Ya no tiene que responder ante nadie más que ante sí mismo. Arrogante o humilde, en ese limbo de extraña honestidad se ha movido quien una vez sacudiera Gran Bretaña con Sex Pistols. Ahora vive tiempos más calmados, capitaneando P.I.L. de forma ejemplar. Para revisarlo todo, ha publicado “Mr. Rotten’s Songbook”, un libro en el que escribe cada tema de su cancionero y lo acompaña de ilustraciones. El rey del punk jamás se ha ido. El 31 de octubre y el 2 de noviembre se proyecta el documental “The Public Image Is Rotten”, el que repasa parte de esta historia, en el festival In-Edit de Barcelona.

¿Por qué este libro ahora?
Tuvimos la oportunidad de girar por China, algo maravilloso, pero antes de que vayas allí tienen que aprobar todas tus canciones. El gobierno chino analizó todas mis canciones, así que irónicamente pensé: “voy a hacer lo mismo”. Estuve escribiéndolas de nuevo y haciendo dibujos al lado para describir mi estado de ánimo en el momento. Es otra dimensión. Son dibujos animados. Veo la mayoría de las cosas de la vida más a través del humor que intelectualmente.

Tus letras siempre han sido muy honestas…
Lo intento. Intento ser honesto y exacto con mis letras porque primero debo ser honesto conmigo mismo.

Y eres un modelo de conducta para algunas personas.
¿Un modelo, dices? Actualmente tengo una buena barriga cervecera (risas). En honor a mi madre y a mi padre, a todos mis amigos que murieron estúpidamente por las drogas, incluso a mis enemigos. Sé que solo tienes una vida, y debes vivirla apropiadamente. Es tan fácil hacerlo mal, y convertirse en un egoísta, un lameculos y un gilipollas… que es en lo que la industria musical te transformará si la dejas. Y es desafortunado que estos gilipollas sean los que se suicidan. Se dan cuenta que han estado adorando dioses falsos. No quiero estar en esa posición. De joven no me gustaba la música de Eric Clapton, pero aprendí bastante de cómo jodió su vida a través de la heroína. No quería eso. Por extraño que parezca estuve en una banda preparada para los baches. Me gusta observar a la gente a mí alrededor, particularmente actores, escritores y músicos. Dentro de estos cantantes, si estás cantando desde tu corazón y tu alma no tienes opción de equivocarte.

¿Cuál es un secreto para ser un superviviente?
Tener buenas compañías, porque no puedes estar sólo. Necesitas buenos compañeros.

¿Qué diferencia hay entre el John Lydon actual y el pasado?
He aprendido a amar y a dejar que me amen. Cuando era joven me atormentaba y creía que nadie me quería. Estuve en una escuela católica, de monjas y pueden hacerle la vida un infierno a alguien como yo. Encima enfermé. Hacían bromas de ti, y más si eras zurdo, porque eras un hijo del diablo. Así que no recomiendo a las monjas irlandesas a nadie, por lo menos si no han cambiado. Las novias de Cristo pueden igualmente ser las novias de Drácula (risas).

Las letras de los Sex Pistols por desgracia siguen vigentes.
Cierto, no sólo funcionaron entonces, sino también ahora porque el mundo está repitiéndose continuamente. La mayoría de los jóvenes tienen una aversión al conocimiento, simplemente no quieren tenerlo. Veo la educación como parte de la institución, del enemigo. Mala idea. De chaval iba a las bibliotecas porque eran gratis y para mí era una maravilla saber que podía abrir un libro y encontrar todo el conocimiento del mundo dentro. Quizá las monjas tenían razón y soy diferente (risas).

