Pasa el tiempo y los andaluces Eskorzo continúan virando estilísticamente en cada uno de sus discos. Su nuevo “Alerta caníbal” (Rootsound Music, 17) es el ejemplo más claro.

Feliz veteranía. Eskorzo ofrecieron su primer concierto en la Nochebuena de 1995, en el Camino de Ronda de Granada y hace ya veinte años que publicaron su primer disco. Abanderados del rock mestizo en el sur, a lo largo de esta década han cautivado al público alemán y han sentado cátedra en la ciudad. Entre los miembros del septeto se encuentran los propietarios de salas del pedigrí de Planta Baja –catedral indie– y Boogaclub –templo en el circuito europeo de música negra–, selectores a su vez en recopilatorios del sello Vampisoul. Superada su incursión en el afrobeat, y después juntar a Coque Malla con el mítico cumbiero mexicano Celso Piña en 2014, la banda se zambulle en las procelosas sonoridades de Latinoamérica en Alerta caníbal. En resumen: mucha cumbia bastarda, un par de rumbas y algún apunte salsero con ecos de bachata y vallenato. Las oportunas colaboraciones de Amparo Sánchez y El Canijo de Jerez redondean el que está llamado a ser uno de sus álbumes de referencia,

El rebato antropófago del título obedece a las reflexiones de Tony Moreno. El cantante y letrista medita sobre las pandemias de la sociedad moderna en las oficinas de Rootsound, situadas en plena Puerta de Elvira, el principal acceso a Granada durante la dominación islámica. Parece una metáfora de la batidora cultural de Eskorzo. “Quizá estamos escuchando más música latina ahora, y lo hemos reflejado. La verdad es que somos un grupo todoterreno”, arranca. “La ‘alerta caníbal’ tiene que ver con el post-Apocalipsis. Viene el fin del mundo y yo con estos pelos. Tengo una hija y tal vez le aguarda un futuro peor que el que yo me imaginaba con veintitantos. Hoy estamos de puta madre, pero mañana podemos estar comiéndonos los unos a los otros”, comenta Tony entre recomendaciones seriéfilas y la curiosidad confesa por el mecanismo mental del japonés Issei Sagawa, el Hannibal Lecter de la vida real. “La depresión y la ansiedad son la epidemia de nuestro tiempo”, zanja.

La fórmula de Eskorzo: argumentos que dan cosita, enfrascados en música vitalista. “La cumbia está de moda, por suerte”, reconoce. “Ocurrió lo mismo con el afrobeat. Me alegro de que la gente abra la mente poco a poco. Desde los inicios, Eskorzo siempre ha sido un grupo de raíz, ya sea con el rock and roll o con el reggae. Yo escucho música tirando a antigua. Mi visión fluye con retrospectiva. Cuanto más ahondas en las músicas populares, no es que seas más puro, pero al menos estás menos contaminado por las tendencias. Nosotros tiramos de músicas con denominación de origen”.

Zeke Olmo, el percusionista, estudia en Cuba los orígenes tribales de la clave y otros ritmos latinos. A eso hay que sumarle que los granadinos avanzaron el material de Alerta caníbal en varias citas en Colombia el pasado mes de noviembre. “Venimos de una etapa más africana. Igual que disponemos del rock and roll de Memphis y el blues de Chicago, la cumbia arrastra una base africana grandísima. La música latinoamericana lleva a África impresa”, cavila el vocalista. “Para mí, los pioneros del mestizaje aquí son Radio Futura. Hacen música moderna en los ochenta, y de repente, a Santiago Auserón se le abre un universo cuando descubre Cuba. Una revelación, como cuando The Rolling Stones empiezan a hurgar en el blues”.

Son las cinco de la tarde y el líder de Eskorzo embucha cerveza reclinado en el despacho de su manager. “Me sigo considerando un hippy que hace mestizaje”, admite a pesar de lo ajado del término. “Es que la palabra perroflauta se ha prostituido”, replica. “Los Muchachada Nui hacían gags muy graciosos pero muy cabrones sobre Manu Chao. No reniego de la etiqueta. Es como los grupos que rechazan la etiqueta de indies porque el término se aplica a la copia de la copia de la copia. Es decir, propuestas desvirtuadas. El discurso se vuelve muy pueril, básico, de primero de rock. Entran ganas de no pertenecer a eso. Nosotros somos puristas a la hora de buscar la raíz, pero no a la hora de usarla. “Paraísos artificiales” nos salió más pop y este disco nos ha salido más latinoamericano. La banda es un ente orgánico. Influye la etapa de tu vida. Es como la etapa azul de Picasso. No es que ahora los indies estén descubriendo la cumbia: ¡es que la están mirando sin los putos prejuicios! Ojo, esto pasó en el reggae: Bob Marley asistía a las fiestas de Andy Warhol y era amigo de Mick Jagger. Lo importante es ser auténtico y sincero”.

Al final llega la rareza del paquete, una audaz recreación de Guns Of Brixton, aquella perlita de The Clash en la que jugaban con el reggae. Tampoco debe extrañar: en 2004, Eskorzo sugerían un London Calling a modo de tango en Busco. “Estábamos en el local de ensayo, hablando de Granada Ciudad del Rock y de la influencia de Joe Strummer en estas calles. Considero a The Clash un grupo de mestizaje. Guns Of Brixton es una canción muy valorada por la comunidad reggae. Observamos que funciona como cumbia, con ese fraseo de guitarra eléctrica. Adaptamos la letra, orientándola hacia los desahucios”.