Vienen de hacer más de 150 conciertos en un año. Australia, Finlandia, Estados Unidos, Hong Kong, Japón, Polonia, Inglaterra (con su segundo Glastonbury incluido) y un casi inagotable etcétera. De vuelta a España, este sábado cierran en Madrid (La Riviera) el ciclo de “Leave Me Alone”, con la guinda de los European Border Breakers Awards (EBBA), premio que las cuatro chicas de Hinds recogerán en Holanda el miércoles 11 de enero. Un buen momento para hacer balance con Carlotta Cosials (voz y guitarra) y Ade Martín (bajo) de lo que han dado de sí estos frenéticos meses, entre éxitos y también ‘haters’, mientras ya piensan en su segundo disco, que entrarán a grabar a finales de marzo y saldrá, si todo marcha según lo previsto, el próximo otoño.


Este día 7 de enero cerráis gira en La Riviera (Madrid), después de un año muy intenso para vosotras. ¿Cómo lo vivís: una etapa que termina, un cierto descanso, ganas de parar…?
(Carlotta) No es que sea cierre de ciclo, sino que es por fin pasar página. Ya dejamos de girar, por lo menos hasta abril, y empezamos a componer un segundo disco. Así que para nosotras es más como una vuelta al cole, porque no es que vayamos a tener julio y agosto de vacaciones como cuando eres crío, sino que se trata de hacer otro álbum. Es otro tipo de estrés, la inspiración y tal.
(Ade) Desde fuera parece simplemente que se termina la gira de “Leave Me Alone” y ya está, pero es que para nosotras es de verdad el primer descanso que tenemos de más de 15 días. Es la polla.

De cara a ese segundo disco, ¿os ha dado tiempo en medio de todo a esto a parar y pensar lo que queréis?
(Carlotta) Un poco sí, pero a grandes trazos. Queremos que en cuanto a producción sea más pulido, menos crudo. Pero en cuanto a composición sí pretendemos mantener la línea del primero. Ya con “Leave Me Alone” nos agobió un poco, incluso cuando salió, que teníamos muchas cosas que hacer e iba todo muy deprisa, y acabamos aceptando cosas que nos habría gustado cambiar o mejorar. Tiras para delante haciéndote la valiente, como si no pasara nada, pero en el fondo nos hubiese encantado hacerlo genial. Y eso para el segundo álbum queremos erradicarlo. Que como mínimo no haya errores en la grabación.

¿Diríais que en este año el grupo se ha vuelto, por decirlo de algún modo, “más profesional”?
(Carlotta) Sí, y también es que nosotras hemos crecido mucho. Piensa que era la primera vez que nos enfrentábamos a un estudio. Y claro, se nota una inocencia, como cuando uno es joven, que al mismo tiempo tiene ganas de comerse el mundo, y haces un álbum así y te parece la polla, y de pronto cuando vas madurando un poco más dices: ‘Ostras, hay que hacer las cosas bien con esto’. Creo que es un primer álbum de la hostia, teniendo en cuenta también nuestra personalidad, y que es lo que teníamos que hacer, sabiendo además la trayectoria que llevábamos de singles, pero para el segundo se pide un paso más.

A finales de noviembre de 2015 tocabais en El Sol justo antes de meteros en una gira casi inagotable. ¿Erais conscientes entonces de lo que se venía encima?
(Ade) Sí lo sabíamos, porque en cuanto a conciertos vamos prácticamente a un año vista. Lo que no sabíamos es que iba a ser tan duro, porque no habíamos girado de esa manera nunca, y de repente nos vimos en marzo con tres giras encima de casi un mes. Ahí sí nos entró un poco de susto.
(Carlotta) Lo ves en el papel y no parece tanto, pero luego es duro. Las giras además se comen mucho tiempo. Ponte que la de América empieza el día 9, pero hay que contar con los días de viaje, y además algún día de prensa, con lo cual en realidad estás empezando el 4. Nos encontrábamos por ejemplo con que teníamos solo dos noches en Madrid entre una gira de un mes y otra. Es complicado en cuanto a estabilidad emocional y mental, hemos acabado majaras total.

