Vivimos para esto. No por Kate Tempest, faltaría más, pero sí por poder encontrar oro de vez en cuando, por poder revivir ese momento en el que, de pronto, y sin saber muy bien por qué, unos cuantos pajilleros de la música estamos de acuerdo en que hemos dado con algo que sabe distinto y que parece que alimenta más que todo lo demás. Y eso es “Let Them Eat Chaos” (Caroline/Music As Usual, 16), un disco que presenta el 8 de noviembre en Barcelona (Sala Apolo).

Sí, conocemos ya los ingredientes, pero Tempest los mezcla como nadie antes. Puede que sea porque a nuestra protagonista no se la puede llamar cantante ni rapera, sino poeta o escritora. Y aquí viene la dificultad: la versión original sin subtítulos. Está en la célula durmiente de Sound Of Rum, acaba de publicar su segundo álbum en solitario, “Let Them Eat Chaos” y nos ha dejado destrozados y felices. Pero Tempest también escribe poesía, narrativa y teatro. Ha sido traducida al castellano en “Mantente firme” (La Bella Varsovia) y la compañía catalana de teatro Íntims Produccions ha estrenado “Wasted”, llevando este animalario anglosajón a las calles de Lleida con éxito.

Aun así la verás etiquetada como artista de pop-rock o de hip-hop, según la fuente. Pero ella no es Jenny Hval, la experimentación dura le importa un pito, de momento. No es Sleaford Mods, hace bandera de una nueva generación que ya tiene suficiente con la inmigración y la paranoia del siglo XXI como para ocuparse de lo que es o no punk. Tempest no es más que una chavala de la calle que se asoma a la ventana de tu casa cuando no miras, y le cuenta al mundo lo que ve desde fuera con fidelidad y fiereza. Su lenguaje es directo y preciso, quiere hacerse entender. No te amilanes al escuchar ese acento con el que parece que mastica algunas palabras. Es británica pero no se siente especialmente orgullosa de ello como les pasaba a los protagonistas de aquel clavo ardiendo que fue el britpop. La vida no sabe mejor por vivirla en el Reino Unido, es simplemente lo que le ha tocado. Es aquí y ahora.

Y claro, escuchar y entender “Let Them Eat Chaos” se puede calificar como un placer artístico, de hecho, a Kate se la oye nombrar en mentideros gentrificados y hipster, pero esta es otra cosa de las cosas con la que nuestra amiga estará moviendo los hombros y cerrando los ojos. ¿Qué iba a hacer alguien que ahora comparte escenario con el gran John Cooper Clarke? Pues mirar hacia otro lado y seguir observando la idiotez y la desesperación que la rodean. Porque ella lo vale, porque si Cooper Clarke fue el poeta del punk, y con un verso hace rock mayúsculo, Tempest parece que hace un nuevo hip-hop, aunque puede que sea ni más y ni menos que la poeta de su generación, que además graba unos discos que nos traen como locos.

(Kate Tempest) “Bueno, solo he estado haciendo de telonera para él en unos cuantos conciertos, y tuve la suerte de poder compartir con él un par de cigarrillos, pero no es que hayamos escrito juntos ni nada de eso, sino que hemos actuado en el mismo escenario. Y estoy de acuerdo con lo que dices de su ritmo. Hay gente que no necesita un apoyo musical para hacer música con lo que lee, y con muy pocos elementos puedes estar viendo la actuación de tu vida. Y lo que yo hago es hip-hop de un modo natural por es el tipo de música que escucho, pero también probablemente por la época en la que vivo en la que se han hecho algunos de los álbumes más grandes de hip-hop. No sé si es mi género, pero la cuestión es que yo escucho siempre primero las letras, por eso me imagino que mis referencias han terminado viniendo por ahí desde que era pequeña”.

Pero Kate Tempest no eres la única intérprete de sus textos. Otros los interpretan sobre el escenario, ya sea en forma de recital poético o de obra de teatro. Y ya que has hablado en varias ocasiones sobre la fuerza de la palabra leída en voz alta, cabría plantearse si hay alguna preparación previa de las actuaciones de esos otros artistas para que se conserve la fuerza y el acento en las palabras que quieres resaltar.

“Bueno, si están en el teatro significa que tienen un director que les ayudará a encontrar el mejor sentido a lo que están leyendo para dar el significado que realmente tiene el texto. Pensarán en el lenguaje como en un mapa en el que es de esperar que se revele su espíritu. No he visto todo lo que se ha hecho con mis textos, pero tengo que decir que normalmente parece que el director ha hecho un buen trabajo. No me quiero meter mucho, porque uno de los problemas que tienes cuando lo haces es que empiezas a reelaborar tu trabajo, y ese es un camino que no acaba nunca, y lo bonito del lenguaje es poder pillar el sentido. Debería mostrarse de una manera fluida y natural. Si lo hacen así, estoy de acuerdo”.

Por otro lado, tu libro de poemas, “Hold Your Own” se ha publicado en España (a través de la editorial La Bella Varsovia) como “Mantente firme”, ¿sabes algo sobre esta edición, y por ejemplo, la traducción de Alberto Acerete, cómo ha ido?

“No sé demasiado, la verdad. Cuando se trata de traducir algo de lo que hago, tenemos una conversación con la editorial, pero no va más allá. En cualquier caso, no he tenido conversaciones con el traductor español… Puede que haya tenido alguna conversación, pero creo que era con el traductor alemán, no lo recuerdo”.

Necesitaría que me contaras por qué has elegido una hora en concreto para vertebrar el disco, y por qué son las cuatro y pico de la mañana; que me aclares finalmente si sientes que te estás abriendo a más estilos que el hip-hop; y por qué vuelves, como en “Wasted” a hacer un retrato detenido de la gente ordinaria, con perdón.

“La razón por la que he elegido una hora concreta de la madrugada es porque deja libres un montón de posibilidades narrativas para construir cada uno de los personajes. Si te preguntas quién está despierto y por qué a las cuatro y dieciocho de la mañana, te vas a encontrar a personas en un momento y un lugar muy vulnerable de sus vidas. Es interesante para mí pensar en ese momento y en esa hora porque si me encuentro despierta antes del amanecer, es que algo no va demasiado bien, y puede que esté bloqueada en unos pensamientos que pueden ser, sin embargo, muy reveladores. Por eso quise estructurar el disco así, haciendo del tiempo un concepto. Sobre si el disco es de hip-hop o es más abierto, la verdad es que es cuestión de cada cual, pero he trabajado mucho para mejorar mi flow, y hacer algo mucho más ambicioso. Y espero haberlo hecho y haber mejorado en el sentido lírico, pero mirando un poco más allá del hip-hop, porque si no sería como para dejarlo. Espero que toda mi literatura y todo lo que hago no sea fácilmente definible con una etiqueta u otra, pero mi corazón y mi alma laten a ritmo de hip-hop, aunque ese no es ni mi principio ni mi final. Deseo que mi música y mi literatura sean abiertas. Si puedes decirme lo que es mi literatura o mi música con un género que las defina, no está mal, pero hay mucho más trabajo detrás. Hay quien dice que esto es hip-hop porque lo han estudiado y saben lo que es, pero no me vale para mi disco. Creo que ‘Let Them Eat Chaos’ es ‘Let Them Eat Chaos’, igual que ‘Everybody Down’ era ‘Everybody Down’, es lo más justo que se puede decir”.