Apadrinados por la prensa inglesa como la nueva sensación rockera made in UK-en busca del honor perdido tras el invento del brit pop- gracias a “Up The Bracket” (Sinnamon, 02), The Libertines no paran. Ya han realizado ochenta y tres bolos en lo que va de año y aún se mantienen en pie. De The Clash no tienen nada, pero currantes lo son un rato. Lean aquí algunas de las cosas que nos dijeron Carl Barat y Pete Doherty, los jefes y fundadores de la banda, en su última visita a Barcelona.

En primer lugar y en beneficio de los entrevistados, apuntaremos que The Libertines no han salido de debajo de la tierra. Estos chicos llevan ya seis años en la carretera y ahora, tras pasarlas canutas, han tenido la suerte de conseguir ese contrato discográfico con el que sueñan todos los grupos de este planeta. Pero bueno, gracias -o por culpa- de la prensa de las islas, los chicos, lleven seis años o no, huelen a hype por los cuatros costados. No importan su calidad o años en el negocio, el estigma del New Musical Express supera a todo eso. Aunque eso sí, a los libertinos les importa bien poco todo este revuelo. Si no lo creen, lean los comentarios de Carl Barat al respecto. “Llevamos seis años en esto y nos importa una mierda lo que la gente piense de nosotros. Si les gustamos bien, si no que no escuchen el disco.

“Llevamos seis años en esto y nos importa una mierda lo que la gente piense de nosotros”

Nos gusta tocar nuestras canciones y pasarlo bien, es lo que nos ha gustado desde que empezamos y ahora no vamos a cambiar. No pienso en lo que es auténtico y en lo que no lo es”. ¡Ah, la eterna discusión entre lo que es auténtico y lo que no! ¿Nos pondremos de acuerdo alguna ves en eso? ¿Son compatibles The Strokes con The Mooney Suzuki? ¿The Hives con The Monarchs? ¿The White Stripes con The Paybacks? Yo diría que sí. De hecho, algunos de esos grupos enfrentados por cierto sector de la prensa de este país son amiguitos y se llevan la mar de bien –porque de lo que se trata es de escuchar buenas canciones y todos los grupos nombrados las tienen y de sobras. Pero, bueno, se trata de un dilema tan antiguo como el del huevo y la gallina, así que mejor lo dejamos para otra ocasión. La verdad es que The Libertines, auténticos o no, han contado con productores de excepción para sus primeras referencias discográficas: Bernard Butler para su primer single, “What A Waster”, y Mick Jones -nada más y nada menos que el guitarra de The Clash y líder absoluto de B.A.D.- para su primer larga duración. Casi nada. “Creo que hemos tenido suerte en como han ido las cosas, en las circunstancias que nos han rodeado… en estar en el sitio inadecuado en el momento justo… Hemos pasado tiempos totalmente descontrolados y sin un duro en el bolsillo. De hecho, seguimos sin un duro, pero la cosa ha mejorado”. Confiesa Peter Doherty. Aunque ahí no se acaban las confesiones. Doherty continúa y nos cuenta su experiencia con el ex The Clash a los controles. “Sí, fue como un sueño, pero ese sueño no lo habíamos tenido antes. Cuanto supimos que nos iba a producir el disco empezamos a escuchar los álbumes de The Clash, a los que antes no les habíamos hecho mucho caso. Pensábamos que cuando Mick se enterara de eso, nos iba a mandar a la mierda. Pero, bueno, no fue así, es un tío encantador, nos puso sus discos y aprendimos un montón de él. Ahora sí que somos fans de su grupo y te diría que es como un segundo padre para nosotros”. Así de sincero se muestra ante el hecho de ignorar casi por completa la obra de Strummer & cía. Es más, en la entrevista me informa de que su grupo favorito son The Smiths y que considera a Morrissey un dios. Los chicos son ingleses y eso se nota. En lo musical, también parecen tener las ideas muy claras. Nada de ínfulas intelectuales, lo suyo se trata del lado fiestero del rock, tocar y pasárselo bien. “Es algo como recoger todas nuestras experiencias vitales, plasmarlas en nuestros discos y sentirnos vivos cuando las tocamos”. Responde Carl Barat. Nada más y nada menos, así que nada de exagerar comparándolos con Clash, Jam y demás. Su sonido puede ser un poco disperso y a ratos repetitivo, pero resulta innegable que algunas canciones -“I Get Along”, “Up The Bracket” o “Boys In The Band”-, funcionan y dan el pego. Así que mejor olvidarse de los prejuicios y reconocer que “Up The Bracket”, aunque no acabe de funcionar, tiene algunos momentos disfrutables. Es más, diría que no está mal para un sábado noche en pleno furor etílico. The Libertines son lo que son (un cuarteto de post-adolescentes disfrutando de la vida al cien por cien). Y yo no puedo hacer más que alegrarme por ellos.