De las cenizas de Limnopolar -Álex Ortega e Ignacio Pérez, a los que posteriormente se unirían Isaac Moreira e Iván Fanlo de Kyoto- surgen los zaragozanos Calavera, quienes publican su debut oficial “Quebranta” ante una generosa expectación en la ciudad. Cinco temas que cunden extraordinariamente tras lograr un poderoso calado emocional.

Comencemos incluso por antes del principio… ¿Por qué desapareció Limnopolar, seguramente además en su momento álgido de popularidad?

No terminábamos de disfrutar. Nunca estábamos satisfechos y aspirábamos a hacer una música por encima de nuestras posibilidades. Además, empezaba a haber demasiadas diferencias entre nosotros. No todos aportábamos lo mismo y remábamos en distintas direcciones. Como desde un principio nos configuramos como democracia absoluta, decidimos romper en lugar de continuar con nuevos miembros.

Después de aquello… ¿Cómo surgió la idea de crear Calavera? ¿Sentíais de nuevo la necesidad de crear?

Siempre tengo esa necesidad de crear. De hecho, antes de la disolución de Limnopolar ya estaba haciendo cosas por mi cuenta. Me sentía un poco frustrado por cómo se transformaban las ideas que llevaba al local y decidí guardarme algunas de ellas que estilísticamente se salían un poco del repertorio. Me apetecía reservarme esa parcela y poder compatibilizarla con el grupo. Pero pronto se terminó todo y me afectó bastante, así que durante casi un año, me aparté de aquello que tuviera que ver con la música. A mediados de 2013 fue cuando volví a coger la guitarra y me decidí a formar este nuevo proyecto con Ignacio.

Desde fuera tengo la sensación de que con Calavera ha ido todo muy deprisa, creo que, en parte, porque inmediatamente se vio que el proyecto albergaba una calidad y unas posibilidades enormes… ¿Tenéis la misma sensación?

Sí que notamos que la gente espera mucho de nosotros. Quien nos conoce, nos ha dado su voto de confianza sin apenas haber escuchado nada, y eso nos motiva para hacer las cosas lo mejor posible. Queremos estar a la altura de las expectativas y somos conscientes del nivel implicación y trabajo que hay que mantener.

¿Cómo ha sido el proceso creativo en este debut? ¿Cuál es la manera de componer del grupo?

Por lo general todo empieza en casa, una guitarra con varias partes más o menos desarrolladas, una melodía de voz y palabras sueltas. Luego Ignacio compone sus guitarras y cerramos la estructura musical. Sobre la melodía de voz, entre los dos, escribimos la letra. Y por último, Isaac e Iván, bajo y batería de Kyoto, terminan de perfilar la canción.

Queda claro que lo que ofrece el disco es un viaje, pero… ¿Hacia dónde? ¿Cuál es el motivo de “Quebranta”?

Supongo que se trata de un recorrido por las situaciones que hemos vivido últimamente. Si hay un viaje, creo que es de búsqueda, pero también de huída.

En mi opinión “Quebranta” suena tan épico como profundo, emotivo, realista y emocional… ¿Estás de acuerdo? ¿Cómo habéis conseguido ese efecto?
¿Será cosa de las influencias?

No es algo que se busque conscientemente a la hora de componer, nos sale así, y ya. Quizás con la llegada de la banda, hemos conseguido realzar los matices.

¿Cómo, dónde y con quién se ha grabado “Quebranta”? ¿Qué colaboraciones ha habido?

“Quebranta” se grabó en directo. Los cuatro tocando a la vez en la misma habitación. Teníamos que ceñirnos al dinero con el que contábamos y a los días que quedaban libres en el estudio, así que de esta manera, agilizamos el proceso. Elegimos a Hans Krüger por las buenas referencias que teníamos de los propios Kyoto y desde luego, ha sido un acierto acudir a Subiza. Luego, acudimos a Vacuum Mastering para que Javi terminara de perfilar el sonido final con el máster.


 

El resultado es excepcional: las canciones tienen un nivel enorme, el sonido es fantástico… ¿Esperabais conseguir esta grandiosidad en el conjunto?

¡Nos alegra oír eso! Realmente confiábamos en las canciones, pero hasta bien avanzada la mezcla no sabíamos muy bien a qué queríamos sonar. Fue trabajo de Hans el darnos ese toque “distinto” que le pedíamos, y creo que lo consiguió. Para haberlo grabado en directo y en tan pocos días, estamos más que contentos.

El diseño gráfico también está muy cuidado y forma un todo con el audio… ¿Es importante ver el conjunto de la obra? ¿Roza lo conceptual?

Siempre seremos defensores de la edición física. Nos gusta la idea de escuchar un CD o un Vinilo mientras ojeas el libreto. Muchas veces el dinero es la excusa, pero si le das vueltas al coco, puedes hacer cosas muy chulas por tu cuenta. En este caso tuvimos la suerte de poder contar con Álvaro Ortiz y Erica Fustero, que han hecho un trabajo de ilustración maravilloso. Les dimos plena libertad, así que todo el mérito en este aspecto, es suyo.

Como decía antes, creo que Calavera tiene un gran potencial… ¿Cuáles vas a ser los próximos pasos del grupo y qué expectativas tenéis con el lanzamiento del disco?

Pues ahora estamos centrados en la promo y presentaciones del disco en Zaragoza. Mientras, queremos moverlo y enviarlo a webs, radios, prensa, sellos, discográficas… Nos gustaría que alguien se fijara en nosotros y nos echara un cable. Que podamos seguir haciendo lo que nos gusta con la posibilidad de llegar a más gente. Pasado el parón veraniego esperamos cerrar varias fechas y volver a la carretera.

¿Cómo fue la relación con Eric Pollard de Retribution Gospel Choir, con el que girasteis y sacasteis un EP compartido?

Fue increíble, gran artista y mejor persona. Entablamos una gran amistad que mantenemos a día de hoy y aprendimos muchísimo los días que compartimos con él. Siempre podremos presumir del mini EP que grabamos juntos. Imagínate, un tío que ha ido a clase con Bon Iver, que ha estado en Low, que toca con Mark Kozelek o con Nels Cline…

Precisamente ya habéis girado y tocado en directo, incluso en Portugal… ¿Qué tal funcionan las canciones en directo? ¿Cómo han ido esas fechas?

La respuesta fue muy positiva. En aquella ocasión las defendimos como dúo, en acústico. Tuvimos oportunidad de probarlas en escenarios grandes, pequeños, casas… Nos gusta que las canciones se sostengan así y tener la posibilidad de viajar los dos solos.