Pacosan mudan la piel con la estacionalidad de un reptil. Los trajes les quedan viejos con facilidad al trío de Vilanova i la Geltrú. En “Sour Mood” (Ondas del Espacio, 17), su segundo largo, han posado sobre la psicodelia-pop una pátina de hielo alemán y de bits franceses: krautrock y french house conviven, y sin matarse. Mérito.

El grupo estará presentando “Sour Mood” en:
Vilanova i la Geltrú (Bar Italia, 2 diciembre)
Barcelona (Aniversario Ultralocal Records, 8 diciembre)
Sitges (La Sitgetana, 16 diciembre)
Barcelona (Fiesta Presentación Vida Festival, 18 enero)
Granada (Planta Baja, 9 marzo)
Málaga (Velvet Club, 10 marzo)
Madrid (TBC, 11 abril)
En breve anunciarán más fechas.

“Sour Mood”. Mal humor. ¿Es por lo del momento político actual?
En el momento que hicimos el disco y le pusimos título no nos estábamos fijando en la situación social; habla más bien nuestras vivencias durante el periodo de creación de las canciones. Pero sí, el concepto podría definir el estado político actual…

Lo podría definir, y vosotros respondeis con pegada.
Cuando empezamos queríamos que Pacosan fuera una banda donde se notase la influencia del krautrock, básicamente queríamos sonar con la crudeza de Can. Con el primer largo, “My High” (BankRobber, 15) empezamos a combinar psicodelia y dream-pop con algunos arreglos más propios del techno-pop, un collage.

Entonces, ¿qué ha cambiado desde ese primer largo?
Desde entonces hemos querido tener un sonido más contundente, con pegada –como dices– pero con matices. Queríamos ofrecer algo electrónico pero con esencia pop.

¿De dónde se bebe para llegar a eso?
Todo esto lo encontramos en el “Dare!” de Human League.

Más allá de la pegada. Lo más sorprendente, el french house de “Crossfire”…
Básicamente hemos querido hacer un disco de fácil escucha. La idea era no complicar las bases rítmicas ni las líneas de bajo, pero enfatizar con los arreglos y las melodías de las canciones. El resultado ha sido un disco de pop.

Parece que con vosotros, todo tiene un hueco… ¿Había alguna línea roja?
Aunque el disco mayoritariamente se ha construido en nuestro estudio, no queríamos tener un sonido lo-fi, queríamos sonar Madchester. Aunque eso sí, teníamos la intención de definir las estructuras de las canciones para que fueran compactas.

Para acabar, más novedades: las voces. ¿Cómo decidisteis que la producción de voces corriese a cargo del mismísimo Ken Stringfellow (The Posies, R.E.M. o Big Star)?
Queríamos darles mucha más importancia, queríamos dotar de calidez vocal al disco, ya que creemos que era algo que teníamos pendiente. Surgió la opción de trabajar con Ken, y no dudamos que sería un acierto. Le enviamos las demos y lo trabajamos conjuntamente, el proceso de grabación fue muy enriquecedor: Ken es un gran profesional.