La nostalgia aumenta cuando tienes que viajar a territorios más húmedos, donde nadie te entiende cuando hablas en tu idioma, ni el sol alegra las mañanas y los amantes del alcohol tienen serios problemas para degustar a su novia a partir de las once de la noche. La ciudad de Londres no puede ser tan inhóspita si de ésta han salido unas chicas tan rollizas como las Spice Girls y en el tiempo que dura una película, uno aparece en esos lares, con la misión de secuestrar unos minutos de la vida de un ser llamado Beck, que en esas fechas estaba deambulando por sus escenarios.

El encuentro se realizó en un BMW, de estos tan fardones que tienen tapicería de cuero, de camino hacia un estudio de fotografía. Con una leve pincelada de autismo, escondido debajo de un gorro de lana y masticando chicle, como si de un rumiante se tratara, hablaba despacio,realizando largos silencios para reflexionar sobre sus palabras, parecía ajeno y ausente ante la avalancha de premios musicales (Grammys y Britts)que había recibido recientemente por su último trabajo “Odelay” “Nunca tengo expectativas en lo que hago, soy el peor juez de lo que hago, es difícil para mí poner distancia, realmente yo no puedo juzgarlo. Puedo explicarte cómo lo siento, cuando una canción se siente mal, no está funcionando bien… eso lo puedo sentir… y cuando es buena, tiene una cierta energía que puedo reconocer y sé que estoy en la buena dirección. Estaré orgulloso cuando haga otro gran álbum y no por los premios recibidos”.

Beck es un personaje curioso, como mínimo diferente, bajo un aspecto de un tranquilo granjero americano de California, se esconde una personalidad que un buen día fue abducida por un grupo de marcianos borrachos de vino terrícola peleón, ante tal encuentro su cerebro giró 180 grados y armado de una guitarra, se dispuso a predicar las vivencias que tuvo con estos seres, por todos los rincones de nuestro Planeta. “Nunca he tocado en la calle, nunca lo conseguí, los músicos de la calle lo tienen bastante duro, tienen que tocar la canción que todo el mundo conoce, es difícil hacer algo artístico con ello… era más tocar canciones de los Beatles que cualquier otra cosa… tocaba antiguas canciones de folk, pero creo que parecía un bicho raro y realmente no estaba comunicando con nadie… además la gente, en la calle no tiene tiempo para pararse y eso…”.

Recorrió caminos desérticos y polvorientos, pasajes que un día visitaron pioneros como Dylan y Donovan, acabando por explorar nuevos territorios musicales (punk y hip hop) “Los 90 no permitirían un nuevo Dylan, nadie tendría paciencia para él, eso no existiría ahora. Alguien haciendo música ahora se enfrenta a un desafío totalmente diferente, no puedes sólo utilizarla palabra para atraer a toda una audiencia. La audiencia pone la condición de estar más estimulada por los sonidos… yo trabajo en las letras con las palabras e intento hacer cosas que no sean el mismo cliché de siempre, intento poner alguna fricción en las palabras, pero también estoy muy interesado en la música y no creo que Dylan o Donovan tuvieran que estar tan atentos con los arreglos de la música, los sonidos y sus mezclas. Yo tengo que hacer que mis canciones funcionen a ese nivel, para que le interesen a alguien, los ritmos tienen que ser fuertes y tienen que ocurrir ciertas cosas, sino sería lo mismo de siempre. Esos dos artistas tuvieron suerte de salir en un momento en el que la música rock todavía era nueva, así tenían más oportunidades para crear nuevas cosas… pero yo estoy en el otro lado, intentando que lo que hago sea nuevo, es más desafiante porque hay tanto territorio explorado que no queda mucho por explorar y tienes que crear un nuevo territorio,generártelo tú”.

