La catalana nos ha regalado un doble Cd de necesaria división en dos discos para apreciar la evolución de dos años que les separan. Más íntimo, acogedor, minimalista y cálido el primero, mientras que el segundo le muestra más americana y eléctrica dejándose llevar por igual por Young o Dylan que por Bon Iver, PJ Harvey o Joana Newsom.

Joana Serrat firmó uno de los mejores discos del panorama catalán del pasado año. Esta artista de la localidad de Vic parece estar rompiendo con el tópico de los cantautores catalanes, aunque ella lo único que hace es ir a la suya. “No hay nada premeditado en la música que hago. Siendo una niña nunca me identifiqué con la música que se suponía que debíamos de escuchar o la música que estaba de moda por aquel entonces”. Sus influencias parecen venir casi todas allende de nuestras fronteras. “En el instituto me quedé prendada del ‘Unplugged’ de Neil Young y poco después del de Nirvana. Luego un compañero me prestó discos de PJ Harvey y durante un tiempo ella era la mujer que yo soñaba ser. Hasta que descubrí a Bob Dylan y sacudió todo mi mundo”. Aún así no tiene problemas en combinar dos idiomas para expresarse musicalmente, las mismas canciones lo piden. “Puede parecer pedante pero es exactamente así. La mayoría de canciones salen en inglés y de vez en cuando alguna en catalán. Hay canciones que están más asociadas a una sonoridad que a otra”.

Ya sea en un idioma u otro, lo que está claro es que su último trabajo ha sido un paso de gigante respecto a sus primeros pasos. “De hecho, para mí ‘The Relief Sessions’ es mi primer disco. Quería alejarme de una etapa oscura y de un sonido con el que no me sentía nada identificada, me gusta definir este álbum como un disco iniciático”. Un álbum doble, pero no por minutaje sino por sentimiento. “Empieza con una canción de cuna que canta desamparada a un amor que ya sabe que no puede ser y el tema que lo termina es un acto ya no resignado sino una determinación de vivir. Separar las dos caras fue una necesidad emocional y artística”.