Este fin de semana (viernes 1 y sábado 2) tendrá lugar en Guadalajara una nueva edición del festival Gigante. Con motivo de la celebración del evento esta semana estamos publicando una serie de entrevistas a dos bandas en las que algunos de los grupos protagonistas del festival se intercambian cuestionario. Tras arrancar con Depedro y Fuel Fandango, y continuar con Lichis y Shinova, la tercera y última entrega, que te ofrecemos a continuación, la protagonizan Coque Malla y Love Of Lesbian.


Coque Malla pregunta a Love Of Lesbian

Ya conoces a Iván y su verborrea delirante y maravillosa. En una de nuestras interminables charlas me decía con mucha admiración que “El poeta Halley” trataba sobre el hecho de escribir, sobre el papel en blanco y el proceso de llenarlo. Me pareció interesantísimo y me acordé de un libro maravilloso de Marguerite Duras que se llama “Escribir” y que obviamente trata de eso también. ¿Estáis de acuerdo con Iván y con su análisis de vuestro disco? ¿Conocíais el libro de Duras?
Hola Coque. “Escribir” es un libro que tengo pendiente en mi mesilla. He cometido el error de leer tres libros a la vez por lo que avanzo menos que nunca. Y, sí, el leitmotiv del disco era hacerle un homenaje al medio y no al fin. Y el medio en este caso era el mundo de las palabras.

Os está yendo muy bien en Latinoamérica. ¿Cómo lo habéis hecho? ¿Qué teclas creéis que habéis tocado para que os conozcan allí?
Pues no sabría qué decirte. Puedes pasarte siglos intentándolo y otras veces sucede. Creo que nuestros discos se fueron de gira por Latinoamérica incluso antes que nosotros. En cualquier caso la experiencia nos ha demostrado que, como en la seducción, forzar no es recomendable. De alguna manera el público tiene que elegirte y no al revés. En definitiva, pura chamba.

Un debate habitual reciente es el de los problemas de identidad del indie: ¿qué es ser indie y qué mainstream? ¿Quién es indie ahora mismo y quién no? Y mi pregunta es ¿qué creéis que hace que un artista sea indie? ¿Cuál es la frontera? ¿Qué parámetros hay que cumplir? ¿O no debería haberlos y que la música se dividiese exclusivamente entre mala y buena?
Buf. Mucha gente no nos considera ya indies. No nos preocupa demasiado, tampoco es un galón ni símbolo de nada. Mucha gente relaciona indie con cualquier banda de actitud shoegaze y cualquier salida de tono les parece un exabrupto. El indie me parece un fenomenal punto de partida, no de llegada. Lo que es fundamental es conservar el espíritu libre y no admitir injerencias externas. Aunque últimamente ya me parece indie cualquier cosa que no sea reaggeton, jajaja.

Santi, ¿disfrutaste de nuestra colaboración? (Depende de como se mire es una pregunta muy gay…). Sé brutalmente sincero, me encantaría saber cómo lo viviste.
Lo viví con un respeto cercano al pánico, sinceramente. Oye, Coque, tú salías por la tele cuando yo andaba con un amplificador de guitarra de marca Marlboro. Situémonos. Da igual que Love Of Lesbian sea lo que sea ahora. Eres una institución andante. Aunque luego disfrutara como un enano… ¡sigues siendo el putísimo Coque Malla!

Festival Gigante… ¿Vais a tocar “1999”? Lo siento, ¡es que venía a huevo! (Humor absurdo)
Es un tema que nos sigue gustando como el primer día. Por lo que la respuesta es “yeah, Couk”


Love Of Lesbian preguntan a Coque Malla

Pongamos que hay una catástrofe termonuclear y un ejército de zombies vienen a por ti. Estás solo en el mundo y solamente tienes tu vinilo preferido para degollarlos o tu guitarra eléctrica (único ejemplar, hecha a medida) para atravesarles el cráneo. A sabiendas de que la utilización de cualquiera de esos objetos conllevará su destrucción para siempre… ¿con qué te cargas a los zombies?
Si eso ocurriese estoy seguro de que yo sería uno de los zombies, y más que elegir el arma con la que degollar tendría que elegir el arma con la que ser degollado. Elegiría una sierra desdentada y oxidada. Si nos ponemos apocalípticos, nos ponemos apocalípticos.

