Jacobo Serra trabaja con la precisión de un cirujano. Hace tiempo que sabe exactamente qué quiere hacer y cómo hacerlo e intenta que cada uno de sus conciertos sea un camino distinto para llegar al mismo lugar. Y lo consigue. Su colaboración con el LIPA ha sido el último ejemplo.


Hablamos con él de su colaboración con el Liverpool Institute For Performings Arts (LIPA) gracias al programa de intercambio de la Sociedad de Artistas AIE, que le ha llevado de gira por Inglaterra y España y, sin pretenderlo, algo se le ilumina en la mirada. “Llegué a la escuela, en Liverpool, y parecía que estaba en mi casa”, a pesar de que reconoce que fueron unos meses de mucho trabajo “preparando a distancia las canciones con unos estudiantes que, en realidad, siempre han sido músicos profesionales”. Y nos sorprende al reconocer que se sabían sus canciones cuando llegó: “se habían involucrado al máximo, tanto, que el primer bolo en la ciudad me lo pasé entero sonriendo: era la primera vez que me pasaba”.

“Al principio me proponían un acompañamiento de bajo y batería, pero yo quería tocar con los arreglos que estaban en mis discos y, desde el principio, quise sacar el máximo partido de esta increíble experiencia”. Así que se trajo de la ciudad inglesa nada más y nada menos que a ocho músicos entre vientos, guitarra y banjo, coros, batería y bajo. “Ha sido la primera vez que he podido tocar mis canciones según sonaban en mi cabeza”. Y planteó la gira española con el fin de aprovechar al máximo esta oportunidad: “he pretendido que cada sala fuera diferente, desde un auditorio a un garito de jazz”.

“Mi carrera musical es como una especie de tempestad en el mar”

Lo ha tenido fácil para sacar el máximo rendimiento a la iniciativa: “creo que mi perfil de artista ha cuadrado muy bien con la filosofía del LIPA, no puedo olvidarme de que, al final, Liverpool es mi tierra musical”. Y parece que todo ha cambiado un poco en el manchego, que reconoce que esto le ha cambiado un poco su perspectiva: “ahora no sé bien cómo plantear mi próximo disco, es como si hubiera descubierto que hay otra manera distinta de vivir mi carrera”.

Por momentos parece un poco abrumado por las buenas críticas, y es que “todo parece ir hacia arriba”. Y le asusta, no se engaña: “mi carrera musical es como una especie de tempestad en el mar en la que parezco estar con mucha gente y luego, después de la tormenta, me levanto solo. Pero he aprendido a disfrutar de lo mucho o lo poco que voy consiguiendo, doy pasos sin preguntarme qué puede darme la vida que no me da”. ¿Quizá preferiría continuar en UK? Tiene claro que todo “es igual de feo o de bonito allí, puede cambiar un poco el gusto de la gente acerca de la música pero, al final, hay que asumir que la industria, el público… todo está cambiando y, la verdad, no sé bien a dónde va”. No esconde que le tiene un poco perplejo la industria: “¿cómo vas a pedir a alguien que vaya a verte a ti solo a un garito con toda la oferta de festivales que hay? ¿Realmente toda esa gente que acude a festivales va para escuchar música? No lo sé, la verdad”.

De momento tiene claras las limitadas (y escogidas) fechas en las que se dejará ver este verano (Festival de Cap Roig, V de Valarés y Gigante) y que su próximo disco quiere tenerlo listo para principios de 2017. También tiene claro que ha cumplido “un montón de sueños” durante estos últimos dos años y que se siente un “absoluto afortunado” por hacer lo que le gusta disfrutando del camino. Y eso ya es un éxito.