Después de diez años de silencio discográfico se publica el segundo álbum oficial de Death From Above 1979, “The Physical World” (Last Gang-Music As Usual), y a pesar de que Sebastien Grainger y Jesse F. Keeler hayan seguido trabajando por separado, hay un gran salto evolutivo entre los dos discos. En la década pasada se encumbró al grupo como paladines de un synth-punk que no era lo suyo a pesar de “Sexy Results”, por lo que su vuelta ha pasado por una extraordinaria introspección, y una cierta iluminación personal que ha podido disfrutarse ya en los escenarios de medio mundo.

Grabar un disco diez años después del anterior significa que hay varios pasos de evolución musical y personal que nos hemos perdido, ¿en qué sentido podrías decir que este es un disco que no tiene nada que ver con el primero?

Sebastien Grainger (batería, voz): Es una pregunta interesante, pero no sé si puedo responderla sin llegar a explicar la cuestión. Si buscas detalles, va a ser complicado, pero hace diez años el grupo estaba, sobre todo, sin definir. Cuando empezamos con el grupo, teníamos una vaga idea con la que hicimos un par de EP’s, y más o menos nos definimos a nosotros mismos en dos años y entonces hicimos un elepé, pero la banda estaba sin inventar en su forma y ni siquiera sabíamos cómo utilizaríamos esa forma. Con el tiempo que ha pasado desde entonces, que han sido casi diez años, la banda ha existido realmente como es, tal y como la inventamos entonces. Cuando nos planteamos este disco, la banda ya era una entidad independiente de nosotros, y hemos sido capaces de absorber su significado de esa manera, y hemos honrado su forma de ese modo. Cómo nos habrían afectado nuestras influencias o nuestras experiencias si hubiéramos hecho este disco después del primero o un año o dos después, no lo sé, pero seguramente se habría encontrado el concepto del grupo con ideas distintas que podríamos haber ejercitado con las habilidades del momento. Hay muchas cosas que hago en mi música en solitario que no tienen lugar en Death From Above. No son temas ni estructuras de canciones, sino sonoridades. Si hubiéramos hecho un segundo disco, podría hacer sido un disco de techno, pero el hecho de distanciarnos de este grupo nos ha hecho reconocer nuestros impulsos y definirnos individualmente, así que, cuando volvimos, lo hicimos con mucho más respeto por el otro como artistas, porque ahora estamos definidos entre nosotros y hacia los demás. Hemos adquirido la habilidad de poder mirar al grupo desde fuera y poder saber lo que deberíamos hacer porque esto es lo que somos.

Creo que eres tú el que escribe las letras.

SG: Sí.

Vale. Por lo que decís en algunas de las canciones, parece que el mundo es un lugar menos agradable que hace diez años, ¿estás de acuerdo con esto?

SG: No, en absoluto. No creo que sea lo bastante mayor como para pensar que “en aquellos días” la vida era mejor. No creo en eso, sino que en cada momento en concreto la gente tiene una problemática propia. Mis observaciones en este disco son críticas, pero no como si quisiéramos huir de la sociedad hartos de ella, sino que hacemos una crítica que se refleja en una canción, pero de la misma manera que lo hacen los grandes cómicos. ¿Conoces a Louis CK? Hace unos comentarios muy afilados y es muy crítico con la sociedad, pero realmente está haciendo observaciones sobre sí mismo. Cuando habla sobre gente que se queja en un avión de que no funcione el wi-fi, realmente está contando algo que él hizo, pero lo observas como algo externo que explica, y eso es lo grande. Eso es algo que, de alguna manera, hacemos nosotros. Todo lo que digo en las canciones sobre las redes sociales o los medios de comunicación no está ahí porque sea un concepto artístico, sino que hablo desde la experiencia y de lo que he observado en mí mismo, como los egos que crean las redes sociales, así como la habilidad para redefinirte a ti mismo, pero también la puñetera cantidad de tiempo que se pierde en esas cosas. Hubo un momento en el que se perdía tiempo con una novela, cuando era importante enredarse con el argumento, o escarbabas en tus ideas políticas, y aunque la televisión estuviera ahí, no hacía el daño que hace ahora. Las cosas eran mejores cuando leíamos libros, y sobre todo, si no ves la televisión normal, acude al libro de verdad… Pero veo que todas las generaciones se repiten de algún modo, y no quería hacer un disco en el que dejara de observar los fenómenos que están teniendo lugar ahora mismo. No quiero hacer un disco que se pueda escuchar igual de bien dentro de diez años, quiero hacer un disco sobre lo que ocurre ahora y con mis observaciones sobre este mismo momento. Sobre la cuestión de si soy un realista o un pesimista, te diría que durante los últimos diez años he experimentado una iluminación intelectual a causa de vivir el presente y de darme cuenta de que el mundo está jodido. Estamos en guerra todo el tiempo y fingimos que no es así. Solo hay que ver las noticias, aunque el hecho de verlas sea algo mundano porque tratan de esconder lo que realmente ocurre, de modo que la falta de respeto al individuo es una locura inmensa, pero realmente no nos importa porque estamos muy ocupados con nuestras personalidades y cómo se reflejan con la tecnología que tenemos.

