Asimilado y reposado su frenético aterrizaje en la escena, Tábata Pardo (bajo, voz) y Fran Meneses (guitarra, voz) se han reorganizado y han reordenado ideas e instrumentos. El resultado ha sido Pizza Valentine (Industrias Bala, 2016). Hablamos con Tábata, Fran y Pablo (batería, faltaría nombrar al teclista, Jesús) para despejar las incógnitas de su sonido. O quizás no.


Camináis entre la psicodelia, el garage, el noise… pero cuesta definiros. ¿Esto lo agradecéis?
(Fernando) Hombre claro. Así puedes aparecer en cualquier estantería de El Corte Inglés y no te pueden poner en “Pop”.
(Tábata) Te pueden poner en música latina, rock latino…

O en “Músicas del Mundo”, quizás.
(Fernando) Esas son las que más venden (risas). Creo que ya vamos perfilando un poco el estilo.
(Tábata) A mí sí que me mola, porque no copiamos a nadie. Hay muchísimos grupos de la escena que se nota que quieren ser exactamente iguales que Los Planetas u otros.
(Fernando) De hecho, es así exactamente, copiamos a demasiados grupos. Es como si copias a Kenny G. y a Slayer. ¿Cómo haces eso?

¿Habréis creado un nuevo género musical? Lo decís vosotros mismos: “Es un disco que nos va a colocar en la élite de una clase aún inexistente”.
(Fernando) Eso fue una tontería que pusimos para rellenar la redacción. Pero sí que es verdad al final lo de las élites… eh?.
(Tábata) Grupos españoles no conocemos a ninguno de nuestro estilo…
(Fernando) Creo que podemos estar al mismo tiempo con Joe Crepúsculo y Facto Delafé.
(Pablo) A mí me molaría mucho más estar en el stand de Músicas del Mundo.
(Fernando) Así estaríamos al lado de Kenny G. F, J, K…

“A ver, yo no me gano la vida con este grupo. Entonces, ¿para qué voy a hacer un estudio de mercado de qué es lo que se lleva en lugar de hacer lo que te sale y te identifica?”

En vista de que es posible gustar sin sonar como el resto, que te puedes saltar la fórmula, ¿por qué no se hace más?
(Fernando) Decir que hay que echarle valor igual suena grandilocuente… A ver, yo no empiezo a ganarme la vida con este grupo. Si me la gano mañana, de puta madre, pero todavía no es el caso. Entonces, ¿para qué voy a hacer un estudio de mercado de qué es lo que se lleva en lugar de hacer lo que te sale y te identifica?
(Pablo) Hoy en día se va un poco a tiro hecho.
(Fernando) Se nota que muchos intentan seguir la estela de un hype. Tienes que tener muchos ingredientes para que eso te funcione, aparte de ser un copycat. Es un poco triste, porque estás invirtiendo energía e ilusión en cosas que, realmente, no creo que sean muy tuyas al final. Y tampoco les va muchísimo mejor.

Vosotros ya andáis innovando, porque en Pizza Valentine impera la electrónica sobre las guitarras. ¿Os van a decir ya eso de “antes molabais”? ¿O ya os lo han dicho?
(Tábata) De hecho, nos han dicho que ahora les molamos más. Nos lo ha dicho gente a la que no le gusta la electrónica.
(Fernando) Este disco nos ha pillado un poco más madurados y sabiendo cómo hacer las cosas. Lo de antes eran palos de ciego. Vamos a intentar traducir lo que sentimos, pero también hay que tener un poco de camino para poder hacerlo bien, plasmar en un disco lo que tienes en la cabeza requiere tiempo.
(Tábata) Creo que este segundo disco ha supuesto empezar a unificar más los destellos del primero, de lo que íbamos a ser, y encontrar nuestro sonido.

Pizza Valentine, un nombre tan loco como vuestro estilo y como algunos de los títulos: Expo 92, Grecas,… Decís que os inspiráis en cosas que no habéis vivido. ¿No vivisteis la Expo?
(Fernando) Sólo Pablo y yo hemos estado en la Expo (Tábata tenía un año) y coincidimos en que es un mito histórico de la humanidad. A lo mejor no hemos vivido cosas que han pasado más tarde como, por ejemplo, en mi caso, las boy bands. Y ahora me siento muy identificado con las boy bands (risas). Bueno, nos inspiramos en cosas que en realidad son un poco más serias. Cuando pasas tanto tiempo en el estudio y te empiezas a aburrir, claro…
(Pablo) Y además de reivindicar a Las Grecas con ese tono jocoso, la producción de sus discos en cierta manera está plasmada en ese tema. Cuando estábamos grabando las baterías, era la inspiración.
(Fernando) Deberíamos haber desarrollado eso un poco más. Pero eso supone meterse en un berenjenal… La leyenda del tiempo es  La leyenda del tiempo.

