Suzi y Lewis son Happy Meals, el primer fichaje del sello de Optimo y autores del disco “Full Ashram Devotional Ceremony Volumes IV-VI” (So Low, 17), el motivo por el que se han convertido en uno de los grupos más prometedores de Glasgow. El próximo 22 de octubre formarán parte del cartel del Primavera Club en su edición barcelonesa.

“Nos encontramos con un festival en un templo, con cientos de personas y elefantes, y mesas, y una banda tocando música de percusión y esos grandes cuernos largos tocando dos notas larguísimas, como un zumbido”. Así comienza nuestra charla con el dúo más conocido de la nueva escena musical de Glasgow. Suzi Rodden y Lewis Cook son Happy Meals, y nos hablan sobre su reciente viaje a la India (el segundo), una aventura que, según sus propias palabras, amplió sus horizontes musical y espiritualmente hablando. “Incluso estando allí como voyeurs occidentales, éramos capaces de sacar algo de allí. Hubo algo que nos impacto de ese lugar tan aislado, que transmite una idea casi utópica de lo que es un ashram –ermita o monasterio-, un lugar en el que todo el mundo puede acceder y participar”. Un “full ashram” que también hace referencia a su propia casa, en el West End de Glasgow. Un lugar que les sirve también de estudio y donde parece que se utiliza cualquier espacio disponible (incluso la bañera, como hemos visto en sus redes) para crear y grabar música. “Me gustaría pensar que hay una intimidad que se observa en el disco, en cómo suena y funciona. Eso transmite que se grabó en nuestra propia casa. Hubo un período del año pasado en el que pusimos el colchón en el salón, así que estábamos allí veinticuatro horas al día, durmiendo y grabando. Fue muy agradable y nos llevó a otro mundo”. Esa intimidad debía transmitirse, puesto que Suzi y Lewis también son pareja, pero una pareja que evita cualquier estancamiento también en su producción musical. “Llevamos diez años juntos y es porque nos conocemos tan bien que no podemos contenernos. Si uno crea que algo suena bien o piensa que deberíamos ir en una dirección diferente, no hay un ‘sí, verdad’… Puedes decir directamente ‘esto es una puta basura’”, confirma Suzi, riendo.

Se sienten entusiasmados a la hora de hablar de “Full Ashram Devotional Ceremony Volumes IV-VI”, que publica el sello de Optimo, artistas bandera de la ciudad y Dj’s de relevancia internacional. De todos modos, Happy Meals forman parte de esta ciudad, la misma que les ha servido como fecundo terreno para experimentar y aprovechar un impulso inicial adquirido con su disco y sus epés anteriores. “Llevamos todo ese tiempo haciendo música, pero siento que cada seis meses hay algún nuevo experimento o cosa pasando aquí. Hay unas ganas de probar algo nuevo que son muy naturales aquí. Y rodearnos de ese ambiente nos alimenta también a intentar cosas nuevas y diferentes. Ese ambiente siempre ha sido muy favorable para los músicos”.

Al margen de sus próximas fechas en Alemania o Francia, Happy Meals están planteando un concierto de doce horas con otros artistas para aprovechar el sentido de su disco. “Con el concierto de doce horas, como el disco, dejaríamos claro que hay una funcionalidad en esto. El objetivo es la audiencia y que sienta una experiencia especial como tal. Habrá distintas fases dentro de esas doce horas y la música servirá de nexo de unión de todo ello. Es un riesgo, sí, pero si funciona va a ser espectacular. Y si funciona relativamente también será increíble. Y si no funciona en absoluto, al menos estaremos contentos de haberlo hecho”, afirma Lewis.

Happy Meals se han ganado a un público fiel gracias a un particular synth-pop minimalista que se desarrolla en discos como “Apero” (Night School Records, 14) –nominado a Mejor Disco del Año en varios medios escoceses- o “Full Ashram Devotional Ceremony”, su trabajo más imaginativo y completo. “Hay un experimento en el disco. Al principio siete minutos de drone y al final cinco minutos más. La idea es que ese sonido te llevará a distintos estados de meditación, dándote la oportunidad de concentrarte y de sentir algo distinto con la música”.

En todo caso, lo que es evidente es que Happy Meals hacen gala de unas inquietudes y una capacidad de explorar terrenos distintos que benefician tanto a ellos mismos como a su público. (Suzi) “Siempre hemos intentado hacerlo, incluso con nuestra cara más pop. Lo que más me gusta es crear experiencias desafiantes y que rompan con las expectativas de nuestra audiencia. Usando el tipo de instrumentos que usamos –sintetizadores analógicos-, existe una licencia intangible especial que nos permite jugar y explorar un poco más de lo habitual”. Para dar rienda suelta a esa inquietud, los escoceses se dejan llevar por una amplia gama de influencias musicales que van del krautrock de los últimos sesenta hasta los complejos paisajes creados por grandes del jazz como Miles Davis o Alice Coltrane. (Lewis) “Nos parece natural tomar elementos del krautrock alemán y reinventarlo en nuevas formas más acordes con los tiempos actuales. Por otro lado, ‘In A Silent Way’ de Miles Davis ha sido una influencia enorme para nosotros, o ‘Turiya Sings’ de Alice Coltrane, que vivió en un ashram después de la muerte de John Coltrane”.

En cuanto a los directos, hay dos caras en Happy Meals. Una la demuestran los conciertos de presentación –ya famosos en Escocia- de su nuevo disco. (Suzi) “Lo hemos tocado solamente dos veces, y la última vez vino la gente, se sentó y cerró los ojos mientras lo tocábamos. Tiene más que ver con las vibraciones que con lo que suele ser un concierto, y es realmente hermoso ver que la gente quiere participan en la experiencia aunque se les esté desafiando y tengan que tirar sus expectativas por la ventana”. La otra tiene que ver con conciertos en otros lugares, como su paso por el americano SXSW, festival en el que pudimos ver a una formación en modo fiesta absoluta. (Suzi) “Fue genial, me hice crowd-surfing por primera vez. Tocamos en un restaurante mexicano con una clima hermosa y la gente relajándose bebiendo margaritas. Pero fue genial y la gente simplemente se dejó llevar y acabaron bailando como locos. El último concierto que dimos fue el mejor que hemos dado jamás. Las japonesas Otoboke Beaver tocaron antes que nosotros y la gente estaba muy animada”.