Los británicos Floating Points, establecidos como banda de cinco miembros, pasaron por el desierto de Mojave, en California, para ensayar de cara a sus siguientes conciertos, y se quedaron tan impresionados de la reflexión de su sonido en aquel paraje; que decidieron grabarlo en un disco, “Reflections – Mojave Desert” (Eglo/Music As Usual, 17), y una película producida por Anna Díaz Ortuño. Pero esto es solo el principio de un proyecto que llevará al grupo capitaneado por Sam Shepherd -nuestro interlocutor a su paso por Madrid para tocar en Mad Cool Festival- a grabar y tocar en lugares poco habituales para captar su música reflejada, y así darle un espacio mucho más natural que el que se consigue en un estudio.


Si le echamos un vistazo a tu discografía, parece que te sientes más cómodo en el formato EP que en el de álbum, ¿por qué?
Cada vez que empiezo un proyecto nuevo no tengo ni idea de si va a constituir un EP o un álbum: es solo nueva música. Por ejemplo, para esta nueva película en el desierto de Mojave, he hecho 30 minutos de música, que simplemente es lo que ha salido de este proyecto de un modo natural. No lo llamo necesariamente álbum o EP, más bien lo puedo llamar película o banda sonora. Pero sé que es importante, porque cuando publiqué “Shadows” (Eglo, 11), en seguida empezaron a llamarlo “Shadows EP”, del mismo modo que la gente se empeñó en que “Ealenia” era mi debut porque es un álbum.

Sí, a veces parece que vendemos manzanas o peras, dependiendo solo de un formato, aunque estemos en tiempos de streaming, y que los álbumes tienen una función promocional que no tienen los EP’s. Pero disculpa que vuelva sobre la cuestión de la nomenclatura, porque me has dejado más confundido cuando dices que lo que has publicado es una banda sonora o una película.
Creo que no le quito relevancia a la grabación si digo que es la música de una película, porque se trata de un trabajo completo, por lo que podrías decir que el nuevo disco es un álbum con un objetivo muy definido. Se ha grabado en el desierto en cinco días, y al mismo tiempo hicimos una película. Por lo que, si hay que ir más allá, te puedo decir que no sé lo que es.

¿Y qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿El paisaje o la idea?
Cuando llegamos al desierto no teníamos ni idea de que íbamos a hacer un disco, ni de que íbamos a montar un espectáculo. Llegamos allí y empezamos a hacer música y a rodar. Y ahí hubo un momento en el que Anna Díaz Ortuño estaba enseñándonos el material que había registrado y nos dijo que podíamos hacer con aquello una película sobre la música que habíamos compuesto, pensando en el audio y ensamblando un video collage. Así que, definitivamente, el paisaje vino primero y el resto después. Y si continuamos con esto, ya sabemos cómo es el lujo de tener algo así, por lo que vamos a meditar el siguiente paso para saber dónde queremos estar y qué queremos hacer, qué imágenes queremos conseguir y recolectar, y qué podemos cambiar para tenerlo todo un poco más organizado. Sabemos que ahora es el momento para hacer todas las ideas locas que habíamos tenido y que no pudimos hacer hasta ahora porque no teníamos los recursos necesarios.

“El mundo está lleno de sitios interesantes que iremos investigando y visitando”

Estamos acostumbrados a artistas que crean su música en su cuarto, o en un local, o en el estudio pero vosotros lo habéis hecho en pleno desierto. ¿Cómo lo hacéis, vais al lugar y empezáis a mirar, a oler el lugar…?
Al no estar meditado de antemano ni ser nuestra idea hacer este proyecto, esta vez todo el proceso ha tratado sobre necesidades. La banda necesitaba ensayar así que buscamos un sitio donde hacerlo y, al no haber espacio en la casa, salimos al patio y cubrimos los instrumentos con mantas espaciales. No teníamos generadores, así que nos tuvimos que poner a buscar alargadores y soportes en los que poder mover los instrumentos. Durante el proceso fuimos viendo y aprendiendo de lo que teníamos alrededor.

¿Tienes ya algunas ideas sobre otros lugares en los que grabar?
Tenemos alguna, pero lo que nos apetece es hacer música por medios diferentes. En este caso, lo importante ha sido el paisaje, y lo hemos usado como un instrumento en tanto en cuanto pueda sonar. Tocábamos, y lo interesante es que los acordes y los sonidos volvían a los micrófonos de una manera distinta. Así hemos utilizado el espacio en la grabación, pero en lo que estamos ahora es en ver cómo se reflejan los sonidos en una sala contemporánea, y luego hacer que la sala sea ese nuevo espacio, y combinarlo con el material que hay en la película. Tratamos de una manera u otra de acercar mundos alejados para que la música respire. Podría tener que ver más con el cine antiguo que con una mera proyección de una película. Además tenemos en cuenta que el mundo está lleno de sitios interesantes que iremos investigando y visitando.

Estás hablando de salas, pero el sueño para vuestro público puede ser ver uno de vuestros conciertos en uno de esos paisajes increíbles, fuera de un escenario tradicional.
Desde luego eso es lo que más nos gustaría hacer. Nos encantaría hacer algún concierto con este proyecto en el mismo espacio en el que lo grabamos, y así la gente podría sentir el espacio del mismo modo, pero es en mitad del desierto y en consecuencia casi imposible. Quién sabe, a lo mejor me planteo hacer algo parecido que coincida con las vacaciones de la gente. Tal vez en el futuro. Es la idea que hay detrás de este proyecto, disfrutar del espacio en directo con los demás, aunque esta vez, cuando hemos hecho el disco, todo se ha grabado en vivo.

