Mientras la gran industria discográfica emite oxidados crujidos por sus anquilosadas estructuras, sin saber muy bien qué hacer y hacia dónde dirigirse, la independencia le pasa de nuevo la mano por delante. Los ejemplos abundan, pero remitámonos sólo al excelente trabajo que realiza el sello B-Core. A los discos de Aina, Standstill, Madee, Tokyo Sex Destruction o Shanty RD podremos ponerles pegas, pero las virtudes empiezan a pesar mucho más que cualquier descalificación envidiosa. Y lo mismo sucede con el segundo trabajo de The Unfinished Sympathy. Un disco que da un estimable paso al frente en su forma de expresión, mucho más concisa, directa y trepidante que en su primer largo. (Eric Fuentes) “La mayoría de las canciones de este disco, a diferencia del anterior, no han salido de improvisaciones en el local de ensayo, algo que hizo que el anterior tuviera melodías más complejas. En este álbum hicimos canciones acústicas que luego trasladábamos a nuestro sonido. Y creo que esta es la principal diferencia, que esta vez no hemos sacado melodías a la música sino que hemos musicado las melodías”.

“Yo nunca he criticado ninguna ortodoxia porque de ella es de dónde surgen las ideas mas auténticas”

Eric Fuentes, vocalista y guitarra del grupo, habla desde el entusiasmo, la perseverancia y la ilusión de hacer lo que más le gusta en la vida: componer canciones y, si encima éstas le salen redondas, mejor que mejor. Un acabado muy pulido que se expresa de forma rotunda en los surcos de “An Investment In Logistics”, un disco en el que todos trabajaron de cara a la canción. A favor de una melodía que les otorgaba un lenguaje más universal, mayoritario y digámoslo ya, mucho más roquero. Sin que nadie se rasgue las vestiduras por ello. “Yo creo que el público de nuestra escena ha crecido a la vez que los grupos y que nuestra discográfica, y no creo que ahora haya una ortodoxia como la que había hace unos años, donde la gente era más cerrada, pero a la que el público empieza a crecer dejan de ser tan integristas y no pasa nada por disfrutar de lo que te da la gana. Yo nunca he criticado ninguna ortodoxia porque de ella es de dónde surgen las ideas mas auténticas. Surgen embriones que después van ampliándose, pero no me preocupa si sonamos menos ortodoxos porque me da la sensación de que la gente no se escandalizará, de hecho no hay ningún motivo para escandalizarse y nosotros tampoco nos hemos casado nunca con ninguna movida, lo que nos apetece es tan sólo tocar”. Una adicción por los escenarios que les ha llevado a compartirlos con Bad Religion y Jimmy Eat World, además de participar en una Peel Session, tras conocer en circunstancias más que rocambolescas al mismísimo John Peel durante el festival Sonar de Barcelona, una ciudad que hierve en música. “Yo me siento involucrado hasta la médula y es la época que me lo estoy pasando mejor de toda mi vida. Eso de tener contacto diario con grupos que me gustan es toda una suerte y no sé si es porque quiero mucho a B-Core, pero todos los grupos del sello me gustan. Es una sensación de estar rodeado de peña que piensa igual que yo y que tienen las mismas inquietudes”.