Obcecados en autoparodiarse con convicción y avalados por un éxito que no parece que vaya a decrecer por el momento, los chicos regresan con “North Atlantic Drift” (Sanctuary/BMG, 03), su sexto álbum. Y el balance es el habitual. “North Atlantic Drift” no es ni peor ni mejor que sus predecesores. Ni siquiera diferente. Veremos cómo suena en los escenarios de Madrid y Barcelona.

Aunque Steve Cradock (guitarra y colaborador habitual de Paul Weller) es siempre el objetivo más interesante de Ocean Colour Scene, Simon Fowler (voz) es un interlocutor perfectamente válido. Steve es el mod, Simon es el hippie y junto a ellos conviven Damon Minchella (bajo) y Oscar Harrison (batería). Simon es también la cara más jovial de Ocean Colour Scene, la que se jacta con despreocupación y sin resultar especialmente irritante del éxito de su grupo en UK. “Hemos aparecido diecisiete veces en el Top Of The Pops desde 1996, muchos de nuestros singles han entrado en las listas, hemos hecho un montón de conciertos e incluso hemos vendido un millón y medio de copias de nuestros álbumes. ¿Por qué no ha pasado lo mismo en otros países? Realmente no lo sé, pero en España siempre nos han acogido muy bien y hemos vivido grandes momentos, como en nuestro primer concierto en Bikini para quinientas personas.

“Fairport Convention son el grupo que más he escuchado en los últimos cinco años”

Nos encanta España. El tiempo es fantástico, puedes pillar marihuana… Creo que una buena manera de mantener la popularidad es hacer buenos directos y nosotros somos reconocidos por ello. Tenemos un buen sentido del escenario. Recuerdo una noche en la que tocamos en el Royal Albert Hall, y Paul Weller, P. P. Arnold y Liam y Noel Gallagher abrieron para nosotros. Fue fantástico, la gente parecía no haber visto algo así en años y yo no podía creer que eso me estuviera pasando a mí”. Simon Fowler reivindica a Ocean Colour Scene como “una banda de rock´n´roll pasada de moda, en el mismo sentido que los Beatles y los Stooges” y no anda desencaminado. El rock es el nexo de unión entre personalidades tan dispares como la de un mod convencido como Steve Cradock y la de un apasionado del folk como él mismo. Simon no se cansa de citar a Joni Mitchell entre sus favoritas (“Cuando en la escuela la gente escribía sus bandas favoritas, todo el mundo ponía The Jam, The Clash… y yo ponía Joni Mitchell (risas)), o de incluir homenajes en sus discos a los influyentes Fairport Convention, como en “She´s Been Writing”, la canción de su último disco dedicada a Sandy Denny. “Fairport Convention son el grupo que más he escuchado en los últimos cinco años y cuando leí esa biografía de Sandy Denny (ndr.: “No More Sad Refrains” de Clinton Heylin) me deprimí muchísimo. Hice una canción y contactamos con Linda Thompson, la mejor amiga de Sandy, que la cantó conmigo. Fue muy extraño, pero también muy bonito”. Para acabar, no puedo resistirme a pedir a Simon una valoración al respecto de su relación con la cultura mod, de relevancia mínima en cuanto al éxito masivo de la banda, pero importante en cuanto a la credibilidad que todavía mantienen en ciertos círculos. “Nuestra relación con la cultura mod es Steve Craddock. Ésa es la respuesta. Steve es mod y siempre lo ha sido desde que le conocemos. Yo nunca lo fui. Me encantan los Kinks y los Who, pero también cuando la música se volvió más hippie, la Velvet Underground, los Stooges… Los mods son muy apasionados y cuando te apoyan están siempre en la primera fila con sus trajes, divirtiéndose muchísimo, borrachos o drogados. Son los más ruidosos. Los hippies están en la última fila, pasando desapercibidos”.