“Queremos que el segundo disco sea más pulido, menos crudo. Pero en cuanto a composición sí pretendemos mantener la línea del primero”

¿En algún momento habéis tenido la sensación de que todo ha venido demasiado de golpe y que quizá no hubiese estado mal un crecimiento más progresivo?
(Ade) Bueno, estábamos preparadas porque somos así. Somos poco quejicas y, joder, es que sabemos que lo que estamos haciendo hay que hacerlo. En ningún momento nos hemos puesto en plan ‘ay, me quiero volver a mi casa’.
(Carlotta) Es que somos muy malas bestias.
(Ade) Cogimos el toro por los cuernos, hablamos entre nosotras y dijimos ‘vale, esto había que hacerlo’. Pero a partir de ahora vamos a tener un poco más de cuidado.
(Carlotta) Sí que en marzo nos entró bajón. Justo después del South by Southwest (SXSW), que nos metimos entre pecho y espalda 17 conciertos en cinco días, íbamos al Burger Hangover Festival. Era un poco como la mayor resaca de tu vida. No tengo voz, no tengo cuerpo, estoy cansada, no dormimos, no paramos de viajar… y mañana otro vuelo, furgoneta, etc. Se nos hizo un poco cuesta arriba el final de esa gira. Mirabas el calendario y veíamos que luego teníamos que ir a Japón, después a Australia, más tarde empezaban los festivales de verano. Sí que es una sensación casi de náusea. Y el final de esa gira además fue grabar el videoclip en Los Ángeles. Un vídeo que fuimos creando en reuniones por skype. Uno piensa que de gira sólo vas a estar centrado en eso, en dar tus conciertos y punto, y en absoluto, porque eso es un cuarenta por ciento. Luego hay mucho trabajo que hacer por detrás, en la furgoneta, por la mañana de resaca porque te has acostado tarde… En Hinds siempre pasan muchas cosas. El cansancio viene de ahí, de ese montón de trabajo que hay detrás y que no necesariamente ve el público que ha venido al concierto.
(Ade) Pero bueno, creo que ha estado bien hacerlo así.
(Carlotta) Ha sido un movimiento muy inteligente el que haya sido tan a tope.
(Ade) Y nos hemos dado cuenta de hasta dónde llegamos, que eso un grupo también lo tiene que saber. Porque si empiezas sin pegarte paliza, luego a lo mejor no sabes cuál es tu límite. Y ahora que lo sabemos creo que lo podemos llevar mucho mejor.
(Carlotta) Como, por ejemplo, no más de 12 entrevistas al día, que las hemos llegado a hacer.
(Ade) Y también desde un punto de vista creativo. Para el segundo disco sí queremos que los videoclips estén mucho más pensados, y no por que no nos gusten los que tenemos. Ha sido tan rápido, y pensando en mil cosas a la vez, que el resultado sigue siendo bueno, pero el camino ha sido bastante estresante. Pero ya te digo, todo esto nos ha venido muy bien para saber qué es lo que necesitamos como banda.
(Carlotta) Es que con el primer disco la actitud que hemos tenido ha sido la de no decir que no a nada. Afortunadamente, nos pedían un montón de cosas, ya sean entrevistas, bolos, que fuéramos a Salt Lake City, a Hong Kong o a dónde sea. Eso es genial, pero llega un momento en que, con un segundo disco, puedes elegir un poco.

