Decidieron dejarlo hastiados de las giras interminables y de la industria musical. Se dieron un tiempo para volver a ilusionarse con la música, y lo han cambiado casi todo para grabar en “Present Tense” (Domino/PIAS) el retrato oscuro de este momento de la sociedad británica que acentúa sus injusticias con la crisis que no acaba. El protagonismo del falsete de Hayden Thorpe ha dejado paso a una nebulosa electrónica que confirma que Wild Beasts son mucho más que un irritante sabor del mes. Por cierto recuerda que la banda estará tocando en el festival DCode de Madrid este próximo sábado 13 de septiembre y un día antes en la sala Apolo de Barcelona,

¿Cómo fue el momento de plantearse descansar de tocar en directo, cómo os sentíais?

Tom Fleming (voz, bajo, guitarra, teclados): Los cuatro vimos que estábamos haciendo lo que habíamos pretendido hacer mucho tiempo atrás, aunque llevábamos haciéndolo demasiado tiempo seguido. Creo que es peligroso cuando haces demasiados conciertos y festivales y te pasas demasiado rato esperando y perdiendo el tiempo, y de pronto, todo se convierte en rutina y se transforma en algo que haces sin saber por qué. Por eso quisimos tomarnos la mayor parte del año libre, sobre todo para reenfocar y pensar en qué es lo que queremos hacer realmente. Y de nuevo somos cuatro tíos haciendo música, pero seguros de que estamos listos para hacerlo. Antes de terminar el disco íbamos a estar en la carretera de nuevo, pero para hacerlo tienes que estar muy seguro de lo que vas a hacer. Es algo que sentimos ahora que podemos hacer.

Más o menos como has dicho, necesitabais volver a enamoraros de la música pero, ¿ha habido algún momento en el que hayáis pensado, oh, mierda, a lo mejor no vamos a poder hacerlo?

TF: Probablemente dudas de ti mismo a diario. La música y la industria de la música no son lo mismo. Todos amamos la música, pero hay aspectos de lo que nos rodea que nos desaniman todos los días, pero al final sabemos lo que nos gusta, pero hay un momento en el que te sientes cabreado y piensas que has estado haciendo esto una eternidad, sobre todo cuando te encuentras en el backstage con 50 personas que no te interesan demasiado, y de pronto empiezas a preguntarte por qué estoy aquí haciendo esto. Ha habido momentos así, no lo voy a negar, pero también ha habido momentos maravillosos, por lo que intentamos tener una perspectiva más general.

Entonces os volvéis a poner a trabajar en el nuevo álbum mucho más concentrados y os empeñáis en que lo vais a sacar adelante sí o sí, ¿cómo fue ese proceso?

TF: Nos pusimos de acuerdo para que el proceso no fuera demasiado largo, aunque si nos tomábamos un tiempo tenía que ser para volver a nuestras vidas, de modo que cuando nos planteáramos vernos de nuevo fuera como, ¡Dios, sí, vamos a vernos! Cuando empezamos de nuevo estábamos muy ilusionados, de verdad, mucho. Nos gustó vernos de nuevo en el tajo. En términos generales el proceso sí tuvo algo de trabajo de nueve a cinco. Tenemos un pequeño estudio en Londres en el que podemos probar lo que queramos, y salir a las seis o a las nueve de la noche para volver a la mañana siguiente y seguir trabajando donde lo dejamos el día anterior. Era como unas prácticas, pero no hay nada en esas prácticas que hubiera llegado a ninguna parte si no hubiéramos estado como estábamos.

Seguro que algunos de esos días son de esos en los que no ocurre nada, ¿qué habéis aprendido de esos momentos?

TF: Es una buena pregunta porque no puedes ser tu mejor yo cada día, pero no significa que no lo intentes. Tienes que encontrar tiempo para conseguir que ocurra, aunque puede ocurrir que algunos días no tengas buenas ideas. Algunos días parece que funciona todo, pero otros días, por más que lo intentes, no sale nada bueno, y a medida que te vas haciendo mayor, aprendes a no desanimarte por ello, a que no te de la bajona y no olvidar que también hay días de éxitos. Puede ser muy deprimente no saber hacer algo así esos días, así que, hay que dar gracias porque no ocurra a diario.

