‘La voz de un huracán no se puede parar’ reza una de sus canciones y lo dejaron bien claro a lo largo de este año con su regreso, de manera puntual y solidaria, a los escenarios. Un total de seis conciertos, algunos de ellos sin previo aviso, pasaron como un vendaval como ya apuntaba la ultra acelerada venta de entradas que duraron apenas unos minutos. Algo inaudito en una banda de hardcore de este calibre.

Primero llegaba la noticia de la re-edición de su tercer y último disco “La Casa Magnética”, editado en el año 2000 por Mala Raza, en formato vinilo. “Era una idea que siempre habíamos hablado dentro de la banda y que teníamos pendiente, y que por una u otras circunstancias no habíamos podido llevar a cabo, así que cuando Doc Arritmia de Filferro Rds nos comenta que le gustaría re-editarlo empezamos a moverlo todo”

A diferencia de la mayoría de referencias de este tipo los, popularmente conocidos como, los Sapos tenían claro “que sus beneficios irían destinados a apoyar a los y las que luchan, a  ayudar a las que ayudan como son en este caso la gente del colectivo aragonés Ayuda a Refugiados/as en Zaragoza. Hoy, como hace 17 años, seguimos implicados y comprometidos con distintas luchas, y la situación de emergencia social por la que están pasando miles de personas que huyen de la guerra y la miseria ha hecho que hayamos aportado, junto a otros muchos, nuestro pequeño grano de arena para ayudar a paliarla”. Para respaldar la salida del disco se plantearon hacer un par de conciertos, así surge la gira “2017 formas de matar con unos tirantes” con un total de seis conciertos “todos ellos increíbles, que no hubiéramos podido llevar a cabo sin el apoyo de un equipo enorme que se ha implicado a muerte con la banda.”. Antes de arrancar los directos la primera tirada de discos ya se había agotado, El Corazón Del Sapo volvía a latir como un ciclón, siempre al lado de los desheredados. “Con los beneficios del disco y de la gira, desde Ayuda a Refugiados/as de Zaragoza se ha apoyado la formación de la Asociación de Refugiadas/os de Aragón (Arab-gon), de donde ya ha nacido un proyecto de cooperativa independiente y autogestionada.  Desde donde se plantean iniciar otros proyectos cooperativos, con los que se busca superar el asistencialismo, y la dependencia de las ayudas sociales o los trabajos precarios, y favorecer la integración y la convivencia intercultural”. Humildemente añaden “la nuestra es una pequeña aportación frente al enorme trabajo que realizan dichos colectivos”. Activistas e insumisos en su día al servicio militar no dudaron en dar su primer concierto de la gira en el CSO Kike Mur. “Volver a un sitio como la antigua Cárcel de Torrero que ha sido un lugar oscuro y deprimente por donde han pasado miles y miles de jóvenes de los barrios más castigados y humildes de Zaragoza, víctimas de la represión política y social del Estado, donde se ha encerrado a insumisos hasta devolvérnoslos muertos como Kike Mur, te crea sensaciones, te trae recuerdos duros. Volver a Torrero, traspasar sus puertas y hacerlo esta vez en libertad para dar un concierto en un espacio liberado y recuperado fue una sensación increíble, fue nuestra pequeña venganza, por el tiempo y la vida que muchos dejamos allí”. Esa fue el primer paso de un año que los cuatro componentes de los ‘sapos’, Fer, Guillermo, Gabi y Chuchi, han vivido con mucha intensidad, que ha dado lugar a “encuentros y reencuentros, un año de mucho trabajo, viajes y ensayos, un año emocionante que ha merecido la pena. Teníamos mucha ilusión de hacer esto y de hacerlo por la causa que lo estábamos haciendo. Pena que todo haya pasado tan rápido y todo haya sido tan fugaz”. ¿Y ahora qué? Se pregunta mucha gente, tanto las que presenciaron su apoteósico directo como los que lo saborearon desde la envidia más sana. Si les preguntamos por la actividad a medio o largo plazo prevista, Fer nos responde con un claro “Ahora toca seguir ayudando y luchando, toca parar la guerra y la agresión imperialista en Siria, toca abrir puertas, tender puentes y desalambrar las fronteras, los corazones y las ideas de la gente que esta en este lado de la valla. De ‘lo otro’, nos reservamos hacer lo que queramos cuando queramos, no hacemos planes”. Lo que si nos deja caer es que está en mente re-editar sus dos primeros discos también de forma solidaria con otras causas y luchas.“No podemos entender ni hacer esto de otra manera. No hablamos de nostalgia sino de solidaridad activa, aquí y ahora”. Mientras esto sucede no podemos dejar en un segundo plano el motivo principal por el que el huracán que arrolló nuestras cabezas dos noches seguidas en el CC Delicias o una tarde improvisada en Arrebato, la solidaridad activa con las víctimas de la guerra. Precisamente en ‘La Casa Magnética’ ya encontrábamos el tema ‘La Costa’ que trata el tema de la inmigración y toda la masacre que se vive en el mediterráneo desde hace unos años, en este caso del estrecho, pero igualmente aplicable a los últimos años. ¿Como solucionar este conflicto? nos preguntamos.

“Dicen que ‘la historia no se repite pero rima’ . La extrema derecha grita con impunidad en la calle, lo que los Gobiernos europeos diseñan silenciosamente en sus despachos. ‘Safe European home’ ya lo cantaban The Clash hace 40 años. Ante tanta inhumanidad y el estado prefascista en el que se encuentran amplias capas de la población popular y obrera europeas, expuestas al discurso neopopulista y xenófobo, sólo queda organizarse, organizar la solidaridad, crear redes de ayuda y acogida, movilizarse, y elaborar una respuesta y un discurso elaborado que desmonte los argumentos y mentiras de la palabrería fascista. No lo tenemos fácil”.