¿Os habéis llegado a arrepentir de ese ‘sí a todo’?
(Carlotta) Pues es verdad que hemos hecho algunas cosas que no tenían ningún sentido. Incluso verte en festivales y no saber muy bien qué pintábamos allí, en Finlandia, de repente. Es que un booking agent tiene un trabajo muy agradable que es aceptar todo y se lleva un diez por ciento sin moverse de casa, por decirlo de algún modo, pero muchas veces te das cuenta que físicamente no es posible. Por ejemplo: tocábamos en Gdansk (Polonia) y en dos días teníamos que estar en Seattle. Entonces, como tenemos booking agents diferentes para Europa y Estados Unidos, por logística no sé si no se habían dado cuenta o qué, pero es que no había manera de llegar. Al final tuvimos que alquilar un tour bus, que ha sido la única vez que lo hemos utilizado, para pasar la noche conduciendo hasta Berlín. Coger un vuelo a Frankfurt, de allí a Portland y luego ir conduciendo hasta Seattle. Y pensábamos: ‘¿En qué momento os parecido buena idea hacer Gdansk y Seattle con un día de diferencia? Es que no nos da la vida’.
(Ade) Pero el caso es que luego esos conciertos acabaron saliendo bien. Es pura actitud de cómo te tomas las cosas. Seguramente lo que más te apetezca es dar un bolo un poco para cumplir e irte a sobar, pero somos muy conscientes de que teníamos que estar a tope en todo. Lo guay de todo esto ha sido aprender. La próxima vez que nos coloquen una fecha en Finlandia, diremos: ‘Vale, espérate un segundo, que vamos a ver lo que es’.

Creo que una de las cosas que habéis transmitido es que os lo que creíais desde el minuto uno. ¿Es importante ese componente de determinación, de ir a por ello?
(Ade) Todas hemos dejado la vida que teníamos por esto, en cuanto a carreras y demás. Y también lo que nos pasó es que empezamos a girar ya de forma bastante importante cuando apenas llevábamos seis meses como banda. ¿Como aprende un grupo? Pues tocando. Es eso de que un bolo cuenta como cinco ensayos. Sabíamos que teníamos que tocar, y por eso empezamos a decir a todo que sí, incluso a cosas que a lo mejor no nos interesaban demasiado. Siempre hemos tenido esa actitud de luchar por esto.

Ahora se cumplen además dos años del cambio de nombre, de Deers a Hinds. ¿Es un buen momento para parar y tomarse un respiro?
(Carlotta) Bueno, es que al final hay que verlo como cualquier trabajo. A todo el mundo le gustaría que el fin de semana fuera más largo. Lo que pasa es que nosotras no hemos tenido domingos, no hemos tenido un momento en que no tuviéramos nada que hacer. De verdad que es un trabajo de 24 horas, pero nos paga mucho con emociones, no solo con dinero. Es currar en lo que te gusta, pero currar sin parar.

Dentro de ese no parar, ¿es lo mismo un concierto de Hinds en enero de 2016 que en diciembre? ¿Habéis notado evolución en vuestros directos?
(Carlotta) Sí, muchísimo. De hecho, en septiembre fuimos unos días al local, nos pusimos el vídeo del FIB, vimos varios conciertos nuestros enteros y fuimos apuntando cosas: un parón, una frase que siempre estaba desafinada… y al final llenamos dos folios, porque vas cogiendo vicios y es difícil ir corrigiendo sobre la marcha, aunque a veces también aprovechamos las pruebas de sonido para estos temas.
(Ade) Lo que hemos conseguido en este tiempo es sonar de forma compacta, que para mí es lo más difícil en una banda. Luego sí, se me puede ir el bajo, pero eso es cuestión de ir al local, apuntar las cosas y repetir, repetir y repetir. Pero lo básico, que es estar todas juntas, que se note y que se escuche, eso es lo más importante.

¿Hay algún tema que os haya sorprendido lo bien que ha funcionado? Por ejemplo, “Solar Gap”, que suele tener reservado un papel importante, ya en los bises…
(Carlotta) Es que cuando empieza “Solar Gap” es magia. Llega ya al final del concierto, la metemos antes de “Castigadas en el granero”, y viene toda la locura. Es un tema que al principio yo pensé que ni siquiera íbamos a tocar en directo. Cuando nació no sabíamos que iba a ser instrumental, porque se inició como cualquier otro, pero al final la melodía era tan linda que preferimos no meterle voz, se nos hacía raro.

