No importa que su anterior disco, “Whatever People Say I Am, That´s What I´m Not”, fuese uno de los álbumes fundamentales del pasado año. Lo importante es que a estos cuatro jovencitos de Sheffield no se les han subido demasiado los humos y que, doce meses más tarde, tienen nuevo trabajo en la calle. “Favourite Worst Nightmare” (Domino/Pias) es la confirmación de que quienes les daban dos cafés de vida estaban metiendo –nuevamente- la pata. La cosa va en serio.

“Favourite Worst Nightmare” no es una simple repetición de lo expuesto en “Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not”. Puede que las cosas no hayan cambiado demasiado en el local de ensayo de estos chicos de Sheffield más allá de que Andy Nicholson abandonase su puesto en favor de Nick O’Malley (un tipo bastante más amigable a primera vista que su compañero) o que James Ford (Simian Mobile Disco) les haya echado una mano en el estudio. Lo que sí ha cambiado es el mundo que les rodea. Ahora todos quieren fotografiarse con ellos, todos quieren tener una entrada para sus conciertos, todos dicen haber tenido claro que Arctic Monkeys iban a convertirse en un gran fenómeno. Por suerte para el grupo y para quienes les seguimos, parece que todo va a continuar funcionando con “Favourite Worst Nightmare”, y eso que se trata de un trabajo menos eficaz en las primeras escuchas, un trabajo que huye como el diablo de los estribillos resultones.

“Da lo mismo ser un grupo de pop, un grupo de rock… supongo que es más cool que te consideren pop, pero da lo mismo”

Sus formas son más clásicas y se diferencia los arrebatos de furia y los momentos de calma. Las once nuevas canciones del grupo suenan desnudas y trabajadas al mismo tiempo, primitivas y sin demasiados artificios, pero nada descuidadas. Desde el rock abrasivo y arrebatador de “Brianstorm”, de “The Bad Thing” o “Teddy Picker” hasta el pop de “Only Ones Who Know” o “Fluorescent Adolescent”. Resumiendo, “Favourite Worst Nightmare” no es el bombazo que fue su predecesor, pero sí es la demostración de que Arctic Monkeys han sabido definir una personalidad propia y un universo lírico más que apreciable. Una gala de la cadena televisiva MTV les ha acercado por tercera vez a la ciudad de Barcelona, donde actuarán esta noche ante más de dos mil quinientas personas que agotaron las entradas hace varias semanas. Nos citamos en la terraza de un popular hotel barcelonés desde la que se ve el cartel de otro bastante más modesto en el que se hospedaron en su anterior visita. Las cosas han cambiado, aunque ellos me parecen los mismos. Ahí están Alex Turner (guitarra y voz), Jamie Cook (guitarra), Matt Helders (batería) y Nick O’Malley (bajista). Empezamos hablando sobre el disco. (Turner) “Hemos querido hacer un buen disco de pop. Hay momentos suaves y momentos muy enérgicos porque nos hemos dejado guiar por las canciones y por lo que contábamos. Para mí ha sido muy importante crear las mejores melodías posibles”.

“No somos estrellas, somos unos chicos de Sheffield y no vamos a salvar el mundo”

