En este octavo disco en solitario, Lapido ha dado manga ancha a sus colaboradores para que le sorprendan con una producción mancomunada. “El alma dormida” ha despertado en el repertorio del granadino sonidos de otra época, que no es ni propia ni extraña. Lo estará presentando en Barcelona (23 de febrero), Zaragoza (24 de febrero), Córdoba (16 de marzo), Málaga (17 de marzo), Bilbao (7 de abril) y Granada (12 de mayo).

¿Se había dormido algo en el día a día de Lapido que ha servido como impulso para componer este nuevo disco?
Yo duermo poco. Me despierto antes que los curas, entre maitines y laudes, que como usted bien sabe son los oficios religiosos primeros del día. Sencillamente tenía un disco que hacer y lo he hecho, con la ayuda de mis amigos. Llevo desde el año 81 grabando discos regularmente. A lo mejor es que no sé hacer otra cosa. Puede ser.

¿Estudio propio, sello propio y oficina de comunicación propia ¿Se vive bien en la total independencia?
No lo sé, lo que está claro es que hago lo que me apetece en cada momento. Probablemente es el reflejo de mi aislamiento bien por necesidad o por falta de propuestas decentes. Sobre todo en lo que concierne a la edición discográfica. Respecto a la producción en estudio propio, es una cuestión de inversión. Tanto para que el proyecto pueda grabar cada vez que lo requiera como para poder hacerlo con calma y tiempo suficiente.

Refiriéndose a su trabajo se ha hablado a veces de “crónica sentimental de la derrota”, “amargura”, “desencanto”, sin embargo cada disco parece ser una nueva satisfacción en su vida ¿qué adjetivos podrían contraponerse para ver el lado positivo y optimista en todas esas letras cargadas de cierta desazón o desilusión con el mundo?
Efectivamente, podría parecer que estamos ante dos sensaciones contrapuestas. Creo que en el arte en general, el dolor y la belleza van unidos. Crear es una forma de transformar el infierno en cielo. La música tiene un poder sugestivo muy poderoso y es capaz de cambiar emociones. Las canciones unen música y palabras y a veces funcionan como ensalmos capaces de cambiar un día de mierda en algo digno de vivirse, al menos los 4 minutos que dura la canción. A mí me pasa con mis músicos preferidos. No importa que la canción hable de la muerte o de la pérdida de alguien querido, si la canción te llega, te dibuja una sonrisa metafísica.

“Las canciones unen música y palabras y a veces funcionan como ensalmos capaces de cambiar un día de mierda en algo digno de vivirse, al menos los 4 minutos que dura la canción”

Lapido vuelve a ser portada de su disco tras haber optado por las carátulas gráficas o el aparecer casi escondido en ellas desde “Ladridos de perro mágico” (1999) ¿es una forma más personal de dirigirse al público? ¿Una metáfora con la aridez del terreno que pisa?
Efectivamente, hacía años que no aparecía en portada. Era el momento de cambiar de tercio. El que firma el disco debe salir de vez en cuando, al menos hasta que uno esté presentable. La arruga es bella hasta cierto punto. En esta foto salgo en la portada caminando por el desierto, y en el interior de la funda hay otra foto en la que se me ve dentro de una fábrica abandonada. Son lugares físicos que simbolizan estados mentales.

En este disco escuchamos más presencia del piano que en los anteriores junto a unas guitarras más afiladas si cabe ¿Cómo ha marcado la producción colectiva de este disco el resto de la banda? ¿Qué aportan al disco el tándem Lapido/Víctor Sánchez/Raúl Bernal y por supuesto, Pablo Sánchez?
Quería que hubiera una multiplicidad de visiones sobre las canciones. Les dije a Víctor y a Raúl que me sorprendieran y que trabajasen los temas que yo les enviaba como si fueran canciones para un disco suyo. Luego me las devolvían y hacíamos un trabajo en común para ver cuál era el camino más adecuado que tomar. En el estudio todos han aportado su talento, Popi y Jacinto incluidos. Y Pablo Sánchez ha intervenido mucho también en el concepto sonoro general, no se ha limitado al papel de técnico. Creo que el disco ha salido beneficiado de todo ese empuje común.

“Les dije a Víctor y a Raúl que me sorprendieran y que trabajasen los temas que yo les enviaba como si fueran canciones para un disco suyo”

Lapido siempre ha sido un músico crítico con el “panorama musical” ¿qué pueden hacer los músicos, desde dentro, para cambiar todo lo que parece no estar bien ahora?
Pues algo tan sencillo como participar mucho más en la gestión de sus derechos. Muchas veces nos instalamos en la queja y se nos olvida tomar las riendas de nuestro destino.

Dice en una de sus últimas canciones “No hay prisa por llegar” ¿dónde quiere llegar Lapido?
Yo estoy bien en medio de ningún lado.