Cambiando de tercio, y haciendo balance de estos últimos meses, ¿habéis tenido la sensación de
que en España teníais que dar muchas explicaciones?
(Carlotta) Bueno, yo creo que la gente que viene al concierto no va a juzgarnos o a meterse con nosotras, pero es verdad que en España hemos tenido que dar explicaciones de por qué yo estoy tocando en Londres y tu grupo no, o algo así.
(Ade) Y ya no nos pasa, pero sí nos hemos encontrado con gente que ha pagado la entrada no para decirnos que el concierto ha sido una mierda, pero prácticamente. Hemos pasado por eso, pero creo que el cambio gordo lo notamos en el Ocho y Medio el 30 de enero. Íbamos bastante acojonadas por todo lo que había pasado antes. La época de festivales el verano anterior había sido bastante dura, habíamos tenido un par de encontronazos que ya no sabes qué hacer. Tragas con cosas, pero también piensas si eso se va a acabar en algún momento. Lo cogimos con ganas, moló mucho también porque era la última fecha de la gira europea y veníamos muy rodadas. Por mucho que fuera Madrid y nos pongamos nerviosas, nos lo tomamos como si fuera cualquier otra ciudad, como si llegásemos a Berlín o a Manchester.
(Carlotta) Ni siquiera pasamos por casa.
(Ade) Ese día fue un poco el antes y el después de la relación con el público español. También creo que fue guay que era la primera vez que venían menores a nuestros conciertos, con la entrada de la nueva ley, y eso se notó un montón, porque había muchos chavales sin ningún tipo de prejuicio. De repente fue otro concepto.
(Carlotta) Y creo que influye mucho que ya estaba el álbum fuera. De pronto, por lo menos en España, te compactas como grupo; parece que aquí necesitamos mucho tener un disco.

“El cambio gordo lo notamos en el Ocho y Medio el 30 de enero. Ese día fue un poco el antes y el después de la relación con el público español”

¿Habéis aprendido a desconectar de las redes sociales, a pasar de los ‘haters’ y también de ese entorno de amor/odio que se generó con cada noticia que tuviese que ver con vosotras?
(Carlotta) Sí, sí lo hemos hecho. Cuando el grupo era más joven nos afectaba de verdad, mucho. Pero ya no. Youtube, no sé por qué, ha sido la más cruel, por lo menos para nosotras. Lo lees y es insulto tras insulto. Hay un momento que dices: ’Bueno, pues venga, no pasa nada’.
(Ade) Era muy doloroso. A la gente de fuera le parecía muy exótico que fuésemos españolas y en todas las entrevistas nos preguntaban por España, por Madrid, y nosotras nos desvivíamos por decir que Madrid es lo mejor que hay en el mundo. Luego veníamos aquí y eran todo ataques. Eso dolía mucho. Lo más sano sería haber pasado, pero queríamos persistir y, por mucho que la gente siguiese dando palos, nosotras entrevista tras entrevista insistíamos en que Madrid era lo mejor.
(Carlotta) La paciencia que hemos tenido ha sido mayúscula.

¿Lo habéis asumido como parte del aprendizaje?
(Ade) Pues sí, pero nos lo podíamos haber ahorrado. Nos hemos hecho más fuertes y todo lo que quieras, pero hubiese estado bien de otra manera.