¿Hay alguna similitud entre este proyecto y el reflejo de la música en el espacio cuando estás pinchando? Al fin y al cabo, para pinchar hay que tener en cuenta el público, pero también el ambiente y el espacio; y conseguir que la gente baile, por ejemplo, también es un efecto del reflejo musical de lo que estás haciendo.
Eso es muy interesante, no lo había pensado de esa manera porque para mí siempre habían sido esfuerzos o tareas diferentes. Cuando estoy pinchando lo que hago es compartir parte de mi búsqueda musical, pero como oyente. Por eso creo que este proyecto afectará más la música que toco yendo a lugares distintos, y va a terminar haciéndome pensar de otra manera en cómo trabajo, pero no sé si va a tener un efecto tangible en cómo pincho. Tengo que pensarlo.

A lo mejor lo interesante es pinchar con un propósito diferente que hacer a la gente bailar.
Claro, eso sí.

Has tocado solo pero también has tocado con bandas de hasta 16 componentes, mientras que ahora parece que te estás estabilizando con un grupo de 5 personas. ¿Cómo lo ves en comparación?
Bueno, cuando empecé a montar una banda era algo mucho más grande, desde luego, pero es porque mi educación ha sido muy clásica, motivo por el cual, siempre he tenido muy en cuenta las diferentes texturas de las cuerdas o los vientos, y la verdad es que me encanta jugar con esos instrumentos. Cuando tocas en directo oyes muchas más texturas, pero eso significa que vas a necesitar mucho espacio para que esos instrumentos puedan coexistir, aunque si llevas menos instrumentos es que van a sonar más agresivos. El hecho es que con grupos más pequeños me lo paso mejor, porque hay mucho menos de lo que preocuparse cuando todo el mundo está tocando.

No te voy a preguntar sobre la relación que hay o no hay entre la música y la ciencia porque sé que es algo de lo que no te gusta hablar, pero sí que me gustaría que me hablaras un poco de tu percepción de la música ambient en general, porque hay mucha gente que la ve como algo cerebral y poco apasionado que tiene que ver con las matemáticas y la ciencia…
Desde luego, y puede que tenga que ver con mi educación clásica. En algún momento trataron de que no hubiera tanta emoción, y desde entonces encuentro que este es un tema muy interesante porque hay una inmediatez pasional en la música ambient, que puede requerir mucha atención y tiempo, y eso es algo que la sociedad moderna no nos da. Se necesita tiempo para detenerse y escuchar… Mira, estuve en el aeropuerto de Barcelona hace unas pocas semanas y me enteré de que Brian Eno iba a estar tocando en la zona de llegadas, en la que todo el mundo está aburrido esperando. Marcó una diferencia en la manera de verlo. He pasado por el aeropuerto de Barcelona muchas veces, y siempre ha sido igual, pero esta ha sido la primera vez en la que todo el mundo estaba muy quieto y tranquilo, totalmente tranquilos. Todo el mundo estaba mostrando una respuesta emocional. De una manera muy obvia estaba afectando el comportamiento de la gente aunque la mayoría no sabía de qué se trataba. Ni yo sabía si aquello realmente era una pieza de algo de lo nuevo de Brian Eno, pero no puedo negar, después de lo que vi que el ambient afecta mucho a la gente.

“Con este proyecto, además de ilusión, tenemos muchas inseguridades porque no teníamos ni idea de lo que estábamos haciendo cuando llegamos al desierto”

Vaya, entonces eres de las pocas personas en el mundo que ha escuchado una sesión en directo de música para aeropuertos, en un aeropuerto, y hecha por el autor de “Music For Airports”.
Correcto, aunque no creo que aquello fuera “Music For Airports”, sino algo nuevo, porque aunque he escuchado el disco, no lo podía recordar bien en ese momento.

Además hay algo en tu música que me llama mucho la atención, que son los arpegios que transformas en drones.
¿Cómo cual?

En tu último disco, por ejemplo, “Kites”; y cómo se desarrolla después en “Kelso Dunes”.
Me encanta que me pregunten por eso porque es el ejemplo perfecto de lo que estamos tratando de alcanzar con nuestra música. Hay un sintetizador que reproduce unas pulsaciones muy concretas parecidas a un arpegio, pero al final de la grabación, lo único que puedes oír es una nube de armónicos con reberv y delay, y sobre todo, la reflexión del sonido en las rocas. El sintetizador y el altavoz están haciendo casi lo mismo: ese arpegio. Pero tal y como colocamos el micrófono de ambiente, lo que teníamos era algo distinto que transformaba el arpegio en un acorde, que transforma las notas definidas en una nube sonora que conforma la base de “Kelso Dunes”. Cuando estábamos tocando, llevábamos unos cascos que recogían el sonido de los micrófonos, por lo que, lo que recibíamos eran todos esos armónicos, y entonces los tocamos un par de veces por encima, y terminamos escuchando el sonido del ambiente con todas esas notas juntas en una modulación. Fue muy inspirador cuando lo tocamos. Fue, sin ninguna duda, uno de los momentos clave de la grabación, cuando nos dimos cuenta de que íbamos a usar el sonido del ambiente del lugar y nada más. Le da a la música un espacio físico.

Me gustaría felicitarte porque da la sensación de que te lo estás pasando como en tu vida.
Sí, es verdad, pero con este proyecto, además de ilusión, tenemos muchas inseguridades, pero porque no teníamos ni idea de lo que estábamos haciendo cuando llegamos al desierto. Estábamos experimentando con la música, el sonido y el vídeo. Y Anna mientras, que está viviendo en Barcelona, estaba haciendo lo mismo con las imágenes. Me hace mucha ilusión saber cómo se va a desarrollar a largo plazo.