama la atención tanto el número de colaboradores que participan en este disco como lo variados que son, desde artistas nuevos y jóvenes a figuras consagradas. ¿Se os ha resistido alguien que quisierais que colaborara y que finalmente no haya podido?
No, son todos amigos, así que todos han aceptado. Bueno, en la que sale J (Los Planetas), Recompensarte, David quería que en un principio la cantara Rosendo. Valoré su opinión, pero me siento más identificada con lo que hace J, es más amigo mío y me hace más ilusión.

Sobre la apuesta de incluir a Recompensarte en los sencillos de presentación habrá quien dirá que habéis apostado por el lado “comercial” de asociarse a nombres como J o Muchachito, etc…
Pero en realidad la primera con la que presentamos el disco fue 7 Días Juntos, que es en la que colabora Joan Miquel Oliver, y que encima ni siquiera sale él en el vídeo, ¡la gente se cree que es el chico negro el que lo canta! Después ya salió Dinamita, El lado bueno y la última ha sido Recompensarte. Si alguien piensa eso no me importa en absoluto porque para mi J es un referente. Estoy muy orgullosa de tener mis referentes porque forman parte de mí, de mi vida, de mi historia.

De hecho apuestas en este disco una vez más por influencias que ya habías sacado anteriormente como New Order, Battiato… ¿Alguna nueva escucha que te haya podido servir de inspiración para este disco o para lo que esté por venir?
No, en este disco por ejemplo sí que ha habido una canción, Si me quieres a mí, que tiene un rollo Battiato pero también a Stromae, que lo estuve escuchando durante una temporada. De todos modos es que escucho todo tipo de música. Desde la más tradicional a la más moderna.

¿Tenéis miedo a dar pasos fuera del indie?
No, eso no. Pero mientras que no tenga que hacer el ridículo porque hay cosas que hacen algunos grupos… Que me parece fenomenal y cada uno hace lo que quiere pero que a mí, pues no sé, no me veo.

¿Tipo trabajar con marcas?
Me refiero más a hacer mucho el payaso y tal, porque es que yo no soy así. Si yo fuera una cachonda mental pues igual sí…

“Siempre me preparo para lo peor aunque deseo lo mejor”

Respecto a la presentación del disco, ¿vais a llevarlo al directo solo vosotros dos o vais a contar con más gente?
Pues vamos a ir con Manuel Cabezalí y con Nieves Lázaro, así que somos cuatro. Va a ser diferente porque voy a meter a una chica en el grupo.

Como es habitual, también hay una parte muy arty en relación al disco. La portada, los vídeos… ¿Imagino que ahí tú también tienes mucho que ver, no?
Sí, sobre todo en la portada. Me hacía gracia el movimiento de Things Organized Neatly y entonces se me ocurrió que la portada fuera yo con todas mis cosas. Llevar eso a cabo ha requerido de mucho trabajo, llamé a Pablo Zamora, que es amigo mío, fotógrafo, y me dijo que adelante, pero necesitaba a alguien que hiciera esa organización en el espacio. Pepe Leal, que es interiorista y artista, es quien se encargó de ello, y bueno, creo que ha quedado muy chulo.

Sobre los vídeos, nuevamente confié en Juanma Carrillo, que ya hizo los vídeos del disco anterior y me fío de él, él ya sabe lo que más o menos me gusta, nos tenemos cogido el punto y no le tengo que decir no me saques de aquí o de allá… Ya que salgo en el vídeo quiero salir bien. El primero fue el de 7 días juntos, lo grabamos en tres días y nos costó bastante porque la canción es muy larga y como Joan Miquel no podía venir estábamos pensando quién podía hacer de él… Entonces hablé con este amigo mulato guapo que lo hizo fenomenal. Mi madre se pensaba que lo cantaba él (risas).

Es la primera vez que exploráis el género de la cumbia…
Sí, es con la que más hemos innovado. Es la primera a la que le hizo los arreglos David.

¿Y más o menos, cuanto habéis tardado en tenerlo listo?
Pues igual un año…

¿Sigues en otros proyectos, además de con La Bien Querida?
Sí, sigo pintando. Es lo que tienen estas profesiones artísticas que son inestables y te permiten hacer de todo (risas).

Para la etapa de promoción del disco, que comenzáis en breve, ¿os marcáis algún reto?
Pues no lo sé, tampoco somos nosotros muy ambiciosos… Mantenerse sin venderse y con dignidad ya me parece un logro en este mundillo.