Estupendo, pero vamos a ir acercándonos al disco ahora, siempre habéis trabajado con Richard Formby como productor, y sin embargo “Present Tense” está acreditado a Leo Abrahams y Alex “Lexxx” Dromgoole, ¿por qué habéis querido trabajar con un productor distinto en este momento?
RF: Bueno, no es que estuviéramos descontentos con Richard, al contrario, lo que pasa que después de dos discos con él y del replanteamiento del grupo, queríamos que el sonido también cambiara. Creo que aún se mantiene en lo que nosotros queremos hacer, pero en el proceso tenía que haber un sonido diferente. Teníamos que demostrar que ahora podíamos hacer algo más. Richard se convirtió en una parte muy importante de lo que estábamos haciendo, y volveremos a trabajar con él, pero el hecho de cambiar de manos en este disco se convirtió en algo absolutamente crucial para nosotros, aunque fuera para guiarnos un poco y para comprobar que el formato que habíamos escogido es realmente bueno.

Creo que en este disco nuevo hay más canciones que nunca cantadas por ti, ¿por qué?

TF: No lo sé, puede ser.

Resalta porque habéis conseguido un balance entre las dos voces que en España le va a gustar a más de uno y de una. Por una parte acometéis este trabajo para reinventar vuestro grupo, y por otra parte conseguís un bonito balance entre las dos voces…

TF: ¡Gracias!

 – …gracias a ti por interrumpir, porque ahora mismo, realmente no hay pregunta, sino que lo interesante es observar cómo os habéis hecho uno al mismo tiempo que diversificáis vuestro sonido, y de ahí nos vamos a las memeces que andan repitiendo en la red cuando os comparan muchas veces con The XX.

TF: Sí, es increíble, porque al final se reduce a que también somos británicos y usamos algunos sintetizadores, pero la cosa no acaba ahí, sino que hace tiempo decían que nos parecíamos a Orange Juice y a Depeche Mode. Todas tienen en común que son grupos británicos, pero mira, que hagan lo que quieran. Yo no encuentro la similitud, pero hay cosas peores con las que compararnos. Es más una cuestión de que si te gusta tal grupo, probablemente deberías escuchar a estos otros, pero entiendo lo que dices porque hay una tendencia que implica que si crees que has escuchado suficiente música como para hablar o escribir, lo vas a hacer, pero hay que seguir profundizando siempre.

Siéndote sincero, tengo otra comparación estúpida, pero esta es mía y muy emocional.

TF: ¡Sí, adelante con ello!

Escuchando el disco, y sobre todo las canciones que tú cantas, empecé de pronto a recordar a David Sylvian y a Japan.

TF: ¡Sí, desde luego, somos grandes fans de David Sylvian! Creo que los dos tenemos un problema con que nuestras voces no suenen como si estuviéramos hablando. Son los problemas que tienen a veces los chicos blancos delgados, pero definitivamente es una influencia para nosotros.

Lo interesante, aparte de cómo habéis usado la voz es que habéis añadido una buena dosis de electrónica oscura, de modo que el paisaje que nos dan las canciones es más sombrío que en otros discos, ¿de dónde viene esa idea?

TF: Probablemente de haber trabajado antes con sintetizadores y habernos dado cuenta de que el sonido que estábamos creando era enorme y queríamos cambiar también en eso. No es que lo hayamos buscado conscientemente, pero sé muy bien que este ha sido el resultado, y eso es crucial si quieres que te crean. Estamos hartos de discos en los que todo es felicidad y todo está bien. ¡No todo está bien! El mundo no se ha vuelto más justo a medida que nos hacemos mayores. Es cuestión de entender de verdad la palabra “menos”. Es una respuesta a esa felicidad, pero si pensamos en el sonido, también refleja cómo ocurren las cosas. Es algo que está ocurriendo en todos los tipos de música, desde el ambient al hip-hop. Esa idea de sonido ha terminado conformando lo que hacemos.

¿En este nuevo disco está la música al servicio de la letra, o la letra al servicio de la música?

TF: Creo que las letras son un instrumento, son un elemento físico que además te da que pensar. No siempre lo hacemos así, pero tratamos de escribir letras para una música determinada y que sean un vehículo para subrayar lo que trata de expresar la música, es lo contrario a una mera narrativa, porque importa cómo suenen las cosas. Las letras son importantes pero son parte de un todo que no entendemos aparte de la música.

