Algo está sucediendo en Vigo que hace que la electrónica, el trap y estilos colindantes brillen por si solos. Líneas más abajo Kaixo —perteneciente al colectivo Banana Bahía Music— nos ofrece algunas claves interpretativas desde las que observar la cartografía norteña, la reformulación del punk y la industria.

Tanto en la música como en tu discurso da la sensación de que te gusta casar cierta inocencia con cierta destrucción o violencia, en concreto una violencia dirigida hacia uno mismo. Me gustaría saber cuál es la clave de dicha combinación y, por otra parte, saber por qué elegir esa autodestrucción que se nos impone, como arma contra aquello que se nos impone.
Más que la violencia hacia uno mismo, es como la rabia dirigida hacia la propia existencia, por encima de la mía. Hay un germen de autodestrucción en todo lo que digo quizás porque forma parte también de la generación a la que pertenezco, y aunque intentes saltarte todas las formulas de “personalidad de generación”, al menos, en dos o tres vas a caer. Yo caí en eso, otros en hacerse selfies y poner en fotos de instagram cuando están en la playa “aquí sufriendo”. La autodestrucción no es el arma, es la munición, el arma es la rabia, la desorientación existencial o las imposiciones sistemáticas. No creo que exista una clave de cómo utilizar lo que a uno se le impone como circunstancia vital, simplemente utilizas lo que tienes alrededor para sobrevivir, de forma física o emocional. Yo creo que estamos en un momento de autodestrucción general y personal, es como si pudiera oler o sentir cómo se derrumba todo lo que nos hicieron creer como dogmas sociales en la educación que hemos tenido. Todo apoyado en mentiras y post verdades.

“Somos personas inconformistas y que creemos que el mundo y la humanidad son un pozo de mierda al que no queremos mirar, mucho menos pertenecer, y eso se nota en como contamos nuestras historias”.

¿Crees que existen ciertos géneros de música que alimentan esa destrucción emocional de la que hablas?
Sí, claro, el metal, el punk, el rap, la electrónica, la música clásica… La destrucción emocional viene dada por la capacidad que tiene la música para emocionar y empatizar, depende de ella que sientas rabia, amor, nostalgia, o hermandad. Yo he viajado a lugares muy extraños —emocionalmente hablando y con mucha resaca de químicos— escuchando algo tan a la orden del día como Mac DeMarco, su voz y su música me hizo respirar una nostalgia que no creo que haya experimentado en esta vida de forma física. Supongo que espiritualmente sí, en alguna de mis otras vidas.

En general, tanto el rap como el trap se cantan en primera persona haciendo del interés por la vida del artista algo casi inevitable, ¿cómo gestionas el caos que se presenta en tus canciones a título personal, práctico? Todo esto me está recordando de alguna manera al Comediante de Alan Moore…
La verdad es que no trato de gestionar el caos, simplemente lo disfruto, lo convierto en algo a lo que sacar partido. Creo mi imaginario, con mis ideas, referencias, sensaciones, odios, ansiedades, soledades, nostalgias, rabias, impotencias y amores, para transformarlos en un caos ordenado dentro de lo posible. Necesito expresarme sea como sea, contar cosas que están a mí alrededor, porque necesito que sean transformadas en algo que me una a la existencia, y para mí el arte es el hilo conductor con la vida; para otros es el deporte y para otros dar vueltas al mundo en un velero. Creo que no se puede tener un orden lógico en la verdad del caos en mi música, yo me hago preguntas sobre la vida, y no creo que ni mi propio arte tenga las respuestas a mis preguntas, solo puedo seguir buscando las preguntar adecuadas y seguir creando.

Desde la óptica del newpunk, ¿cómo se entiende el discurso que ataca al trap por hacer apología de la droga, del tráfico, el machismo, etc.?
Ojo! Yo no ataco a las drogas y al narcotráfico, y el machismo es algo que no cabe en mi forma de crear, estoy educado por mujeres y a mi me han enseñado a que no existe una diferencia de géneros igual que no la hay de razas. Nos distinguen los límites que cada uno se autoimpone, hasta donde quiere abrir la mente o cerrarla y mirar el resto de su vida las sombras de la cueva, nada más. Las drogas son un tema que se banaliza, falta culto por las drogas, ya no existe un ritual adecuado, a gran escala como antes sí existía, y si existe, tienes que rallarte para encontrarlo, no es lo habitual. Las drogas son la droga favorita del sistema para amedrentar a la población. No quieren legalizar la marihuana por razones políticas y sociales, no por los efectos en la salud. No quieren legalizar la cocaína y convertirla en una droga que solo se dispense en bares (por ejemplo), porque no interesa a nivel político. Mucha policía está en el ajo, muchos políticos cobran por detrás, mientras las mafias controlan en el mundo, suporteados por las grandes empresas que lo financian de una forma o de otra, quizás no directamente pero, por ejemplo, la guerra de la droga en México es el mayor negocio de las empresas armamentísticas yankees. El problema no es la legalización o la ilegalización, es quien deja de ganar con el narcotráfico, que son muchos hijos de puta. Ahora bien, tampoco se puede ser tan moralista, aquí todo el mundo consume y le importa una mierda el tío que está en el campo recolectando hojas de coca, o el tío con la efedrina en una caravana de Holanda.