Siempre has tenido problemas comunicándote.
Si aprendes a leer y escribir a los cuatro años -mi madre me enseñó- pero a los cinco años olvidas todo por meningitis, tienes que luchar para aprender otra vez desde el principio. Es una lucha continua. Por eso no me gusta mentir a la gente, no quiero que ellos pasen por el dolor que yo sufrí. Volviendo al tema de ser zurdo, al regresar a la escuela después del hospital, sin ninguna memoria, me castigaban diariamente por mi condición de zurdo, mintiéndome, diciéndome que jamás había sido zurdo. Fue un castigo físico continúo, con lo que mi fe en los adultos quedó anulada.

Entonces hablemos de ahora. ¿Cómo eres en la actualidad?
Todavía, practico lo que digo y no espero que nadie haga algo por mí. Así que hola, ¡viva el rey! No veo que nadie quiera recoger esta corona. Lo que veo es un gran grupo de gente luchando por ser el rey. Si queremos hablar de religión, que últimamente es lo que me está formando, me gustaría volver al jardín del Edén y echar la serpiente y a Dios y tenerlo sólo para mí, porque son ellos quienes me dañaron (risas). Mi acercamiento a la vida es a través del humor, una manera de pensar fuera de lo que ves. No me va la fama, los coches caros, ni las pertenencias en sí mismas. No me gusta presumir con joyas, lo veo como algo sin valor. Lo que si que me gusta es ver la Fórmula 1.

¿Cómo empezaste a escribir canciones?
Nunca pensé estar en una banda, la oferta vino a mí. Y sabía que podía escribir, pero nunca pensé que tendría la oportunidad de escribir con música. Es el mejor regalo que jamás he tenido. Es la única cosa que hago bien, y probablemente no lo haga bien. No es una opinión mía, sino un proceso intelectual que viene de estudiar los hechos.

Creo que ya has opinado sobre él en diversas ocasiones, pero podrías recordarnos ¿qué te parece el documental “The Filth And The Fury”?
Mal concebido y grabado. El documental es profundamente venenoso. Yo dije lo que pensaba que tenía que decir, y es la gente la que debe desentrañar las mentiras de las verdades. Para el público supone un problema y todo un laberinto.

Cambiaste tras los años en Sex Pistols…
Fue un mundo muy perverso. Tenía que luchar contra el gobierno y las instituciones. Parecía que había progresado desde la religión a la política. E hicimos Public Image, y tuve que formarme mi propia opinión.

¿Sentiste presión con el debut de P.I.L.?
La discográfica, al sacarlo nosotros tan deprisa, estaba impactada y enfadada porque no se parecía nada a Sex Pistols, que es lo que esperaban. Querían una segunda parte de Sex Pistols. Ha sido la historia de mi vida desde entonces. Las discográficas y las corporaciones ven todo en el pasado, no ven el progreso, el futuro de nadie y su potencial. Sólo quieren hacer dinero. Lo que está bien, si lo haces con ideas nuevas. Finalmente he hecho mi propio sello y por primera vez he tenido a la misma banda durante dos discos, y seguramente el tercero que está por salir. Tengo estabilidad, a través de la independencia. Es muy difícil salirse de las discográficas, con lo que al final tenía que despedirme. Es ridículo, aunque a veces he tenido suerte de ser despedido de sellos como Elektra, después de “Album”, que es un trabajo excelente. Nunca se han molestado en averiguar quién tocó en él y terminaron despidiendo a todos (risas), lo cual dice mucho de ellos, porque es un disco en el que no hay ningún nombre en los créditos porque la idea era que la música sobresaliera, no quién estaba tocando. Así que cuando me despidieron fue un placer decirles que habían despedido a gente como Ginger Baker (risas).

Hace poco se han reeditado “Metal Box” y “Album”…
Necesitaban reeditarse y llegar a una nueva audiencia joven. Esa era nuestra esperanza, cambiar el mundo con la música, y todavía lo es. Dale una escucha, si no te gusta entonces vale. Saber que estos procesos creativos estaban sucediendo antes de que muchos de que estos jóvenes nacieran es importante. Lo siento Pete Townshend, pero no estoy de acuerdo con la filosofía de morir antes de envejecer. Eso es algo que me parece terrible. Crea una división entre generaciones y a mí una de las cosas que más me gusta es escuchar a los viejos. Quiero que me digan cómo era la Segunda Guerra Mundial, quiero conocer sus experiencias y compartirlas, no quiero menospreciarles porque sencillamente me comporte como un ignorante.