En 1993 unos visionarios de un sello de Los Ángeles publicaron un single de 12 pulgadas llamada “Loser”, la edición no superaba las 500 copias, el mensaje fue recibido en todas las emisoras del país, perturbando la paz de los hogares americanos, utilizando versículos en castellano para que la conquista de almas fuera entendida por otras culturas “Sí, decía: `Soy un perdedor/soy un disco quebrado/tengo chicle en mi cerebro…´ el español es un idioma musical, mucho más que el inglés, así que intento utilizarlo cuando puedo, no hablo español, mi facilidad con el lenguaje no es mucha,pero tengo un amigo que me traduce algunas letras, me gusta mucho incluirlo y cantarlo en directo, sobre todo frente a audiencias inglesas porque no entienden lo que dices y puedes decir lo que quieras”. Para venerar sus contactos religiosos con los extraterrestres escogió la imagen de “Journey” (grupo de AOR) para estamparla en su camiseta y que todos los adolescentes del mundo le rindieran culto “Fue una provocación,pero se convirtió en una arma de doble filo… más que en una cosa hortera. Al principio cuando me sacaban fotos y escribían artículos sobre mí, me disgustaba muchísimo la idea de ser utilizado como una imagen en los medios, así que quería que se me viera lo más ridículo posible. Siempre he pensado que lo de ser estrella de rock es muy elitista y “modernillo”,de forma que si llevaba la cosa menos “cool” también era una manera de tomar posición en contra de este estilismo. Por eso cuando se giró en mi contra lo dejé”.

El mundo era muy grande para evangelizarlo solo y acudieron en su ayuda diferentes apóstoles para hacer menos ardua su tarea, dejando plasmados sus mandamientos en diferentes vinilos “Esencialmente, me produzco a mi mismo, “Odelay” ha sido sobretodo junto a los Dust Brothers,todos producimos, no soy un músico que deje a nadie producirme, tengo una idea de cómo quiero que suene la música, el productor me ayuda a conseguir el sonido que yo quiero. No tengo productores para que me remezclen, tengo productores para que me dejen hacer lo que yo quiera,como los Dust Brothers”.

Los escritos sagrados, donde Beck narra sus encuentros en la tercera fase, se descomponen en “Mellow Gold” (94),”StereophatheticSoulmanure” (94), “One foot in the grave” (96) y el reciente”Odelay” (96) “El perro que aparece en la portada no es mutante,lo encontré en un libro para niños, aquí en la tierra”. “Stereophathetic Soulmanure” fue como un collage de diferentes sonidos y estilos, una versión más cruda de lo que sigo haciendo.Era algo que reuní como una retrospectiva de cosas que yo había estado haciendo a lo largo de los años y que nunca habían sido publicadas”.

Como el hombre, aunque abducido, era un hombre, necesitaba compañía,se sentía sólo en las noches frías y entabló amistad con otros personajes que parecían salir de una actualización de la película de Tod Browning “Freaks”, no tanto por su físico y como por las sinapsis que realizaban sus neuronas. Entre ellos se encontraban Calvin Johnson (capitán de K records)y Sonic Youth. “Calvin es grande. Él viene, se recuesta y graba. Tiene buen gusto, es bueno trabajar con un músico porque saben lo que es intentar grabar algo… es muy relajado… grabamos, salimos a pasear, volvemos a grabar. Me gusta la escena de allí porque es muy diferente de donde yo vengo. Toqué alguna vez con Thurstone Moore, rollo noise en Nueva York, realizamos algo en un programa de radio… No hemos grabado nunca juntos, pero hemos hecho cosas de esas, hay un cierto tipo de música, anarquía musical, que los dos compartimos y es fácil juntarse”. En un momento de debilidad, Beck se dejó atrapar por el lado oscuro de la vida y le dedicó una canción al mismísimo diablo “Ozzy”, queriendo emular al señor Osborne cuando fuera más mayor “Ya soy mayor, tengo 26 años,me he licenciado ¡ya llevo pantalones largos!… No, esa canción fue un momento de tontería, cantaba esa canción cuando tenía 20 años, puedes tener un montón de nociones imbéciles a los 20 años… pero creo que Ozzy es un gran cantante de Blues”(¿?). Ante este pequeño “desliz”, el poder conseguido mediante sus apariciones mediáticas se le escapaba de las manos y Beck quiso replantearse toda su filosofía de vida y cogió las riendas sin dejar tantas delegaciones a sus fieles “Sólo puedo controlar un trozo de lo que está relacionado con mi música, hay mucho que tienes que dejar ir, sin embargo, cuanto más dejo ir,las cosas van en dirección equivocada. Solía ser mucho más descuidado, pensaba que muchas cosas no estaban bien, la gente se pensaba que yo era un pendón que no tenía nada mejor que hacer con mi tiempo que quejarme, ver televisión y comer comida basura. Los vídeos musicales representan la visión artística del director, no reflejan al grupo realmente. Muchos de los directores de vídeos utilizan al grupo como maniquíes, como fondo para sus ideas… Yo quiero representar mi música visualmente también, no quiero rendirme a las ideas de otra persona que sólo quiere hacer un vídeo mejor que los de los otros directores. Yo no necesito superar a nadie más que a mi mismo”.