El otro día leía que no te molaba nada que se utilizase “puta” a la ligera… En general las letras del rap desde hace más de 30 años van sobrados de “puta” ¿Crees que el propio contenido de la palabra se está modificando?
Sin duda sí que creo que se está modificando, cada vez menos creo que puta se refiera a una prostituta, pero bueno que tampoco veo el insulto en que te llamen prostituto o prostituta, es como si me llamas albañil, para intentar amedrentar mi autoestima laboral o para indicar quien manda y esta por encima en la pirámide social. Sinceramente no me gusta, pero las palabras son palabras, y España está llena de moralinas, cada vez mas, de gente que se siente ofendida hasta por un chiste y es capaz de mandarte a la audiencia nacional por ello. Sinceramente a esa gente, que les den por culo, y que interpreten la “porculada” como quieran, de forma positiva y agradable, o de forma negativa y terroríficamente de mal gusto.

¿Crees que la ley mordaza va a llegar a los colectivos de Vigo?
En Vigo y Galicia hay mordaza de siempre, auto mordaza, nuestros abuelos y nuestros padres han nacido en un estado represivo en el que a alguien por hablar galego se le trataba de paleto, o eso te hacían creer. Una educación —la de nuestros padres— que castigaba de forma física y mental a niños y niñas que solo hablaban galego. Poco se habla de esa mordaza emocional.

¿Cómo funcionan los BMM? ¿Cuál es el método? La verdad es que os imagino encerrados en un estudio durante horas, ¿días?…
BBM funciona “pasiño a pasiño”; el método es muchas horas de estudio para quien teje la música, mezcla y masteriza. El resto es magia, la que tenemos cada uno de nosotros y aporta cada vez que graba algo, creo que todos nos retroalimentamos. Somos gente que llevamos una amistad de diez años o más, y hay mucha soltura para crear. Se nos da peor la burocracia, por ejemplo, pero para hacer música siempre vamos bastante fluidos.

Si bien estáis muy bien considerados, creo que últimamente ha habido un repunte, ¿no?
Sin duda, y creo que irá a más. También creo que nosotros no pertenecemos al típico grupo de artistas que sube meteóricamente, creamos un contenido más denso, no es tan fast food music… de lo que España hoy va sobrado. El trabajo con C.Tangana y AGZ por parte de Royce Rolo, Kongo, Elecesar y Pablo también nos ayudo mucho, y fue un antes y un después.

¿Qué habría que entender por newpunk? ¿Categorizarlo no es hacerle una mala jugada? Y, ¿qué hay tras él, tras esa destrucción o ese jugar con la nada?
El Newpunk es la actitud autodestructiva y a la vez reivindicativa que tenemos como generación en un mundo que nos quiere quitar la capacidad de sentir. Nos estamos convirtiendo en el laboratorio social de las elites políticas y empresariales para un cambio político y social que tiene como bandera la creación de mano de obra barata y deshacer la clase media como hoy está entendida, porque molesta. Ya pasó en los 70s con Ronald Reagan y Margaret Thatcher. De ahí que sintiera que mi concepción del trap –cuando empezó a pegar de nuevo– como una parte del Punk resurgiendo su formula, su forma de desarrollarse y su magia. Ahora mismo, creo que lo que se entiende por trap mainstream o las tendencias de la nueva música urbana, tienen más que ver con el newpop o el nuevo rock que con el punk.

Tanto en “Crack”, como en “Vampiras Stripclub” detecto cierta sensación de manera más explícita —como de ser absorbido— que también se respira en el resto de temas…
Lo que nos absorbe es la propia vida, tú eliges cómo quieres vivirla, cómo quieres sentirla y qué quieres de ella. Yo decido ser honesto conmigo mismo y explicar que muchas de las cosas que tengo alrededor, que veo, que siento y que percibo, no son como deberían ser, simplemente lo digo. Puede ser un ataque contra mí mismo, contra mi vecino o contra el sistema. Eso no quita que el fin de semana no me vaya a la aldea y me pase el día en la playa, tampoco hay que estar todo el día con el AK-47 y el cuchillo entre los dientes, si no es mejor no vivir la absorción. Tiene que haber tiempo para disfrutar y reírse, de hecho, yo me rio mucho. La comedia, de hecho, es una forma de drama, pero bueno… eso es otro tema ya. Todo está interrelacionado aunque me sienta absorbido por la vida.

