El pasado mes de julio se reeditaron “Get Born” (2003) y “Shine On” (2006), los dos álbumes que convirtieron a los australianos Jet en una de las bandas de rock de su tiempo. Aprovechando la ocasión, conversamos vía telefónica con Nic Cester para informarnos sobre estos lanzamientos en doble CD (los álbumes originales, ampliados con demos y rarezas) y sobre su momento actual como músico.

Si confeccionásemos una lista con las canciones que más hemos bailado en los últimos diez años sin duda aparecería “Are You Gonna Be My Girl?” de los austalianos Jet. Pincharla en cualquier local o circunstancia siempre ha sido una garantía de que el público iba a enloquecer y lo mismo ocurría en sus conciertos. Pero, pasado un tiempo, da la sensación de que lo de Jet fue un chispazo veloz, un sueño que apenas duró seis años (los que van de “Get Born” a “Shaka Rock”, su disco de despedida en 2009) y que luego se paró en seco. Su historia, desgraciadamente, acabó mal, víctima de conflictos internos y mucho desconcierto, del éxito mal gestionado y de la imposibilidad de mantenerse a la altura de su single de mayor éxito.

Hola Nick, ¿qué tal? ¿Dónde estás ahora?
Estoy en Milán, ahora vivo aquí. Es mi cumpleaños, así que he empezado haciendo un aperitivo y luego lo he celebrado en una comida con amigos.

Pues felicidades, parece un buen plan…
Exacto, aunque estar en España tampoco estaría mal. Me lo pasé muy bien cuando estuve allí.

Recuerdo que una vez os entrevisté en Barcelona durante la promoción del segundo disco, en la terraza de un gran hotel. También recuerdo que fue todo bastante caótico.
Seguro. En esa época todo se transformaba en una locura al instante. Imagino que aquella promoción no fue una excepción.

Antes de hablar de las reediciones de los discos de Jet, me gustaría saber en qué proyecto musical estás metido ahora mismo.
Estoy preparando el lanzamiento de mi primer disco en solitario que saldrá a finales de año. Hace unos meses hicimos los primeros conciertos, además con Jet acompañamos a Bruce Springsteen en su gira australiana y hemos aprovechado para tocar en algún festival. Ah, también hemos grabado un tema con The Bloody Beetroots que se llama “My Name Is Thunder”.

En cuanto a tu disco, me gustaría saber por curiosidad a qué suena.
Después de muchos años sin querer saber nada sobre música, durante los que quise hacer un parón y que fuese largo, me he vuelto a emocionar con la música. Te puedo decir que es una mezcla de soul, blues y hip hop, aunque en realidad no sepa demasiado como explicarlo. Me he rodeado de músicos increíbles, italianos, y si bien no es tan diferente de lo que había hecho antes, sí se notan mis propias influencias y la combinación de estilos.

¿Te ha costado mucho conectarte de nuevo a la música tras ese periodo tan largo de inactividad?
En los últimos años, como no me dedicaba a esto de manera profesional, no sabía cuál era el camino más óptimo para conectarme sin que se notara que había estado fuera de lo que sucedía, y más aún tras haber vivido un periodo tan excitante y a la vez tan complicado con Jet. En ese sentido, yo no encuentro tantas diferencias entre el rock de antes o el hip-hop que se hace ahora. Están más cerca de lo que nos pensamos, o así lo creo yo. Al final, la música sale de mi cabeza y, lo más importante, de mi corazón. El resto no importa mucho.

Ahora reeditáis los discos de Jet y habéis protagonizado algunos conciertos abriendo para Bruce Springsteen. ¿Qué has sentido con esta reunión?
Bueno, cuando lo dejamos nos llevábamos muy mal entre nosotros y fue muy duro. Ahora hemos crecido y madurado, mi hermano ha tenido un niño y otros miembros de la banda se han casado, así que estamos más sensibles. Las cosas ocurren, para bien o para mal, pero todo fue demasiado rápido durante aquellos años y no supimos gestionarlo. La verdad es que fue un desastre.

Puedo imaginar que fue muy complicado asumir tanto éxito, verte de un día para otro en la cima del mundo.
El éxito que tuvimos fue enorme, no nos lo creíamos. Al mismo tiempo mi padre murió y mi hermano y yo no lo supimos gestionar, aunque el entorno tampoco ayudó. Teníamos dieciocho o diecinueve años, éramos unos inmaduros. Dependíamos los unos de los otros, nunca fuimos personas independientes. A pesar de que teníamos todo lo que deseábamos, en el fondo no éramos libres. Ni felices. Entonces llegó un momento en el que no había más remedio que dejarlo. Sin duda era necesario centrarse y volver a tener una vida normal. Viajé, me puse a estudiar idiomas, viví una temporada en Berlín y después acabé en Italia, y aquí he construido otra vez mi vida.

Cuando irrumpisteis con aquel disco de debut había una escena con nuevas bandas que hacían rock, caso de The White Stripes, The Strokes, The Hives o The Datsuns, ¿tuviste en algún momento la sensación que formabais parte de una nueva escena?
Si miro al pasado, creo que sí. Ahora por suerte no puedo más que sonreír, porque tengo claro que había mucho amor por lo que hacíamos en aquel momento. El único problema es que éramos jóvenes y compartíamos muchas locuras con nuestros amigos, pero la verdad es que creo que hicimos un buen trabajo.

La continuación, “Shine On”, tenía un toque más pop, incluso con reminiscencias a The Beatles. ¿Qué recuerdas de aquella grabación?
Veníamos de un disco muy directo, con una vena más rock, así que nos planteamos que queríamos cambiar algunas cosas con la intención de sonar algo más maduros. Estoy muy contento con cómo quedó y me siento bastante orgulloso.

Las cosas ya se torcieron con “Shaka Rock”. Tuvisteis problemas para encontrar sello y todo siguió un proceso complejo.
Tras ese disco dejamos de ser amigos. Mi cabeza estaba ya en otro sitio. Si quieres que te sea honesto, lo escuché de nuevo hace poco y creo que no estaba tan mal. Me ha sorprendido que tuviera calidad. Eso sí, hay canciones de las que ni me acordaba, ni siquiera de haberlas grabado, y son mejores de lo que esperaba.

Llegasteis a colaborar con Iggy Pop en “Wild One”. ¿Cómo viviste en ese momento la experiencia?
Fue muy guay y divertido. Me sorprendió lo cálido y cercano que fue con nosotros. Cuando nos conocímos, él vivía en Miami, así que imagínate el panorama (risas).

Y para acabar, ¿crees que habrá la posibilidad de grabar de nuevo y activar a Jet?
Lo cierto, y te lo digo honestamente, es que sí que hay posibilidades, pero de momento lo importante es vivir este proceso en buenas condiciones. Hace unas semanas nos juntamos en Los Angeles y hacía mucho tiempo que no nos veíamos las caras. Algunos vinieron con sus hijos, lo cual fue una experiencia nueva y muy diferente de lo que estábamos acostumbrados.