También es que en algún momento se ha analizado Hinds más como fenómeno que como grupo, pero es algo que en realidad formaba parte del ambiente y que supongo tiene mucho que ver con ese crecimiento tan exponencial.
(Carlotta) El hype y todo eso.
(Ade) Es que parece que siempre tenía que haber algo detrás. Da la sensación de que cuando te preguntaban no era por interés por la música, sino ir a pillar por otra cosa. En un reportaje para El País Semanal, el periodista vino con nosotras a Londres en febrero. El primer día que le conocimos, no paraba de repetir: ‘Yo quiero saber qué hay detrás de todo esto’. Luego ya se dio cuenta de que no hay nada, que lo que ves es lo que hay. Era como si la gente no se lo acabara de creer. Como si hubiera un truco o una persona manejando todo. Y sí, hemos tenido que demostrar, y eso nos tocaba bastante las narices, que realmente es lo que ves, cuatro amigas que han creado un grupo y ya está. La historia que siempre hemos contado.
(Carlotta) ¿Te imaginas que fuese todo inventado? Tenemos una banda amiga, que no voy a decir el nombre, que se inventó sus inicios, porque eran un poco mierda. Pero nosotras no podemos ser más reales.
(Ade) Eso generaba bastante frustración, pero afortunadamente ya no existe.

En algún momento habéis hablado de la necesidad de un relevo generacional, de que en los festivales siempre están los mismos grupos y todos por encima de los treinta años. ¿Ese relevo también es necesario en el público?
(Ade) Bueno, no creo que nos entiendan más por ser jóvenes. Es por tener menos prejuicios. El hecho de ser más joven te hace tener la mente más abierta. Pero no creo que nuestra música sea para jóvenes. De hecho, en Inglaterra tenemos un público más mayor que aquí, la media de edad es más alta, se nota bastante. Cuando tocamos en Londres la gente que corría para estar en primera fila tenía cincuenta años, y luego venían con el disco para que se lo firmásemos. Luego vas a Glastonbury y ves a gente con carritos de bebé, e incluso hay una zona de acampada específica para familias, que eso aquí es inimaginable.
(Carlotta) Ese público, digamos en un rango entre cuarenta y sesenta años, no tiene ningún tipo de problema en apreciar algo de una persona joven artísticamente hablando. Creo que en España sí tenemos un poco más de rechazo a la sangre fresca. Es esa sensación de que te miran como diciendo: ‘Es que eres un novato, llevo veinte años en la música, qué vas a saber tú’. Y yo pienso, joder, si no estoy fardando de nada. Es que en Hinds no fardamos de nada; si acaso, de currar. Hemos dicho mil veces que aprendimos a tocar con la banda. Si quieres competir con algo, competimos de canciones, y ya está, pero no puedes tachar a un grupo sólo porque seamos jóvenes.

¿Se ha juntado eso y que además seáis cuatro chicas? ¿Habéis sentido actitudes machistas?
(Ade) Muchas veces es sobre todo un paternalismo asqueroso. Es que no tiene otra palabra, es repugnante. En este plan: ‘Yo te voy a enseñar, tú tranquila’.
(Carlotta) Y cuando trataban de buscar qué hay detrás de Hinds, prácticamente siempre en su cabeza estaba una figura masculina. El manager, los novios que hemos tenido, que si hemos ido comiendo pollas por la industria musical o que si el padre de una es el dueño de Coca-Cola y que en realidad es todo una campaña.
(Ade) Y todo porque bebemos Coca-Cola. Joder, es que creo que he salido con más Mahou en la mano que otra cosa. Pero claro, tiene que ser eso.
(Carlotta) Se nos ha juzgado mucho más por ser mujeres, sin duda; y por ser jóvenes, también.

Una vez que ha llegado el éxito, ¿ha habido alguien que haya reculado?
(Ade) Más bien no. Creo que no hemos tenido ni una disculpa.
(Carlotta) Tenemos las que son lo peor: ‘Oye, a mí no me gustabais nada o pensaba que eráis una mierda, pero he ido al concierto y no está mal’. Pues vale. Pero hay una cosa maravillosa que es el botón de bloquear, y ya está. Te castigo sin ver las fotos de Hinds, te jodes.

