Con “Always Ascending” (Domino/Music As Usual, 18) Franz Ferdinand se han propuesto volver a la casilla de inicio, tras la salida amistosa del guitarrista Nick McCarthy. Al mal tiempo, buena cara. Más sintetizadores, mismo espíritu juguetón, crudeza y hedonismo inteligente. De momento, está confirmados para actuar en la próxima edición del Vida Festival y del Mad Cool. “Always Ascending” se publica en todo el mundo el próximo 9 de febrero.

Mensaje a los agoreros: el vocalista y guitarra Alex Kapranos y el bajista Bob Hardy se muestran encantados con esta nueva etapa. Incluyendo gira mundial en 2018. La incorporación de Julian Corrie y Dino Bardot, ambos procedentes de la vibrante escena escocesa, parecen haber renovado ilusiones. Acaban de meterse una paella y parecen algo cansados en el reservado del hotel madrileño en el que nos vemos, aunque se enfrentan a la entrevista con entusiasmo creciente. Siempre hacia arriba, y con el toque sarcástico de la casa.

El título del disco hace referencia a cómo nos sentimos nosotros respecto al futuro

El bajista entiende que empiece trazando cierto paralelismo con “Tonight” (Domino/Music As Usual, 09), porque “en aquel disco también había más canciones basadas en sintetizadores y sonidos inusuales. Pero creo que en este las composiciones son más sólidas”. “Y la ejecución -se apresura a añadir Alex-. Aquel lo hicimos al final de la década y había pistas de lo que iba a suceder en el futuro. Tiene momentos geniales, mientras que en “Always Ascending” el genio es consistente”, bromea. ¿Y ese título con regusto enigmático y místico? “La intro de la canción se basa en una serie de acordes que daban la impresión de estar constantemente yendo hacia arriba, sin resolverse. Como título del disco va más allá: hace referencia a cómo nos sentimos nosotros respecto al futuro”, explica Hardy. “También creo que puede referirse a cómo te sientes al escucharlo -matiza Kapranos-. Porque es un disco animado, como los que me gustaba escuchar de crío”.

Esta vez los escoceses se han enfrascado en su propio mundo a partir de referencias “psicodélicas”. No tanto en lo musical, como en lo filosófico. “No sé si es la palabra adecuada -me corrige Alex-, pero es verdad que tuve una conversación con Sam (Potter, de Late Of The Pier y ahora conocido como LA Priest, que se involucró en la etapa preliminar del disco) sobre cuando eres joven e ingenuo e imaginas lo que debe ser una experiencia psicodélica, tomar alguna droga que te expanda la mente. Y luego te das cuenta de que ninguna puede igualar lo que imaginaste (risas), pero lo que pasa cuando tomas, por ejemplo, MDMA, es que la droga libera reacciones químicas que ya están en tu sistema, y eso es precisamente lo que hace la música. Te hipnotiza y, por supuesto, libera la misma serotonina”.

El productor francés Philippe Zdar (Cassius) se ha encargado de llevar a buen puerto esta audaz visión juvenil. “No por la gente con la que ha trabajado, sino por su sonido -argumenta el vocalista-. Ha hecho discos de artistas muy diferentes: Cat Power, Phoenix, Beastie Boys… Si te fijas, es gente que hace música de géneros totalmente diversos, pero todos tienen en común una humanidad muy rica”. “Sólo con escuchar los discos recientes que ha hecho, ya destaca -añade el bajista-. Por eso fue nuestra primera elección”.

Les pregunto si les resultó raro verse en el estudio sin Nick. Ambos lo niegan con vehemencia. “Sabíamos que se iba a ir desde hace mucho tiempo, y que iba a ser más feliz porque quería estar con su familia. No ha sido tan extraño en absoluto”, insiste Kapranos. Bob coincide: “Ya sabíamos lo que pensaba en la última gira. Se comprometió a hacerla con la mejor actitud, como lo último que haría. No nos pilló por sorpresa. todo ha sido muy normal”. Tanto como la entrada de Julian Corrie, reputado músico de la escena de Glasgow. “Es un músico alucinante, un tío muy majo y fácil -explica Alex- A Dino (ex 1990’s) lo llevamos en los conciertos, y es una estrella del rock total. Mola mucho. Hemos hecho lo correcto volviendo a Glasgow en lugar de pillar a gente de Nueva York o Texas. ¡La banda es de Glasgow!”. Hardy añade que “personas muy diferentes nos recomendaron a Julian. Stuart Braithwaite de Mogwai, Paul Savage de The Delgados… yo no le conocía personalmente, pero sí su proyecto Miaoux Miaoux, de Chemikal Underground. Nos quedamos intrigados y me puse a oír su música atentamente. Me gustó mucho. Tiene un sentido melódico fuerte, muy clásico, y también mucha habilidad con la electrónica, pero sin perder el toque humano. Cuando contactamos con él se entusiasmó desde el primer momento”. “Glasgow es una ciudad increíblemente musical -sentencia Kapranos-. Cuando estábamos de gira la última vez, vimos “Some Kind Of Monster”, el documental de Metallica. Hay una escena en la que están probando a bajistas. Se presentan los más famosos que hay y todos tienen que tocar sus canciones antiguas. Cuando lo acabamos de ver, pensamos: ‘¡Nosotros jamás hemos hecho algo así!’ (risas)”.

