LA BANDA LIDERADA POR TIM GANE Y LAETITIA SADIER VUELVEN TRAS DOS AÑOS DE SILENCIO CON UNA DE LAS MEJORES OBRAS DE TODA SU CARRERA. “SOUND DUST” (Elektra/Warner, 2001) REAVIVA LA LLAMA ENCENDIDA CON “EMPEROR TOMATO KETCHUP” (Electra/Dro, 96) EN LA BÚSQUEDA DEL POP COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN, REHUYENDO, ESTA VEZ, LA SATURACIÓN Y APORTANDO UNA POLICROMÍA MÁS VIVA QUE NUNCA.

Apenas hace unos días que “Sound Dust” se puso a la venta, pero lo cierto es que Stereolab llevan todo el verano presentándolo por los Estados Unidos. Nunca antes la mezcolanza de estilos e influencias había sido presentada con tanta tenuidad como en este disco. Quizá, por fin, hayan llegado al final del camino experimental, y conseguidas ya todas las piezas, disfruten enormemente en la consecución de este extravagante rompecabezas. Atrás ha quedado un periodo un tanto oscurecido, o mejor dicho, oscurantista en el que discos como “Dots And Loops” (Duophonic/Warner, 97) y sobre todo “Cobra And Phases Group Play Voltaje In The Milky Night” (Elektra/Warner, 99) parecían aferrarse en plasmar las propias experiencias con otros léxicos musicales que, en definitiva, no ha hecho más que entorpecer, un tanto, la comunión con sus numerosos fans. No vamos a extendernos aquí sobre la importancia de este grupo en la combustión del pop de la década pasada. Se podría decir sin exagerar que, en aquellos años, ellos inventaron el pop del siglo XXI. Ahora, pasado ya el apocalíptico año 2000 (al que por suerte hemos sobrevivido), habría que preguntarles ¿Cuál es el camino a seguir? (Tim Gane) “Lo cierto es que siempre buscaremos una música que sea todo lo personal que nos sea posible. Lográndolo seremos felices”.

“Siempre buscaremos una música que sea todo lo personal que nos sea posible. Lográndolo seremos felices”

Pero eso es toda una utopía con los tiempos que corren, ¿no? “La situación actual del pop es del todo preocupante, casi todos los grupos actuales parecen tomar las mismas influencias de siempre. La música que se escucha en la radio es muy conservadora, no veo grandes cambios dentro del pop con la llegada del año 2000. Nuestra gran obsesión, como te he dicho, es conseguir hacer una música personal, diferente a la de los demás. Yo desearía ver que los grupos se preocupasen más en el contenido, no como la mayoría que lo único que hacen es desvivirse por el estilo, que lo único que hace es adulterar la música”. Sí, claro, es muy fácil hablar de los demás, pero ¿acaso la música de Stereolab no se ha apoyado en estilos como el krautrock, el lounge, el pop de los sesenta o incluso la bossa? (pilar indiscutible en sus dos anteriores discos). Estas tendencias casi se han convertido en un signo de identidad ineludible para el grupo. “No creo que en nuestros anteriores trabajos fuera tan obvia la influencia de los sonidos brasileños. Lo mismo que tampoco creo que sean tan claras las referencias que tú apuntas a los Beatles y a los Beach Boys en este último disco. Nosotros siempre buscamos nuevos caminos a la hora de hacer música, siempre, claro está, sin perder de vista nuestro contexto”. Entonces, ¿cuáles han sido las nuevas fuentes a las que os habéis acercado, en este nuevo trabajo? “Hemos pensado en nuevos ritmos, siempre intentamos que nuestros cambios sean continuos. Lo que está claro es que el jazz sigue teniendo un peso importante, igual que la música brasileña, pero siempre intentamos darle la vuelta, buscamos diferentes perspectivas, y si no existen las creamos. No queremos repetirnos nunca, por eso este disco es como una reacción contra el anterior, igual que ese lo fue de su predecesor. Esta metodología, que huye del mimetismo, hace que los discos de Stereolab sean cada vez más difíciles de hacer. Huimos de lo que hacen los grupos de nuestro alrededor y además huimos de nosotros mismos”. Exista o no esta autoimpuesta manía persecutoria de la que nos habla Gane, lo cierto es que el sonido de Stereolab se hace distinguible en todos sus discos, incluso cuando el peso de las colaboraciones ha sido vital durante el proceso creativo. Éstas siempre han estado presentes a lo largo de las grabaciones del grupo. Sin ir más lejos John McEntire y Jim O´Rourke de Tortoise han sido los productores, junto con el grupo, de “Sound Dust”. Además Sean O´Hagan (The High Llamas) ha sido pieza indispensable en las sesiones de estudio. ¿Hasta qué punto son importantes las colaboraciones ajenas al grupo, para obtener ese sonido tan característico de Stereolab? “No necesariamente intentamos crear un sonido o un estilo Stereolab. Cuando vamos a elaborar un disco nos apoyamos en los sonidos que nos parecen interesantes. No comenzamos nunca las sesiones con unas ideas preconcebidas que deban reflejarse en cada nuevo disco, como si se tratase de un obligado hilo conductor. Así que buscamos nuevos caminos y para encontrarlos, gente como Jim, John o Sean son indispensables; piensa que son unos músicos excelentes con un extraordinario bagaje a sus espaldas. Ellos nos aportan gran cantidad de ideas, además tocan algunos de los instrumentos junto al resto de la banda. Es una gran contribución que, obviamente, acaba por influir a nuestra música. Creo que es importantísimo rodearte de la gente correcta a la hora de componer, y ese es el secreto para conseguir hacer buena música. Además son gente con la que mantenemos un estrecho contacto extra-profesional. Somos muy buenos amigos y eso también contribuye a que haya un buen feeling a la hora de hacer canciones”. No se hable más. Es momento, pues, de dejarlo todo y escuchar esa alegoría sonora, llamada “Sound Dust”.