Con el paso del tiempo, Beck ha llegado a encantar a las serpientes, hipnotizando tanto a la crítica como al gran público, así como a otros músicos como los Beastie Boys o Noel Gallagher que han realizado remezclas de sus temas considerándolo como un nuevo gurú de nuestros tiempos “Me encantan las remezclas. Antes no me gustaban pero luego vi que eran una manera de que las canciones llegaran a diferentes aspectos de su personalidad, la manera en que decides arreglarla no puede ser arbitraria, la remezcla le da luz desde otra perspectiva, le puede dar un contexto emocional totalmente diferente. El que alguien versionase tus canciones era común hace 30 años, se escribía una canción y un montón de gente hacía su versión de ella, la remezcla sería como otra versión del tema”. Sus actos en público, como el vivido en el Kilburn National de Londres el 2 de marzo, son tildados de apoteósicos y bien lo sabía la farándula del espectáculo reunida para la ocasión: Perdona Kylie (Minogue) te he pisado, es que no te había visto… No Jarvis (Cocker), no te doy mi camisa de seda… esas unicejas pertenecen a los hermanos Gallagher, pero Liam tenía que estar las once en punto en casa, Patsy le esperaba…la calva del fondo pertenece a Michael Stipe y parece estar acompañado por un Christian Slater con pinta de leñador y la modelo Helena Christiansen…en un rincón encontramos al cantante de Kula Shaker, al que nadie hacía caso, mientras que Bobby Gillespie (Primal Scream) deambulaba como un zombie.

Beck crea un personaje, dejando su aparente timidez detrás del escenario, un predicador que ha de convertir a la audiencia a su religión, actuando de perfecto showman. Mediante una presentación del evento al estilo James Brown de las Vegas, la fiebre aumenta de temperatura; la banda (que parecen ser los mismos marcianos borrachos que un día le abducieron) toca sola mientras que una voz profunda exclama al cielo el nombre del artista, este sale del fondo del escenario, impecablemente vestido con un traje negro, realizando saltos karatekas, se para en seco, empieza a bailar una especie de Breakdance salido de la película Beat Street y acaba su repertorio de posturitas con la gimnasia del padrino del Soul, mientras que todos los músicos empiezan a realizar un baile hortera country como los que aparecen en los vídeos de Garth Brooks. “Sí tienes razón, mis conciertos se podrían definir como una especie de performance ante el público, yo quiero que mi público vibre y participe en él, no quiero ser como esas bandas de rock que salen al escenario, dan cuatro gritos y se van sin saber ante quién actuaban, James Brown sí que es espectáculo”. Ante tal éxito comunicativo, su misión en la tierra está casi finalizada,ha logrado conquistar todos los cerebros de aquellos que le han escuchado. “Por muchos premios que me hayan dado, sería estúpido cambiar la letra de “Loser” por “Winner”, soy tonto pero no tanto. Dejaré esa canción tal como está. Creo que cambiar la canción sería como darle más importancia de la que se merece. A la gente le gusta tal y como está”.