¿Te sientes libre al utilizar el nombre de John Lydon?
Al principio no. Johnny Rotten era un apodo y me identificaba con su sentido de humor e ironía, pero el gerente de los Pistols en esa época era bastante perverso y reclamó el nombre de Rotten para los Pistols. Tuve que llevarlo a los tribunales, y cuando gané el derecho a llamarme de nuevo Johnny Rotten ya era tarde. Se me conocía como John Lydon.

Tienes grandes melodías en muchas canciones recientes, como “The One”.
Siempre me ha encantado el pop, porque va directamente al grano de lo que trata la canción. “The One” es un homenaje a grupos como T-Rex, Sweet, Gary Glitter. Te llevan a un tiempo más simple. A los quince o dieciséis años era muy tímido con las chicas y solía practicar coreografías con estas canciones. Y claro, se me humillaba por eso (risas). Pero escucha, siempre será mejor que las chicas te humillen a que te ignoren.

¿Cómo viviste la experiencia glam?
Me encantó todo. Era música pop que tenía un mensaje, más que el heavy metal o el rock. Era mucho mejor y te abría la mente al concepto de un humor humilde, algo mucho más fuerte que un mensaje serio y oscuro sin sentido. No hay nada que aprender de un gótico.

Hablemos de iconos de la música. Qué opinas que The Rolling Stones sigan sacando discos y montando conciertos mastodónticos. ¿Crees que son honestos?
No sé si alguna vez han sido honestos, porque vinieron de un mundo que daba por hecho que los blancos plagiaban a los negros. El r&b no era precisamente la raíz de la sociedad británica. Mirando atrás me enfada que no hayan hecho algo nuevo y hayan copiado mal algo que significaba algo. No tienen otra cosa que hacer que sacar un álbum de blues, están atrapados en un círculo vicioso de su propio mundo. ¡Sería un shock si Mick Jagger sacara un trabajo de música disco! No les negaría el derecho para seguir con lo que hacen, buena suerte porque cuanto más lo hagan mejor me harán parecer. Un diamante brilla mejor encima de un montón de mierda.

¿Te gusta Elvis Presley?
Creo que era de los más estilosos y agudos vistiendo que haya visto jamás, antes de la época de Las Vegas. Se inspiró en James Brown. Es muy difícil para mí porque mi casa estaba llena de The Beatles y Elvis. A mi madre le encantó todo eso. Como era la música que se escuchaba, perdí interés por ella bastante joven, pero siempre admiré su estilo. A veces el estilo de alguien puede ser más importante que la música, te enseña a mirarte a ti mismo y adaptar tu estilo a lo que quieres proyectar. Siempre es bueno, es un desarrollo de la personalidad.

¿Y The Beatles?
Algunos discos son excelentes. Eso sí, otros son horribles. Nunca entendí Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. “She Loves You” es horrible para mí. “She loves you, yeah yeah yeah”… Y “Helter Skelter” , bueno… (hace como si vomitase).

No podemos dejar pasar la oportunidad, así que terminemos con la política. ¿Qué tal Donald Trump?
(Carcajadas) Está portándose según mis expectativas. Ya sabemos que no es un genio, sino realmente lo que está demostrando ser. Dentro de poco nadie va a escucharle, pero en estos momentos lo encuentro el mejor entretenimiento televisivo que pueda haber. Me despierto por la mañana deseando poner un rato la CNN, una por su desconsuelo con él y segundo por lo absurdo que suele ser todo. Ambas cosas me parecen muy cómicas, pero una comedia bastante peligrosa. Siempre he pensado que no puedes fiarte de los políticos, ni reemplazarlos por hombres de negocios, porque están dos puestos por debajo en la escala.