La banda que creó y elevó el rock industrial a otro nivel, tiene nuevo disco. “Year Zero” (Interscope/Universal) ahonda en la vertiente electrónica de la formación apenas un año y medio después de “With Teeth”. Se acabaron las largas esperas. Y es que no hay tiempo que perder: al mundo le queda menos de lo que pensamos. O al menos eso cree Trent Reznor.

Profundo, observador, sosegado; poco queda del joven Trent Reznor impredecible, frágil y autodestructivo. A sus casi cuarenta y dos años, el que fuera nombrado hace una década como uno de los veinticinco norteamericanos más influyentes según la revista Time Magazine se revela como una persona serena, disciplinada e hiperactiva. Ya nos avisó hace un par de años. “Tengo más ganas que nunca de concentrarme al cien por cien en el grupo”. Y eso es precisamente lo que el autor de “Hurt” ha hecho en los últimos meses: grabar un nuevo álbum justo después de terminar la anterior gira. Atrás quedan, pues, sus múltiples colaboraciones con artistas como David Bowie, Robert Smith, David Lynch o, salvando las distancias, Marilyn Manson. Por no hablar del peso psicológico de su propia obra.

“Tengo más ganas que nunca de concentrarme al cien por cien en el grupo”

“Me he hecho un poco mayor, más maduro, supongo, y me he dado cuenta de que el principal obstáculo que me impedía avanzar en algunos de mis anteriores trabajos ha sido mi propio miedo a escribir, mi miedo de mi mismo, mis inseguridades”, confiesa el propio Reznor sentado frente a mi en una lujosa suite del Hotel Arts de Barcelona. “No estoy diciendo que ya no tenga inseguridades, pero ahora sé que el acto de crear, en mi caso, no requiere estar hundido o eufórico. Podrá parecer decepcionante para algunos, pero lo que la creación exige en el fondo, más que otra cosa, es mucho tiempo y mucho trabajo. Lo pude comprobar en nuestra anterior gira, durante la que compuse la mayor parte del nuevo disco. Cuando los conciertos terminaron y volví a casa en verano, no me sentía nada cansado y mi mente estaba muy activa, así que seguí escribiendo. Tres meses después el disco estaba terminado. No ha habido ningún motivo comercial detrás ni ninguna mierda parecida, simplemente nos pusimos a trabajar y lo hicimos”.

“El principal obstáculo que antes me impedía avanzar en algunos de mis anteriores trabajos ha sido mi propio miedo a escribir, el miedo a mi mismo”