Un escritor de ficción puede ser honesto aunque esté haciendo ficción, ¿vosotros hacéis ficción desde la imaginación o desde la observación?

TF: Creo que con este disco observamos mucho más que antes, y todo sale de cuestiones bastante corrientes. No se puede decir que las canciones nazcan de las cosas que nos ocurren, porque ahora más que nunca, se supone que las canciones tienen que ver con el mundo más que con cómo nos sentimos. Tratan sobre cosas reales. Vaya, no quiero usar la palabra real, pero se supone que una mentira siempre revela la verdad. Creo que esa es una buena manera de entenderlo.

Creo que se puede oler perfectamente Gran Bretaña en vuestras canciones, pero cuando salís de la isla para contar vuestras historias, ¿cómo os sentís? Porque el olor es diferente por ahí fuera.

TF: De maravilla, porque aprendes mucho en otros países. España, como Inglaterra, es un país con muchas peculiaridades regionales, y hay historias propias de cada una de sus partes, pero desde el pequeño rincón desde el que contamos nuestras cosas, tratamos de hacerlo sin ningún acento. Es extraño e interesante ver cómo se recibe todo esto en otras partes, porque creo que lo que hacemos es rellenar un vacío que es muy británico, lo que no significa que no se pueda traducir. Es como lo que dices después de haber escuchado nuestro disco, porque lo que nos interesa al final es el sonido completo. Me lo han mencionado antes y no soy el mejor para decirlo, pero hemos oído que se puede sentir el cielo plomizo y la lluvia cerrada en nuestra música. Es importante porque debería trascender nuestra cultura. No importa cuánto viajemos o cuánto veamos por ahí, no soy un cliché aunque seamos muy británicos, nos guste o no.

Decís que este no es un disco político por muchas razones, pero ahora mismo todo es política.

TF: Creo que de alguna manera lo es. No es un disco partidista, eso no, porque no tomamos parte peor ninguna opción o líder. Es algo muy frustrante, este país es muy injusto, trata muy mal a la gente sin dinero, y se está poniendo por para la gente joven como yo. Un ejemplo es la canción “Daughters”, en la que decimos que al final tendrás lo que mereces, a pesar de que en Londres las protestas sean sistemáticamente ignoradas. Hay cabreo y eso se filtra en el disco porque si vienes a Londres y te das un paseo, no puedes evitar ver estas cosas. No sé cómo puede alguien darse una vuelta por aquí y no sentir que es parte de estos problemas. Como músicos no ganamos mucho dinero y no somos capaces de aislarnos de los problemas que están ahí, y que te recuerdan que cualquiera de los que están en la calle podrían ser tú en cualquier momento. Es importante recordar eso.

No te voy a preguntar ahora cómo está recibiendo la gente vuestras nuevas canciones, porque probablemente haría falta un año para observar una reacción completa, pero mientras que decías eso, estaba pensando que en España las cosas no son justas tampoco, pero cuando alguien publica un disco que pueda incluir temática política, tampoco se reacciona del todo bien a esas canciones.

TF: Por eso es por lo que estamos teniendo mucho cuidado a la hora de denominar este disco como político porque no hacemos eslóganes ni tratamos de convencer a nadie.

Pues olvídate de tu grupo por un momento y piensa en algún álbum nuevo en el que se pueda hablar de política, como por ejemplo, Sleaford Mods, ¿cómo recibe la gente estas canciones en el Reino Unido cuando hablan sobre lo que está ocurriendo ahora?

TF: Esta es la parte difícil, porque Sleaford Mods hacen una música que es difícil. Es muy buena, porque pone de manifiesto la voz de la clase obrera, lo que es estupendo, pero creo que no irá muy lejos porque la gente no quiere ser desafiada. En su mayoría, la gente quiere que la música entretenga y que reafirme su modo de vida, por eso, la política con P mayúscula es difícil de encontrar en la música inglesa, aunque si arañas un poco la superficie, verás que se habla de política en todas partes, puedes oír cómo flotan la ansiedad y la ira por todas partes, y ver que se hace, sobre todo, música cabreada. Es algo que debería ser esencial para todo el mundo ahora mismo.