El cuarteto gasteiztarra Kodigo Norte vuelve con su nuevo trabajo “Una vida entera”(Boa Musica/Germaica Iberia), donde mezclan hip hop con reggae y destacan sus mensajes directos. La banda formada por Dj Loro, Sok, Markes y Leo “El Charrua” ya lo deja bien claro en la primera frase del disco: “Kodigo Norte no se vende”.

Lleváis más de 6 “street albums”. ¿Cómo ha sido ese recorrido? ¿En qué momento llega este último trabajo?
Ha sido un recorrido en el que hemos disfrutado mucho haciendo música, viajando, conociendo gente, aprendiendo y nutriéndonos de todo lo que hemos ido viendo. Este disco llega en un momento de madurez notable en el grupo, tanto musicalmente como personalmente, con muchas ganas de que la rueda no deje de girar.

¿Qué significado tiene el título “Una vida entera”?
Una vida entera es el tiempo que llevamos en esto. Cuando todo el trabajo de un grupo corre por cuenta propia, porque es autoeditado y autogestionado, parece que el tiempo es mayor aún. En este último disco hemos tenido muchos problemas y nos ha costado mucho sacarlo a la luz. A esto mismo también hace referencia el título.

¿Cómo se ha gestado el disco? ¿Teníais una idea previa concreta de lo que queríais conseguir?
Nunca tenemos una idea de lo que vamos a hacer en un disco, siempre hacemos lo que nos sale, tenemos la virtud de ser muy dinámicos y variados en cuanto a estilos y sonidos, y eso hace que siempre salgan los discos redondos.

¿Cómo suele ser vuestro proceso de composición?
Normalmente empezamos con las instrumentales, después empezamos a crear melodías, flows, letras, mensajes, etc. Vamos haciendo todo lo que se nos ocurre y después hacemos criba.

“En el play” es una especie de presentación y habláis de “escribir canciones que lleguen a emocionar”. ¿Es esa la clave para llegar a la gente?
No hay una varita mágica para llegar a la gente, a veces el público quiere algo desenfadado, otras, letras profundas, otras compromiso social, otras música para moverse. Nosotros tratamos de tocar todos los palos que podemos sin dejar de ser nosotros mismos y procuramos cuidar los detalles musicales para que le guste a cualquiera que lo escuche.

¿“Ven a ver” es quizás la más pegadiza? “Cuántos creían que esto del rap era una tontería”, comentáis. ¿Parece ser que vino para quedarse, no? ¿Cómo veis el estado actual del rap? ¿Y en Euskal Herria?
Hace 20 años nos decían que era la moda de los adolescentes, parece mentira que sigamos metidos en esto todavía.
La escena rap va evolucionando a pasos agigantados, ahora tenemos estilos a montones dentro de un mismo género, antes había una o dos maneras de hacer rap.
A nivel de Euska Herria todo va más despacio, tenemos bastantes grupos que lo hacen en castellano y euskera pero lo que más cuesta es convencer a la gente de aquí, que están más acostumbrados a escuchar otros estilos como el ska, punk, rock, etc.

¿Qué significa “Fyah bun dem”? ¿Qué cuenta la canción?
Es una manera de decir “fuego a los de arriba”, a los que causan injusticias sociales, a los que destruyen en vez de construir, a los que hacen demagogia, a los que no respetan la cultura y el idioma de una tierra como es la nuestra, a los que se llenan el bolsillo a costa de la clase obrera.

“Me dejo llevar” suena necesario. ¿Vivimos muy atados a unas pautas de comportamiento predeterminadas?
La sociedad está hecha para que sigamos un carril y no nos desviemos demasiado, tanto que a veces nos cuesta hacer las cosas sin guiarnos por este, nos cuesta mucho liberarnos y dejarnos llevar, sobre todo en nucleos urbanos donde todo va muy deprisa.

En “Begirunea” (respeto) reivindicáis vuestro trabajo. ¿Hay que hacerse valer en este mundillo de la música?
Creemos que hay que demostrar seriedad en las cosas, en la música, en el trabajo, en una relación, etc. Nos fastidia mucho cuando vemos gente incompetente, más aún cuando nosotros hemos sido “obreros” en esto y hemos currado mucho desde abajo, y nos molesta mucho que te consideren un aficionado porque no tienes un gran apoyo detrás o no eres muy conocido.