En algún momento parece que teníais nuevas canciones pero, según vuestras palabras, les faltaba espíritu o vida, ¿cómo fue daros cuenta de eso y cómo fue el proceso para reinventar vuestras canciones?

SG: Es verdad. Tratamos de grabar, supongo que demasiado rápido. Creo que era en 2012, un año después de habernos reunido para ir a algunos festivales y de que hubiéramos establecido los términos de nuestra vuelta de alguna manera, pero después de un año de ponernos a ello, acordamos no perseguir las grabaciones porque en ese momento, básicamente éramos una banda de versiones que solo tocaba canciones antiguas. Durante 2011 y 2012 solo teníamos unas cuantas ideas sobre las que estábamos trabajando, pero no nos parábamos a darle tiempo a las letras. Trabajábamos a la antigua, Jesse me mandaba algo y yo le respondía con otra idea, que le jodan a la última idea, vamos con otra cosa, y así hasta que de verdad funcionaba, y de pronto escribimos mucho en el local de ensayo, y empezamos a sentirlo, a sentir la música que estábamos haciendo, y decidimos ir al estudio a intentar grabarlo. Nos dimos de narices entonces con un montón de conceptos técnicos, porque los dos somos productores, y andábamos detrás de los detalles técnicos de lo que significa grabar a un grupo. Lo hacíamos con tanta profundidad que casi era como estar haciendo un trabajo en solitario, y de pronto nos planteamos cómo podíamos capturar el espíritu de la banda en la música que teníamos delante. ¡Repito demasiadas veces la palabra espíritu! En fin, cuando tocábamos no había apenas ninguna letra ni mucha melodía, sino que casi solo contábamos con la forma de la canción que estábamos ensayando antes. Básicamente empezábamos a tocar y nos planteábamos solo llegar desde el punto “a” al punto “b” o al “c”, para terminarlas algún día y entonces ver qué pasa cuando las tocáramos en locales pequeños en Canadá, y según si el público participaba de las canciones activamente o no, pensaríamos si grabábamos la canción o no. No es una cuestión intelectual, sino más bien trata de ver cómo reaccionaban los cuerpos de las personas a lo que hacíamos y cómo lo compartían con nosotros. Estábamos experimentando de verdad con la música, pero me sentía muy vulnerable saliendo ahí delante para probar las letras que había, y si eso iba a ser lo nuevo de Death From Above, nos iba a ser muy difícil seguir con el grupo. Nuestro público lo tuvo en cuenta y nos trataron con mucho respeto y educación, de una manera nada agresiva, así que eso nos posibilitó salir de gira e ir probando las canciones nuevas con la gente, y cuando volvimos a casa, fuimos directos al estudio para grabar una maqueta de las cinco o seis canciones que habíamos tocado por ahí. Era una maqueta instrumental con la que nos concentramos para que se transformaran en canciones. Escribimos las letras y a partir de ahí lo teníamos hecho. Realmente necesitábamos experimentar todo este proceso para darle a lasa canciones la tensión del ambiente de nuestras vidas. No hay vuelta atrás cuando comienzas una canción, vas hacia adelante, y tratamos de quitarnos de encima la espiral espantosa de autocríticas y ver qué pasa cuando la gente las observa y ver lo que funciona en ese ambiente. Así se hizo el primer disco. No teníamos suficiente tiempo ni dinero para pasar semanas o meses en el estudio. Necesitábamos probar lo que hacíamos y no había un estudio, así que dábamos pequeños conciertos para hacer algo de dinero para grabar cinta en la que poder grabar, así que el material se estaba reinventando constantemente en la carretera, así que quisimos darle a esta música la misma oportunidad.
 



