Foo Fighters saldaron con creces una deuda casi histórica con la ciudad de Barcelona el pasado 16 de septiembre. Y lo hicieron con concierto privado solo para fans en la coqueta Barts, una sala con aforo para unas 1.200 personas. Celebraban el lanzamiento de su noveno trabajo de estudio, “Concrete And Gold” (Sony Music, 17), publicado mundialmente un día antes, pero aquello fue algo más: una retrospectiva exhaustiva de sus veintidós años como banda.

Si en 2014 charlamos con Dave Grohl a propósito de “Sonic Highways”, en esta ocasión nos reunimos, unas horas antes del concierto, con otros dos miembros de la banda, Nate Mendel y Chris Shiflett, en busca de las claves de su nuevo trabajo. El ahora sexteto con la incorporación oficial y definitiva del teclista Rami Jaffee (ex The Wallflowers, Soul Asylum, Coheed And Cambria) está alojado en un lujoso hotel del paseo de Gràcia, la Milla de Oro barcelonesa, y se ha repartido los diferentes medios interesados en su visita y su nuevo largo. La expectación es máxima. Como era de esperar, Shiflett y Mendel no saben nada de los diferentes concursos organizados durante los días previos para conseguir una entrada para el concierto. “No tenía ni idea, pero pienso mirar en las redes sociales esas fotos y vídeos de los que hablas”, asegura con una sonrisa el guitarrista. Ajenos a la locura que han desatado desde el anuncio de su no-tan-secreto concierto -la sala fue desvelada a los ganadores y demás invitados por correo electrónico durante esa misma tarde-, ambos se muestran extremadamente relajados. “¿De verdad llevamos desde el 2002 sin tocar aquí? Pues sí, demasiado tiempo”, responde Shiflett cuando le recuerdo que no han pisado la capital catalana desde la gira de presentación de “One By One”, su cuarto trabajo y curiosamente uno de los más flojos según dijo el propio Grohl unas horas más tarde en la sala Barts. Mejor no hablamos del concierto en Barcelona cancelado por los atentados de París en noviembre del 2015. Entiendo que estén hartos de justificarse. Ese ataque en la parisina Bataclan fue un mazazo puesto que tienen muchos amigos entre los miembros y el equipo de Eagles Of Death Metal.

Hablamos entonces de “Concrete And Gold”, un título que juega explícitamente con los opuestos. Les explico la teoría de un amigo acerca del título: los miembros de Foo Fighters vienen del underground, del cemento, y ahora venden discos de oro. Tras dos segundos de silencio que se me hicieron eternos, sueltan una sonora carcajada de complicidad. “¡Tu amigo lo ha clavado! ¡Lo ha clavado!”, suelta Mendel, entre risas. “Cuesta ver esa evolución de la banda desde dentro. Ha sido todo muy gradual, progresivo Nunca hemos vivido un gran pelotazo como banda y supongo que eso te ayuda a mantener los pies en el suelo”, añade Shiflett. Elucubraciones de sus seguidores al margen, la dicotomía del título tiene una explicación oficial. El propio Dave Grohl anticipó que sonaría como el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles versionado por Motörhead. “Entiendo lo que quería decir, pero tampoco es literal. Hablaba de mezclar lo ‘heavy’ y la belleza, y escogió esas bandas como podría haber dicho otras”, matiza Shiflett. “No es un disco conceptual. Dave simplemente quería hacer un disco con un sonido diferente y pensó en Greg Kurstin porque es un gran fan de su trabajo desde hace tiempo”, añade. Ahora sabemos que Dave Grohl estaba obsesionado con The Bird And The Bee, el dúo de indie electrónico comandado por Inara George y Greg Kurstin. Eso era “lo más sofisticado que había escuchado nunca”, explica en un divertido vídeo de animación a modo de ‘making of’ de “Concrete And Gold”. La idea de trabajar con un productor como Kurstin, responsable del sonido de artistas de pop multiventas de la talla de Adele y Sia, obsesionaba al ex batería de Scream y Nirvana desde antes de grabar “Sonic Highways” en 2014. “Kurstin es un gran productor que viene de hacer cosas que no son precisamente rock. Esa aproximación diferente a Foo Fighters ha convertido ‘Concrete And Gold’ en uno de los discos más orquestados de nuestra carrera. Las armonías vocales tienen mucha presencia, son un instrumento más”, cuenta el bajista de Sunny Day Real Estate. “Después de hacer un disco y documental como ‘Sonic Highways’ queríamos hacer lo opuesto, un disco con un productor más bien tradicional”, añade.

Mendel y Shiflett son dos buenos ejemplos de grandes músicos a la sombra de un frontman carismático. Antes de alistarse en la armada Foo Fighters ya sabían lo que era compartir banda con dos líderes indiscutibles, absolutos genios, como Jeremy Enigk (Sunny Day Real Estate.) y Tony Sly (No Use For A Name) respectivamente. En el caso de Foo Fighters va un poco más allá, pues Grohl lo hace todo, absolutamente todo. “Dave es el compositor de Foo Fighters. Él siempre trae los temas y le damos forma entre todos”, explica Mendel, quien el año pasado publicó el primer disco de Lieutenant, su estreno como frontman tras más de media vida centrado en las cuatro cuerdas. “Los proyectos paralelos los tenemos porque obviamente tenemos nuestras propias ideas y queremos sacarlas, pero no tiene nada que ver con la manera de trabajar en los Foo. Estos proyectos saldrían a la luz igualmente”, puntualiza su compañero, al que también hemos visto disfrutar e incluso llevar la voz cantante en proyectos como Jackson United y Chris Shiflett And The Dead Peasants. Aclarado este punto, ¿cómo llevan eso de convivir tanto tiempo con una persona tan enérgica e inquieta? “Dave es un tío muy prolífico, tiene muchas ideas. Lo mejor de todo es que siempre tiene claro cómo serán los vídeos, se encarga de las letras, de los conciertos… Esa visión 360º de la banda, del discurso artístico de Foo Fighters, es genial. Con él todo es muy fácil”, asegura el bajista, considerado el intelectual del grupo, el miembro con más antigüedad en el seno de la banda con permiso de Grohl, el único fundador.

Cemento y oro. Riffs pesados y melodías vocales brillantes. “Concrete And Gold” es, sin duda, el disco de rock más ambicioso de la discografía de la banda de Grohl y compañía. Así que larga vida a la banda.