Sigan esta progresión natural: LOL, Vetusta, Lori, Supersubmarina, Izal… ¿Rufus?
Ya desde su anterior disco, “Ø”, muchos pensaron que tarde o temprano este combo madrileño entraría en esa ilustre lista de bandas que llegan para petarlo en los festivales indies. “La verdad es que desde el principio hemos recibido buenas críticas, y cada vez tenemos más público”, comenta su líder Víctor Cabezuelo. Pues bien, quizá ese momento esté a punto de llegar gracias a “Nueve”, un espléndido tercer largo que ya están escuchando detenidamente los epidemiólogos de la festivalitis veraniega.

Hay un gran paso adelante en este disco, ¿nervios?

Sí, porque estamos notando que hay bastante expectación. Pero muy contentos. Los nervios son porque nunca sabes cómo va a responder la gente. Pero como tenemos muy claro que lo más importante es satisfacer a uno mismo, no tenemos demasiado miedo de lo que puedan pensar nuestros primeros fans. Sentíamos que el tema de las guitarras pesadas ya lo teníamos superado y queríamos probar otra cosa, alcanzar los mismos niveles de intensidad pero de otra manera.
Queríamos abrir nuevos caminos y estamos felices con lo que hemos logrado. Espero que le guste a la gente, pero ya te digo, lo más importante es ser sincero con uno mismo, y a partir de ahí, avanzar.

O sea que más que valentía, era pura necesidad.

Completamente, es justo eso. No nos gusta estancarnos, ni tampoco forzar nada, pero sí crecer. Cuando tienes dominado un estilo, una forma determinada de hacer las cosas, te entran ganas de ir a por lo siguiente para poder llegar a otros lugares. A nivel musical este disco es mucho más rico, y nos sentimos bien con nosotros mismos por esta evolución.

¿Estos nueve años de banda han marcado tanto como para protagonizar el título?

Sí, pero hay más. Somos un poco raritos, así que hemos preferido celebrar el noveno aniversario en vez del décimo. Además, el número nueve ha sido un número con connotaciones mágicas y misteriosas a lo largo de la historia. John Lennon, por ejemplo, estaba muy obsesionado con el nueve, y se fue dando cuenta de que muchos acontecimientos importantes de su vida tenían que ver con ese número. Todo lo relacionado con la numerología también nos divierte, y por eso hemos jugado con el nueve en el número de canciones, hemos hecho que la última dure exactamente nueve minutos…

La primera canción también es larguita, seis minutos y pico.

A la gente le está llamando la atención eso, y no lo entiendo muy bien porque por ejemplo, cuando Arcade Fire sacó “No cars go”, nadie dijo nada. Era un single flipante de seis minutos. ¿Cuál es el problema si los seis minutos están bien, si están justificados? Es una pena, porque en realidad es cuestión de mala educación musical. Parece que nadie se va a parar a escucharla entera, pero a nosotros eso nos da igual, por lo que te decía al principio. Si a nosotros nos gusta, adelante.

Antes de que vaya por la mitad, la canción ya te tiene cogido por los huevos. Y el resto del álbum tiene mucho de eso, de atrape, de trance, de juego de bucles, matices detallistas y atmósferas.

En realidad es lo que siempre hemos soñado hacer. A mí siempre me han flipado discos como “OK Computer”, que están llenos de detalles que vas descubriendo con cada nueva escucha. Cuando terminan, esos discos están llenos de sentido, quieres volverlos a pinchar. Son obras maestras. Es lo que intentábamos hacer algún día.

Has comentado que las canciones tienen un punto autobiográfico.

Sí, porque están escritas en un momento de mi vida muy concreto. Son cosas que me han ido pasando por la cabeza durante esta etapa, visiones de un tío que cumple 30 años y ve lo que le ocurre a su alrededor. Es una reproducción de lo que es mi vida en este momento.

Decía al principio que la crítica siempre ha estado de vuestro lado.

Sí, joder… la verdad es que fue alucinante todo lo que decían las revistas y los blogs sobre nosotros. Nos ponían por las nubes, y claro, eso supone una presión bastante fuerte ahora, no vaya a ser que vayamos para atrás… jajaja. No, en serio, el disco lo hemos hecho con todo nuestro amor y nuestro esfuerzo. Si no gusta intentaremos hacerlo mejor la próxima vez. Pero hay que recordar que nunca se puede gustar a todo el mundo. Este disco tendrá sus fans pero también sus detractores, seguro.

Por ahora no muchos… habéis agotado el pre-order.

La verdad que es nos hemos quedado flipados de que se hayan acabado. Algo estaremos haciendo bien.

Creo que a pesar de la complejidad de elementos en el disco, todo lo tenías en tu cabeza ya antes de grabar.
Exacto. Puede parecer que es un disco muy producido, pero lo que está es muy pre-producido. Hemos trabajado mucho con Manuel Cabezalí, pero en el local de ensayo, y hemos ido al estudio con las ideas muy claras, todos los sonidos preparados, y sabiendo muy bien cómo queríamos que sonara.

La traslación al directo, en consecuencia, será más fácil de lo que pudiera parecer, ¿no?

Sí, en ese sentido estoy mucho menos preocupado que con el anterior disco, porque era más producto de estudio, menos premeditado que éste.

Las canciones se prestan mucho a nuevos aspectos visuales en los conciertos.

Estamos trabajando mucho en eso, porque es cierto que pueden dar muchísimo juego. Vamos a experimentar mucho con proyecciones, cosas parecidas a la portada… molaría que pudiéramos cuadrar todo lo que estamos planeando.