El resultado, “Year Zero”, es un álbum conceptual sobre el fin del mundo tal y como lo conocemos. No puedo evitar dirigir la mirada hacia el luminoso ventanal de mi derecha, con vistas al mar y a la ciudad, e imagino un tsunami gigante arrasando la bella postal. Sin embargo, el Apocalipsis soñado por Nine Inch Nails no es la consecuencia directa de un desastre natural, sino del agotamiento de los recursos básicos y del propio modelo de vida del hombre moderno. “Este disco supone el primer viaje real de Nine Inch Nails al mundo exterior, aunque sea a través de pequeñas ficciones. Era algo peligroso, podía ser un error terrible, pero necesitaba hacerlo y decidí arriesgarme”. En efecto, “Year Zero” aparca definitivamente el nihilismo y el carácter autorreferencial de los incendiarios “Broken” y “The Downward Spiral” para lanzar una mirada crítica a la realidad que nos rodea, en este caso a la sociedad norteamericana actual. Para ello, Reznor se sirve de la voz de distintos personajes ficticios que viven una situación insostenible en pleno año 2015. “Siempre que he escrito una letra para Nine Inch Nails ha sido sobre algo que ocurría en mi mente, algo que me preocupaba, me molestaba o me interesaba, pero que siempre tenía que ver conmigo. En los últimos años había intentado rebelarme contra mi propia locura escribiendo sobre la insatisfacción en mi vida, sobre la soledad y sobre los intentos de definir mis propósitos. Ahora mismo, en cambio, lo que más me interesa es hablar de lo que ocurre en el mundo, aunque sea desde mi perspectiva, que es la perspectiva de un ciudadano americano. Y como tal, resulta insoportable y te rompe el corazón ver en qué se ha convertido tu país. Me avergüenzo de nuestros políticos y aún más de que hayan sido reelegidos, pero no todos los americanos son unos lunáticos. Aunque todo el mundo sabe eso. Lo que he querido recoger y transmitir en las letras de este disco es el pensamiento, las ideas y la ira de mucha gente provocada por cómo se abusa del poder tanto en Estados Unidos como en el resto de países desarrollados. La arrogancia y la avaricia han tomado el mundo y amenazan con destruirlo, aunque soy consciente que no puedo cambiar las cosas; tampoco lo intento, simplemente he querido dar rienda suelta a mis ideas”. Entre ellas destacan algunos conceptos recurrentes en las nuevas composiciones, como la esperanza, la fe o la necesidad de creer. ¿Cree Trent Reznor en la capacidad de la raza humana de cambiar su propio destino? “Me gustaría creer en ello y ser optimista. Se necesitaría que las personas fueran más compasivas, comprensivas y tolerantes. Pero no creo que pasemos la prueba de la redención”. Musicalmente, las dieciséis canciones de “Year Zero”, del que, por cierto, “habrá muy probablemente una segunda parte”, recuperan el pulso electrónico de “Pretty Hate Machine”. Quedan aparcados definitivamente, así, los desarrollos progresivos de “The Fragile”. Los seis temas escuchados hasta la fecha –apenas un tercio del disco- respiran frescura y espontaneidad, fruto en parte de la improvisación y en parte de un modus operandi inusual. “Cuando empecé a trabajar en el nuevo disco en la carretera no sabía realmente hacia dónde quería ir. Mi método de trabajo consistió en ir probando ideas en mi ordenador en infinidad de habitaciones de hotel, sin acceso a guitarras ni baterías, lo cual ha sido bastante interesante. Empecé a experimentar con distintos sonidos y estructuras, la música fue cobrando entidad propia y al poner todas las anotaciones e ideas juntas, de repente, todo cobró sentido. Fue entonces cuando sentí una gran necesidad de ahondar en la partes electrónicas”. Producido y programado de nuevo junto a Atticus Ross y mezclado por Alan Moulder, las bases digitales de cortes como “Me I’m Not” entroncan incluso con el “Ultra” de Depeche Mode. “Definitivamente, en esta ocasión el software ha ganado la partida a los instrumentos, aunque eso no significa que sea un disco techno ni nada por el estilo. Enseguida tuve en mis manos un collage de sonidos, con numerosos loops y samples. Creo que es el material más bailable que he hecho nunca; es como la banda sonora de la fiesta del fin del mundo”. Si ésta llegara algún día, sería probablemente muy parecida a la intensa descarga que la banda protagonizó en Barcelona la víspera de la entrevista. El primero de los dos conciertos consecutivos fue el más intenso de todos los que la banda ha protagonizado hasta la fecha en la Ciudad Condal, combinando algunas de las piezas más demoledoras de su discografía, como “Last”, “March Of The Pigs” o “Gave Up”, con una actitud violenta –léase pies de micro volando y saltos al público con guitarra incluida. De hecho, el repertorio de esta gira no sólo ha recuperado auténticos clásicos de la banda, sino que ha ido variando el tracklist en todas las fechas previas a la salida de “Year Zero”, del que sólo se ha estrenado en directo el primer single “Survivalism”. Objetivo: evitar la difusión por Internet de videos furtivos de baja calidad. En lugar del nuevo disco, la banda vino a presentar el DVD en vivo “Beside You In Time”, que recoge la gira americana de promoción del anterior “With Teeth”, y que supone, además, el estreno de dos nuevos formatos de mayor calidad audiovisual: el Blu Ray y el HD/DVD.