El septeto australiano King Gizzard & the Lizard Wizard ha sacado este año un pepino volador llamado “Nonagon Infinity”. Nueve trallazos de neon-punk que no sólo se empalman perfectamente entre sí, si no que estñan diseñados en su conjunto para ser escuchados en bucle infinito. Durante el break de la banda tras la cancelación del Levitation Festival en Austin, Texas; Stu Mackenzie, frontman, flautista y guitarrista de la banda; responde a algunas preguntas sobre el nuevo trabajo y lo que depara a la banda.

Antes de nada: siete tíos australianos girando todo el año producen ocho álbumes en cinco años. Parece el argumento de una película de ciencia ficción de serie B. ¿Cómo se hace eso?
Tío, para mi crear es una pasada, lo más importante de formar parte de King Gizzard & the Lizard Wizard. El proceso de composición es una de las cosas que más valoro de estar dentro de la música. No paramos, pero el tiempo que no estamos tocando en directo lo dedicamos a encerrarnos todos juntos y componer, ¿sabes? Y entonces grabamos las pruebas, regrabamos, pensamos… forma parte del gran proyecto que es King Gizzard & the Lizard Wizard en sí y mi parte favorita de ese gran proyecto es el momento de componer. Es así. La cosa está en no parar. Sin duda.

“Quiero pensar que hay muchas cosas nuestras que son inclasificables y ya está. Lo importante es que la gente disfrute, lo baile, y que nosotros nos lo pasemos bien tocando. Sí, llamémoslo punkadelia”.

“Nonagon Infinity” es una declaración cíclica que conforma un álbum hecho para ser reproducido en bucle eternamente. ¿En qué momento surge esta idea? Soléis empalmar canciones en otros de vuestros álbumes y en vuestros directos, pero, ¿de qué forma ese concepto se hace más grande y evoluciona en un álbum completo?
Sí, como dices lo hemos hecho antes con algunas de nuestras canciones, especialmente en “I’m In Your Mind Fuzz” (Castle Face, 2014), ahí al idea empezó a coger forma. El concepto del disco en loop era algo que teníamos en mente desde hace mucho tiempo, sobretodo la idea de empalmar muchos temas consecutivos. Originalmente partimos de la idea de grabar un one long track, íbamos probando con canciones, dos o tres en la misma toma… y al final la idea se fue haciendo grande… hasta llegar a lo que ahora son los nueve temas de “Nonagon Infinity”.

Es una idea muy del siglo XXI, ¿no? Quiero decir, era algo que antes igual no tenía tanto sentido por cómo funcionaban los sistemas de reproducción musical analógicos, pero que ahora que los reproductores digitales en función automática reproducen el primer tema al acabar el disco…
Sí, tío, sí… después de todo yo crecí con los ordenadores, ¿sabes? Quiero decir, estaba allí en plena explosión de mi juventud y aparecieron Apple, Windows y todas esas cosas. Así que sí, es una idea muy de mi generación imagino, porque es cierto que si lo ves desde ese punto, para que “Nonagon Infinity” se consuma apropiadamente tiene que ser reproducido en un aparato digital. Tampoco es una apología de lo digital en sí mismo, después de todo lo sacamos en vinilo porque es el formato que nos gusta. Pero bueno, la realidad digital es algo que forma parte de mi vida y la de las nuevas generaciones de ahora.

Por curiosidad, ¿sería posible tocar entero en directo Nonagon Infinity? Eso sería una locura.
Jajaja, no lo hemos hecho aún, pero ya lo hemos pensado. La verdad es que es una idea bastante loca, pero sería increíble. Te diré que todavía tenemos que preparar algo especial, pero tarde o temprano lo haremos.