Y entre tanto, un día Bobby Gillespie escribe diciendo que le gusta mucho lo que hacéis…
(Carlotta) Eso es lo mejor de todo. Cuando estás en un gremio tan concreto como este y de pronto viene otro artista y te dice que le gusta lo que haces, eso significa mucho. Ya no sólo por ser Bobby Gillespie y todo lo que él ha creado, o como nos ha pasado con Black Lips o Marc DeMarco, sino que entre artistas vemos detalles que quizá una persona del público no.
(Ade) Cuando te lo dice alguien que en tu cabeza está por encima de ti es increíble, pero incluso cuando viene de cualquier otro grupo es igual. Es una aceptación de lo que estás haciendo por alguien que sabe de lo que está hablando, eso es la hostia.

En un reportaje en “Vanity Fair” publicado este mes de diciembre, en el que salíais con Loquillo, recordabais una fiesta de Nochevieja con el manager de los Strokes, otra en la mansión de Harrison Ford… ¿Es difícil volver luego a la realidad de la vida en Madrid?
(Carlotta) Eso es lo mejor. Seguimos viajando en turista, llenas de bultos, acabamos solas… Es que el mismo día que estamos en la mansión de Harrison Ford, nos vamos luego a compartir cama en un hotel de carretera. Y Bobby Gillespie te dice todo eso, pero al rato estoy de fiesta en un bar barato de Londres porque no me puedo permitir ir al guay al que han ido todos. No hemos perdido el contacto con la realidad.
(Ade) Además, creo que tenemos una cosa muy buena, y es que somos muy poco impresionables. Me gusta volver aquí, hablar con mi madre, con mis amigos…
(Carlotta) Yo creo que por eso Madrid nos sienta tan bien. Vuelves y dices: ‘¿De verdad es tan importante todo esto?’ La reflexión sobre lo que has vivido siempre la hacemos en Madrid, y entonces piensas qué ha sido de verdad importante en esta gira. Y seguro que no es conocer al manager de los Strokes, porque además, si te digo la verdad, la fiesta fue una mierda. Claro que mola estar ahí, pero no deja ser una anécdota que suena genial, nada más. ¿Ha cambiado eso mi vida en algo? No.

“No creo que nos entiendan más por ser jóvenes. Es por tener menos prejuicios. El hecho de ser más joven te hace tener la mente más abierta”

Una curiosidad. ¿Cómo reacciona el público de fuera cuando tocáis el “Holograma” de Los Nastys?
(Carlotta) Buah, “Holograma” lo ha petado. Lo presentamos como que habíamos hecho una versión del mejor grupo del mundo. Fue muy comentado que hiciésemos un tema en castellano, porque la voz suena muy diferente. Los Nastys, Parrots… Es gente que conocemos desde hace mucho y a la que seguimos admirando. Es que yo creo que Luis Nastys es el mejor frontman que he visto, es maravilloso lo que consigue sobre un escenario.
(Ade) Hace un rato estaba viendo Instagram y he pillado a uno de los Twin Peaks que había hecho una captura y ponía que estaba escuchando a Los Nastys. Nos hemos tragado muchos conciertos de gente de aquí y ahora tenemos la oportunidad de que la gente se dé cuenta, aunque sea mínimamente, de lo que hay en Madrid.

Después del concierto de este sábado en La Riviera y de recoger una semana después uno de los Premios EBBA en Holanda, ¿cuáles son los planes de Hinds?
(Carlotta) Hay parón de viajar, pero nada más. Nos quedamos en Madrid, tanto en enero como en febrero, componiendo para el segundo álbum. A finales de marzo queremos entrar al estudio y en abril ya volvemos a girar. Luego estamos en lucha para no hacer festivales, o por lo menos no demasiados. Queremos cerrar bien el disco, preparar los videoclips, y publicarlo en otoño. Es un plan ambicioso, porque ahora mismo tenemos dos demos y cinco estructuras de canciones, nada más.
(Ade) Es que como Hinds ha empezado directamente girando, no nos ha dado tiempo a tener ese momento de ensayar y tener listas veinte canciones.

¿Repetís en los estudios de Paco Loco?
(Carlotta) Sí, ahora estamos todavía en la decisión del productor. Nosotras queremos una cosa, el sello quiere un paso más… no sabemos muy bien.