¿Encuentras “Sad Boys” de nuestra generación? ¿Qué opinas de ellos?
Opino que la depresión es una enfermedad de ricos. Si la vida es una mierda cómbatela, todo el mundo se puede sentir triste, atacado y solo, pero no quita que el único que esta teniendo un problema con eso, es uno mismo. Las circunstancias externas se pueden cambiar, los cambios solo dependen de uno mismo, y ser un “Sad Boy” tiene mucho que ver con el aislamiento que ofrece internet, sal a la calle y respira la vida, nada mas.
En esta misma revista comentabas que nuestra generación o cogía las drogas o cogía un fusil…
Sí, no puedo estar mas de acuerdo con esa afirmación. Una cosa llevará a la otra. Tiempo al tiempo.

¿Consideras tu música y el trap —en términos generales— una manera de disfrutar el nihilismo en el que consideras que estamos inmersos?
Por supuesto, es una forma “cool” de ser un nihilista y que no te lo llamen por ello. De todos modos, no creo que el trap sea solo nihilismo, hay mucho de supervivencia en las letras, y de eso poco se habla.

Inevitablemente cuando pienso en punk pienso en fanzines… ¿cómo se entienden los medios de comunicación desde la óptica del newpunk? Y, ¿la industria?
Creo que seria precioso que se pudiera adaptar ese concepto del fanzine de forma moderna a la música de ahora, pero no es probable que ocurra, no por el artista sino por el público. En general el público español a nivel general es muy adolescente, y no me refiero a la edad, si no a la capacidad de entender e interiorizar lo que la música y el arte son en sí mismos. Los medios de comunicación, por otro lado, me parecen fundamentales para poder llegar de forma seria a más gente. YouTube es una mentira muy bien montada que, en parte, se ha comido la capacidad de los medios para ser el vehículo de las tendencias que llegan. Está en manos de vosotros que eso vuelva a cambiar, que la gente se fije mas en lo que los medios dicen, que en lo que YouTube te recomienda escuchar por su viralidad.
A nivel industrial me parece fundamental que todo se formalice dentro de todo lo que se está haciendo ahora, por el simple echo de que esto no se convierta en una anécdota histórica. Es necesario hacer una industria real de las nuevas tendencias de la música urbana, y conseguirlo a medio-corto plazo para poder estar a un nivel cercano al que ofrece Francia. Conseguir que veinte o treinta temas de los 40 Principales pertenezcan a lo que realmente se escucha con perspectiva en España, y que la “panchangada” se quede en eso, “pachangada”, y no en un reflejo de nuestra sociedad; da bastante vergüenza ajena.

No hay dudas de que eres muy prolífico, ¿qué nos espera próximamente?
Espero hacer un montón de música, a partir de Junio por fin solo me dedicaré a la música y espero hacer varios EPs y mixtapes antes de que acabe el año.
Tengo pendiente un álbum desde hace casi un año con Will Blake, uno de los cabeza de serie de la fiesta Fuego de Razzmatazz, un proyecto también con Pedro LaDroga, y varios EPs y singles que me gustaría hacer con gente a la que aprecio mucho en lo artístico como IAMTOMMY, mi gente de BBM, Odd Liquor, Kid Sun, Recycled J, etc.

¿Cómo ha sido tu relación con la música, tu evolución desde el comienzo? Tengo entendido que has estado bastante relacionado con el hardcore y el oi!…
Pues de muy pequeño, por mi tío, sí que me encantaba el hardcore, el punk y el Oi!, pero también Michael Jackson, The Prodigy, Placebo, The Cure, Rammstein o Deftones… Siempre fui muy melómano. Todo eso tiene una raíz materna y paterna, tanto mi madre como mi padre son personas muy vinculadas a la música por sus trabajos como periodistas. En su época de radio yo mamé muchísima música y luego mi tío era una persona muy vinculada a la noche de Vigo, así que las tendencias de la época me las comí todas; me enseñaron a apreciar que la música es un lenguaje universal. Básicamente, pasé muchas horas y muchas tardes delante de la mini cadena con cascos mirando para el CD que estaba escuchando y haciéndome mis fantasías y videoclips imaginarios en la cabeza. Mi evolución en lo creativo creo que es la normal, pero mi sueño siempre ha sido tener un grupo como The Prodigy, desde que los dieciséis con 16 años; nos descarto hacerlo en un par de años.

La verdad es que en relación al trap, personalmente me da la sensación de que tú y la Ladroga vais un paso por delante —o al menos en paralelo— y creo que en parte se debe a una actitud concreta.
Es porque no creemos en que haya un lenguaje preestablecido en la creación de la música, creamos mirando en nuestro interior, en nuestras ideas, emociones, sensaciones, miedos, etc. No dejamos espacio a la auto imposición del “qué dirán”. Y por otro lado, también tenemos un lenguaje en el que no juega tanto una perspectiva de ego o materialismo, hablamos más con el alma y con la visceralidad. A eso hay que añadirle que somos personas inconformistas y que creemos que el mundo y la humanidad son un pozo de mierda al que no queremos mirar, mucho menos pertenecer, y eso se nota en como contamos nuestras historias.