El frontman de la banda asegura que ahora se sienten “mucho, mucho más fuertes como grupo. Bob comentaba hace poco que hemos intentado hacer nuestro segundo primer álbum. Me pareció muy divertido y es totalmente cierto”. “Creo -reflexiona el bajista- que habría sido un disco muy distinto si no lo hubiéramos hecho en directo. Habría sido difícil que sonara fresco, pero cuando te ves forzado a vivir una situación como esta, con nuevos miembros, es relativamente simple”. En este sentido, “FFS” (Domino/Music As Usual, 15), el disco que grabaron con Sparks , ha sido un estímulo si no estilístico, sí en términos de diversión. “Todo lo que oyes en el disco -asegura Kapranos, que se deshace en elogios hacia los estudios RAK de Londres, donde han vuelto- es la banda tocando. Hablamos de hacer una especie de “naturalismo futurista”, un disco que sonara a 2018, pero con la misma crudeza con la que grababa Howlin’ Wolf en 1953. “Tonight” se hizo en el estudio. En este llevamos todo muy ensayado para grabar en pocas tomas. Se trata de capturar la misma crudeza de la banda, pero con enfoques muy distintos. La diferencia es que “Tonight” fue un infierno y este ha sido puro goce. Siempre -sentencia- hemos sido un grupo de directo”.

Temas como el que da el título al álbum o “Huck And Jim” retoman el espíritu de pop inventivo que les caracteriza desde su debut discográfico de 2004. Con una carga de profundidad política más sutil que la que pusieron en “Demagogue”, la canción anti-Trump de 2016. “Huck And Jim” es de las favoritas de Kapranos. “Es una canción rara. Musicalmente, se mueve en tres mundos diferentes, pasa de los tritonos del death metal a una especie de hip hop y acaba siendo rock tipo, no sé, Archers Of Loaf. Buscaba una figura icónica de la cultura americana, y pensé en Huckleberry Finn. La novela no es sólo sobre él, sino sobre él y su amigo Jim. Es una historia de aventuras desde un punto de vista de la ingenuidad infantil, con ese idealismo americano de la búsqueda del propio camino, pero si lo ves desde una perspectiva adulta y entiendes cómo es el mundo ahora y cómo era entonces, son dos personajes increíblemente poderosos, porque Huck es un chaval de catorce años que huye de su padre alcohólico que le pega y Jim es el esclavo negro que huye de una dueña presuntamente benévola, que le manda literalmente bajar y subir el Misisipi para ganar algo de dinero. A partir de ahí podemos entender qué es lo que está tan jodido en cualquier sociedad post-colonial. Hay mucho que aprender de Mark Twain”.

Acabo mencionando la interminable gira que tienen delante. ¿Intimidados? En absoluto. Para Bob, lo mejor de girar y tocar en todo el mundo es “la conexión que vives con gente de sitios tan lejanos y diferentes como Japón o España”. Alex es menos filosófico, y suelta una puyita para quien la pille. “Da miedo si no te gusta salir de gira. Por desgracia, a mí me encanta. Lo mejor de girar es el bolo en sí. Piensa en lo mejor que has tenido en tu vida: cuando montaste en bicicleta de niño o te lanzaste en paracaídas, o quizá el día en que te enamoraste de tu novia o te tiraste de un trampolín. O cuando usaste narcóticos por primera vez: pues no es tan bueno como tocar. Por eso -termina entre risas de pilluelo- giramos”. ¿Y sabéis qué? Que tiene toda la razón.