(O’Malley) “El éxito del primer disco ha permitido que ahora no tuviéramos que preocuparnos en hacer canciones de pop fáciles para sonar en la radio. No nos fijábamos en nada en particular a la hora de empezar con ellas, por ello algunas son muy pop y otras mucho más agresivas y más rock”. Ambas caras de la misma moneda se diferencian ahora con mayor facilidad. El pop y el rock se combinan, pero no tanto en una misma canción como ocurría en su disco de debut. El resultado es un disco equilibrado y de sonido más bien clásico. (Helders) “Supongo que es porque nos gustan las canciones pop de toda la vida”. (O’Malley) “Da lo mismo ser un grupo de pop, un grupo de rock… supongo que es más cool que te consideren pop, pero da lo mismo. Nosotros estaríamos en medio, la diferencia está en que no somos un grupo para Kerrang!”. (Matt) “Allí salen grupos de heavy rock, de emo, grupos con maquillaje y pelo largo (risas). Hablábamos también de una huida de las canciones con estribillo facilón, aunque tampoco es que “Whatever People…” echase mucha mano de ellos. (Helders) “Es cierto que ya en el primer disco no había demasiados estribillos, pero creo que es más importante que todo tenga sentido. Las canciones explican historias y romperlas para volver a un puente o a un estribillo en la letra no tendría sentido, o haría que lo que contamos lo perdiera”. Y ya que sale el tema, no cabe duda de que los textos de Turner son una de las principales bazas de unas canciones que nos relatan historias que todos podemos entender. No hay poesía, pero sí mucha vida. (Turner) “Las letras hablan sobre los mismos temas que en el primer disco. No pretendo hablar de cosas que no conozco. No somos estrellas, somos unos chicos de Sheffield y no voy a salvar el mundo, sólo voy a contar lo que me preocupa o lo que me mueve a hacer canciones”. Esa forma de ver las cosas les ha llevado a ser considerados en varias ocasiones una suerte de voz de su generación. “¿La voz de nuestra generación?”, pregunta O’Malley. Helders toma la palabra transcurridos unos segundos. “Hablamos sobre lo que nos interesa, no lo sé, aunque supongo que quizás no vamos a ser negativos porque hay gente escuchándonos”. Junto a los textos, deberíamos subrayar que el sonido de guitarras, sus estructuras y el registro de la voz son los elementos que más caracterizan la música de Arctic Monkeys. Tanto es así que los referentes ya no son tan importantes a la hora de valorar su propuesta (“estoy contento con el sonido de guitarras de ‘Do Me A Favour’. Queríamos hacer algo a lo Johnny & The Hurricanes”) y a muchos nuevos grupos británicos se les ve el plumero cuando intentan copiarles (Milburn, 747’s, Bromheads Jacket). Es decir, que los de Sheffield han pasado de ser unos pipiolos a convertirse en un punto de partida para otras bandas jóvenes. (Helders) “Cuando los grupos son nuevos todo el mundo necesita usar referentes para orientarse. Cualquiera de nosotros lo hace al hablar de otros artistas, pero ha llegado un momento en el que ya tenemos una personalidad propia y la gente al escucharnos sabe ya cuáles son nuestras señas de identidad. Aún puede haber muchas comparaciones, lo entiendo, aunque me gusta que se empiece a apreciar que tenemos nuestro propio sonido”. Me interesa conocer de qué forma han asumido su actual situación, si han sentido vértigo o miedo ante cómo se desarrollaban los acontecimientos. Sorprende encontrarse ante cuatro veinteañeros que no se sienten desconcertados frente al éxito y que no se comportan como algunas estúpidas bandas estadounidenses. Da la impresión de que Arctic Monkeys saben manejar la popularidad sin que ésta les fagocite o les convierta en unos gilipollas. (Helders) “Nunca había soñado con tener mucho éxito, y menos aún con tener varios singles en el número uno en las listas. ¡Si hasta he tocado en Australia y Estados Unidos!”. (Turner) “Todo lo que ocurrió con el disco anterior me parece un sueño, pero si te refieres a uno que nos queda por cumplir, te diré que tocar este año en Glastonbury”. (Cook) “¡Actuar en Glastonbury será genial! Ese día estaré realmente nervioso”. ¿Será ese el día más feliz de su vida? (Helders) “Supongo que uno de los días más felices de mi vida fue cuando Noel Gallagher dijo que le gustaba mucho nuestra música. Todos somos fans de Oasis y eso nos llenó de orgullo, pero también fue muy especial cuando The Strokes lo hicieron. Empecé a querer tener mi propio grupo gracias a ellos y nunca hubiera imaginado que alguna vez hablarían de nuestras canciones”.