Querido, tú has vivido las dos épocas de la industria musical: la primera, cuando se ataban los perros con longanizas. Y la segunda, que es ahora cuando la promoción cae más en el lado del artista y los presupuestos han bajado a niveles minimales. Ya que tú has vivido a caballo de estas dos épocas, ¿con cual te quedarías?
El presente, siempre el presente. Es verdad lo que dices, pero tampoco creas que en los 80 y 90 todo era Jauja. Las compañías siempre encuentran un motivo para alegar que no hay dinero, que hay que bajar el presupuesto y que la cosa está muy mal, etc. En los 80 no era distinto. Además, desde el éxito de “La hora de los gigantes” yo estoy muy cómodo y siento que hago los discos que quiero hacer. No tengo un presupuesto millonario ni muchísimo menos, pero tampoco la sensación de tener que dejar de hacer cosas que quiero hacer porque no me da el dinero. Esta industria de ahora tiene cosas muy duras y difíciles pero me parece mucho más interesante que la de antes. Insisto: el presente es lo mejor que te puede pasar.

Uniones como la tuya con Neil Hannon anteriormente hubiesen sido muy difíciles de llevar a cabo. ¿Piensas que existen tan pocas colaboraciones con artistas del mundo anglosajón por cierto complejo o todo se reduce a que pueda existir un encuentro propiciatorio?
Supongo que influyeron muchas cosas. Si yo no hubiese tenido unas cuantas canciones escritas en inglés, supongo que no hubiese sido posible, si a Neil no le hubiese gustado la canción tampoco… Fernando Delgado de Pias y el equipo de M80 que grabó nuestro encuentro fueron absolutamente claves… No sé, yo tenía una especie de intuición de que tarde o temprano iba a pasar. No me preguntes por qué.
Y el complejo es comprensible. Los anglosajones nos sacan mucha ventaja y con otro material anterior, no hubiese imaginado algo así pero creo que la producción de “My Beautiful Monster” (la canción que canto con Neil) estaba a un nivel muy alto y sabía que le iba a gustar.

Por lo que he visto, te intuyo perfeccionista pero… (siga la frase)
Pero nada. Soy un perfeccionista enfermo. Tienes buena intuición. Eso sí, llevo un tiempo aprendiendo a no dejar que mi perfeccionismo encorsete la música que hago. Y creo que en ese punto es cuando empiezan a ocurrir cosas fantásticas. Un perfeccionismo relajado (si algo así es posible) da buenos resultados.

¿No piensas que a veces es un palo el análisis que hacemos los músicos sobre otras bandas? Me refiero a que al final escuchamos y analizamos con el riesgo de perder la emoción de un oyente neutral.
Pues te soy sincero: no me pasa. Entiendo lo que dices pero yo disfruto de la escucha que hacemos los profesionales muchísimo. Creo que sabiendo lo que sabemos, somos capaces de escuchar cada detalle y exprimir al máximo una canción o un disco que nos guste. Te pongo un ejemplo: el otro día escuchando algo le decía a mi mujer que se fijase en la línea del bajo porque era buenísima y me decía que era incapaz de distinguir el bajo de todo lo demás. Me pareció tremendo. A mí me encanta escuchar una canción y de repente fijarme en lo que está haciendo el charles, o la guitarra, o en el delay que le han puesto a la voz…

Festival Gigante… tocarás “La hora de los gigantes”? !Lo siento pero venía a huevo!
No, es una canción muy poco festivalera.