“Cada vez se tira más hacia no contar nada en las letras y mucho postureo audiovisual”

No os cortáis en vuestras letras. ¿Opináis que el hip hop cogió hace tiempo el relevo al punk en compromiso social y combatividad, o es una impresión errónea o exagerada?
Hay gente que opina así, puede ser que sea cierto pero no todos los grupos son igual de reivindicativos, menos ahora con la evolución que hay porque cada vez se tira más hacia no contar nada en las letras y mucho postureo audiovisual, cosa que no nos representa demasiado.

En “Bombo al compás” mostráis máximo respeto a los que luchan porque “la música sea música y nunca la prostituyan”. ¿Cuál es el punto en el que existe ese riesgo de prostituir la música? ¿En qué se ve esa “prostitución”?
Supongo que cada uno tendrá el suyo personal. Nosotros sentiríamos prostitución si en un porcentaje alto lo que estás haciendo no es parte de lo que nos gusta o de lo que pensamos. Al mismo tiempo es difícil mantenerse en ese umbral de no venderse sin ser esclavo de uno mismo.

“Nos duele que las fórmulas tradicionales de hacer la música para muchos ya no valen”

En “Long time” contáis que vuestros versos calan en los que no se mueven por las modas. ¿Hay mucha moda y postureo en el hip hop?
Hoy en día parece que todo vale, cualquiera coge una cámara y una ropa guapa y saca un videoclip diciendo bobadas con sus colegas detrás. Después, en su vida real nada que ver, pero es la moda. Lo que nos duele es que las fórmulas tradicionales de hacer la música para muchos ya no valen.

Hacía tiempo que no escuchaba una disyuntiva tan potente como “luchar o tragar pantalla”. ¿Es el gran reto al que nos enfrentamos en esta sociedad tan pegada a las pantallas de los móviles? Por otra parte, ¿pueden llegar a ser las redes sociales la nueva calle?
Internet es la nueva calle, la nueva amistad, el nuevo comercio, el nuevo ocio, pero también el nuevo engaño, la nueva injusticia, los nuevos miedos, la nueva hipocresía, la nueva inseguridad, se hace raro pensar que dentro de un tiempo las pantallitas se estudiarán en la escuela como parte de la anatomía humana (risas).

Habéis contado con diferentes personas en la labor de producción. ¿Quiénes son y qué os ha aportado cada uno?
Contamos con instrumentales de “Thesamebeats” y “Xabi Pombo”, con aparición especial de Patrizia a la voz y David Juárez a las teclas. El disco ha sido grabado en KN Studios y mezclado y masterizado por Xabi Pombo en Ánima Studios VI. Ha sido indispensable la ayuda de estas personas porque si no el disco no habría visto la luz.

Con este disco dais un paso importante publicando con el sello referencia del hip hop estatal Boa Música y la filial del prestigioso sello europeo de reggae Germaica Records.
Es un paso importante para llegar a lugares donde no hemos podido por nuestra cuenta y de hacerlo de una manera más profesional. Como dice el dicho: “quien no tiene padrino no se casa”. Con este respaldo discográfico intentaremos al menos ser “pareja de hecho” (risas).

Por otra parte, a pesar de ello, vuestro disco se encuentra en descarga libre (entrar aquí). ¿Cómo veis este tema?
Lo de vender música en estos tiempos ya no es lo que era y las fórmulas de consumo han cambiado. Aun así, para nosotros la prioridad siempre ha sido que la gente nos escuche. Hay personas que no pueden acceder a la compra de un disco pero sí a la descarga del mismo.

¿Cuáles son vuestras influencias musicales? Por otro lado, ¿qué es lo que escucháis en la actualidad, qué músicos os han sorprendido últimamente?
Todo lo que va del Reggae al rap nos motiva: Skarramucci, Movimiento Original, Shakalab, Little Pepe, Gona, Ricky Hombre libre o T.O.K. son algunos de los artistas que nos gustan.

¿Qué se puede encontrar el público en un bolo de Kodigo Norte? ¿Cómo os definiríais?
Tratamos de hacer directos animados, potentes, con su parte seria y su parte desenfadada. También nos gusta hacer temas en acústico y aportar algo de humor para que la gente se lo pase bien.