Cuando pienso en vuestro sonido se me viene a la cabeza un Godzilla con Google Glasses quemando una ciudad en un juego de realidad virtual. Dijisteis que la intención del nuevo disco era la de hacer canciones que parecieran propias de la banda sonora de una película de horror ciencia ficción. ¿Puedes contarnos más acerca de ese sonido friki que da color al sello King Gizzard?
Jajajaja, Dios tío. La verdad es que nos juntamos a jammear, es algo que solemos hacer mucho, y la idea fue cogiendo forma. La intención era algo así como crear un universo, ¿sabes? Un universo friki o algo así. Fuimos grabando en directo la evolución de lo que salía, haciendo overdubs… y así construimos el sonido final del disco. Pero sí, me gusta la idea de una BSO de Horror Movie.

“Paper Maché Dream Ballroom” (Heavenly Recordings, 2015) era algo así como King Gizzard en su lado más folky y chill. Supongo que no existe ninguna regla en la banda en cuanto a seguir un sonido concreto se refiere, pero “Nonagon Infinity” en comparación con su predecesor da pie a pensar que toda esa rabia y electricidad acumulada ha estallado en el nuevo álbum. ¿Qué hay de eso?
Tío, este disco (Nonagon Infinity) lo teníamos ya completamente pensado y acabado antes de ponernos con el “Paper Maché Dream Ballroom”. El problema es que no era el momento y aún no lo teníamos cien por cien claro, la verdad. Decidimos esperar a tener la idea bien formada y no sacar todavía ningún material. Es cierto que el boceto estaba absolutamente construido, pero… sí, supongo que principalmente no era el momento. Hay veces que es mejor esperar que precipitarse y decidimos darle caña a “Paper Maché Dream Ballroom”. Y, sí, es cierto que poniendo a los dos trabajos juntos es totalmente diferente uno de otro pero, ¿sabes?, nos mola que la gente no tenga ni idea de en qué onda va lo que vayamos a sacar. Sorprenderlos y que no sepan exactamente qué esperarse de un disco para otro.

Ahora con el álbum sacado y fresco en la calle, ¿cuáles son los planes de King Gizard? ¿Cuántos discos más vais a sacar antes de que acabe 2016?
Jajaja, esto es todo de momento, no habrá más novedades de King Gizzard & the Lizard Wizard. De momento queremos darle tiempo a “Nonagon Infinity” para respirar, así que creo que este será el único disco que saquemos este año [risas]. Ahora queda tocar, tocar y tocar; presentar el disco en todos los lugares que podamos y difundir la palabra King Gizzard & The Lizard Wizard por todo el mundo. Aunque ya tenemos cosas pensadas para el futuro…

Sé que las etiquetas en la música suelen ser una puta mierda, pero parece que toda la prensa internacional se ha puesto de acuerdo en meteros dentro de la psicodelia. No obstante, vosotros siempre habláis de garaje rock. ¿Hay alguna en la que os sintáis cómodos?
Yo que sé, lo de las etiquetas como tú dices, no es algo que realmente vaya con nosotros, ¿sabes? No creo que vaya con nadie, es más. Respecto a King Gizzard, en nuestros inicios siempre he creído que estábamos bastante cerca de la punkadelia, pero creo que han cambiado muchas cosas desde los primeros discos (“Willoughby’s Beach”, 2011; 12 “Bar Bruise”, 2012), hasta el punto en el que nos encontramos hoy en día. Quiero pensar que hay muchas cosas nuestras que son inclasificables y ya está. Lo importante es que la gente disfrute, lo baile, y que nosotros nos lo pasemos bien tocando. Sí, llamémoslo punkadelia.

No bromeo, tenemos una coña por aquí que dice que si un promotor español quiere hacerse rico, lo único que tiene que hacer es traeros a España a tocar, porque probablemente lo petéis.  ¿Cuándo venís?
Tío, te lo juro: desde que montamos la banda siempre hemos querido ir a España. Lo que pasa es que tenemos mucha mala suerte, en realidad apenas hemos girado por Europa en profundidad, hemos estado más por Asía o Estados Unidos. Supongo que siendo Australianos hay sitios más o menos accesibles, y como comprenderás, Europa nos pilla un poco a tomar por culo y nunca podemos tocar todo lo que nos gustaría por allí. Respecto a España, ha habido ya algunos intentos, pero te prometo que tarde o temprano iremos y será brutal.