Y habéis trabajado con Paco Loco. ¿Cómo ha sido la experiencia?
(Fernando) Paco Loco es la hostia, él y Muni. El primer día nos preguntó que si queríamos cerveza, le dijimos que sí, y al día siguiente teníamos la nevera llena. Y nos duraba un día. Estábamos ahí tan concentrados, con tanto estrés, que la cerveza lo bajaba un poco. Repetiríamos mil veces.

Describió vuestra música como “actual”. ¿Os dijo algo más?
(Fernando) Sí, nos dijo que por qué no le habíamos llevado rock, que dónde estaban las guitarras. “Otra cosa, no, pero, raritos sí que sois”.

Con el cierre de Origami Records, os habéis pasado a la autoedición y a trabajar con Industrias Bala.
(Fernando) Nos vimos solos, y empezamos a buscar sitios donde nos quisieran. Hablamos con varios sellos y dimos con Juan (Santaner). Y en cuanto a la autoedición, muchísimo mejor ahora, aunque Origami no era muy condicionante. Lo que hemos visto es que las cosas se han hecho con un poco de estrategia.
(Tábata) Juan lleva currando en esto muchos años.
(Pablo) Es un mánager a la antigua usanza.

“Ganamos un montón de concursos, pero luego era la opinión de la crítica sobre todo, no era real que le gustásemos a tanta gente”

Empezasteis en concursos de bandas y maquetas, y los ganabais. También pasasteis por las demoscópicas de MondoSonoro como uno de los grupos con más proyección de aquel año. ¿Cuán difícil es montar un grupo y dar los primeros pasos?
(Tábata) Lo que nos costó fue mantenerlo y, de hecho, no pudimos. Tuvimos un inicio tan meteórico…
(Fernando) Nos pudo la nube esa en la que estábamos.
(Tábata) Creo que ganamos un montón de concursos, pero luego era la opinión de la crítica sobre todo, no era real que le gustásemos a tanta gente. Le gustábamos a la crítica.
(Fernando) Y a los hijos de la crítica (risas).

En 2013 os hinchasteis a hacer promo, entrevistas y festivales: Día de la Música, Dcode, Low y hasta el Sziget de Budapest. ¿Qué aprendisteis ese año? ¿Fue un cursillo intensivo?
(Fernando) Totalmente, la historia es esa. Creo que nuestro cuarto concierto ya fue en un festival grande.
(Tábata) Había festis que nos decían que habíamos ganado y ni nos acordábamos de habernos apuntado. Fue muy heavy.
(Fernando) Una mala estrategia te funde un poco, y si no llevas bien todo ese éxito tan rápido.
(Tábata) Fue muy rápido y muy guay, pero no habíamos ensayado lo suficiente y los conciertos no estaban a la altura. Tuvimos varios cambios de integrantes al principio y lo que hacemos es un poco difícil de llevar al directo. Nos hicimos más “famosillos” antes de saber tocar bien en directo.
(Fernando) Pero estamos muy contentos de haber vivido todo eso.

Hablando con Bravo Fisher, comentó que veía un patrón en los festivales, gente que compone para esos eventos. ¿Vosotros lo habéis notado también?
(Tábata) Hablamos mucho de la “batería de festival”.
(Fernando) Lamentablemente ocurre en la mayoría de festivales españoles de la capa intermedia, entre los grandes y los pequeños. Y, sí, utilizan la fórmula. En los más guiris, estilo Primavera o FIB, no se ve eso, los grupos no lo necesitan.

Contando ya con la experiencia de haber actuado fuera, ¿qué notasteis al volver?
(Pablo) Bueno, el Sziget no es un festival al uso. Es una isla con mogollón de pasacalles, todo decorado, es mágico.
(Fernando) Lo que sí que notamos es que la gente es más receptiva a lo que hacemos, así de primeras. Ahora parece que con este disco la cosa está cambiando, a ver qué tal en verano…

¿Qué se le puede adelantar a aquellos que vayan a veros en directo por primera vez? ¿Cómo es un concierto de Fuckaine?
(Pablo) Es un mundo de sensaciones… (risas).
(Tábata) Los directos de ahora son una locura. Con este disco creo que es algo que merece la pena ver y que no deja indiferente.
(Pablo) Es un directo muy interesante de ver. Lo he vivido como público.
(Fernando) Estamos puliendo mucho el directo. Desde que entró Pablo hemos tocado un montón y parece que ha funcionado la práctica.