Al igual que en el pasado los discos de Julia Holter imitaban a las tragedias griegas, Have You In My Wilderness” (Domino/MAU, 2015) se asemeja a las fábulas de Esopo y funciona como la ventana a un mundo mágico que en realidad habla de nosotros mismos. En concreto del amor -y más particularmente de la falta de él- entre las personas.

“¿Sabes que no eres nada fácil de entrevistar?”. “Ya, ya…”. Quiero pensar que a 9.000 kms de distancia, al otro lado de la línea telefónica, se esboza una media sonrisa… El día tal vez no sea el más propicio para las confesiones: Julia arrastra un gripazo que apenas la deja hablar. Desde el sello me cuentan que aunque propusieron cancelar la jornada de promo la artista angelina insistió en cumplir con la prensa, lo que choca con su escasa predisposición a ofrecer explicaciones de cuanto rodea a su obra. Me soplan que para la entrevista de portada de la revista Wire periodista y artista prácticamente convivieron durante un par de días, y sin embargo la muralla invisible que la protege (“apenas salgo de casa cuando estoy en Los Angeles, no tengo amigos en el mundo del arte o la música”, afirma) se palpa a lo largo de todo el texto. Es sólo una de las contradicciones, otra más, de las que Julia Holter ha sembrado su vida artística, muy especialmente este último álbum, “Have You In My Wilderness”, señalado como el más “personal” de su carrera a pesar de las referencias constantes a textos ajenos: letras inspiradas en libros de Christopher Isherwood y Colette, homenajes al bandido de leyenda Tiburcio Vásquez o el reconocimiento de “Duchess” -un tema que aparecía en el “IV” de Scott Walker– como inspirador general del espíritu del disco. “Posiblemente sea el más complicado que he grabado nunca, aunque ahora estoy contenta con él. ¿Accesible? No me gusta esa palabra, no creo que signifique nada desde el punto de vista artístico. Yo intenté trabajar de una manera más tradicional y tal vez por eso todo suene más familiar al oído”.

En “Duchess”, canción de desamor clásica en fondo y forma, el hombre inevitablemente afronta el conflicto desde el punto de vista masculino. En “Have You In My Wilderness” la Holter se apunta a la vendetta emocional convirtiéndola en un teatrillo romántico protagonizado por diferentes personajes. “Mientras que en mi disco anterior (‘Loud City Song’) me dirigía a la audiencia desde el escenario, en éste una persona le canta a otra. ‘Have You In My Wilderness’ habla sobre conflictos de confianza y las dinámicas con las que ciertas personas tratan a otras. Trata sobre las relaciones, supongo…”, explica cuando le pregunto por la decisión de aparecer con un retrato doméstico en una portada que, esencialmente, transmite soledad. En una entrevista reciente para The Guardian Julia reconocía que éste es su disco de ruptura “porque he afrontado varias desde que empecé a escribir las canciones”. Más claro fue el Real Estate Matt Mondanille en una entrevista para la web de MTV a propósito de la publicación de “St. Catherine”, lo nuevo de su proyecto en solitario Ducktails. Julia participa cantando varios temas y, tras marear la perdiz con el periodista, Mondanille termina reconociendo que el disco, en esencia, cuenta su mudanza a L.A. para vivir juntos y la traumática ruptura posterior. Cuando le pregunto a Julia por su aparición en el disco de Ducktails, algo inédito para quien hasta ahora apenas había colaborado con otros músicos, simplemente toma la tangente. “Antes ya había colaborado con otras personas, como… Errr… Bueno, he estado trabajando en una colaboración con un amigo… Bueno… tal vez no haya hecho muchas colaboraciones en el pasado, pero eso ha cambiado últimamente y tengo un par de proyectos con amigos de los que no quiero hablar demasiado, pero el caso es que estoy empezando a hacer cosas con otra gente y la verdad es que es muy divertido. También estoy terminando una banda sonora”. En realidad su actitud evasiva tiene tanto que ver con el blindaje emocional como con el planteamiento artístico. “Es la canción, la historia, la que de alguna forma llega a mí. Yo sólo le pego un empujón para echarla a andar. Pero si en algo me esfuerzo es precisamente en no pensar demasiado sobre la música que hago. Por eso no quiero que la gente busque un mensaje en mis canciones, sólo que las experimente”.