Hace nueve o diez años compré vuestro disco para esos momentos en los que quiero escuchar algo que se acerque al hardcore, o que sea punk pero experimental, algo así, y la cuestión es que empecé a leer sobre vosotros en todas partes y os tildaban de synth-punk por unos cuantos aparatitos que aparecían en alguna canción, y de pronto no entendía nada. Y aunque haya pinchado alguna vez “Sexy Results” y fuera estupenda para bailar, la verdad es que es una excepción en un álbum distinto. Después CSS hicieron la canción de “Let’s Make Love And Listen To Death From Above”, y la gente os citaba como un grupo de post-punk bailable, algo que no llegaba a entender. Obviamente habréis oído todas estas cosas y muchas más durante estos años pero, ¿qué sientes cuando estás tocando vuestra música mientras que algunas personas no se están enterando de lo que realmente hacéis?

SG: Era una cuestión que nos preocupaba mucho cuando volvimos a tocar porque las palabras que se habían usado para definir al grupo no coincidían en absoluto con lo que yo sentía que era lo que estábamos haciendo. Eran apreciaciones que no nos merecíamos en absoluto, así que cuando volvimos, tratamos de arreglarlo, aunque no estamos interesados en corregir a nadie sino que fuera ocurriendo poco a poco. Cuando estábamos pensando en volver con el grupo tuvimos que ponernos seriamente a pensar en la música que amamos y en qué nos infectó para hacer esto mientras que también nos estábamos contagiando por gente que decía las cosas más raras sobre nosotros, así que en el momento en el que tocamos por primera vez después de tanto tiempo, no encontrábamos por ninguna parte el disco-metal, el synth-punk ni nada por el estilo, así que empecé a pensar, coño, a lo mejor lo que fuimos es lo que ellos quieren. Antes de dar el primer concierto delante del público estaba preocupado, pero lo que más me apetecía era probar a revivir aquel sentimiento que teníamos con nuestra música, porque no habría mejor momento para hacerlo ya que nos pasaríamos cinco años desarmados, así que fuimos a por ello como un experimento, y cuando la gente lo percibió fue cuando, ¡coño, tuvimos una revelación! Fue como decir, vale, al fin y al cabo la gente sabe lo que somos más allá del etiquetado superficial que hemos sufrido. Cuando hablamos de ello ahora no me molesto más allá de saber que somos un grupo de punk. El término punk es suficientemente vago… es el único término suficientemente vago como para describir lo que hacemos. El punk como estética, o como una manera de hacer las cosas, o como estilo musical, funciona para nosotros, lo mires por donde lo mires. Es tan amplio que incluso sus rudimentos se puede aplicar a muchas cosas distintas como The Stooges o The Sonics, los puñeteros Sex Pistols o The Clash, que no pueden ser más distintos de los demás, pero todos son punk a su manera, por eso, cuanto más vago sea lo que digan que hacemos, mejor será, y si se empeñan en que nuestra música es spagetti-lo-que-sea, me reiré con ello, pero una cosa tengo clara, lo que defina a nuestra música no son dos palabras juntas, es una sola.

Hablais de Sonic Youth, Bruce Springsteen, AC/DC y Iron Maiden, pero sin saber que habíais tocado juntos, desde la primera escucha del nuevo álbum, me daba la sensación de que había algo escondido de Josh Homme en el disco, ¿cómo podéis decir que es vuestra relación musical con él?

SG: No sé si hemos aprendido algo, pero hay algo que admiro de él y en la música de su grupo, que es algo que me gusta también de mi banda, y es que aunque sea música masculina, no es inequívocamente masculina en el sentido de que excluya la feminidad, la rimbombancia o el intelecto, además de acompañarlo con una voz que llena cualquier vacío. Es música tensa pero no es un puñetazo en la cara sino que hay algo sexy que es más grande que Jesse y que yo, como lo que hace Josh, que puede incluso vestirse de mujer y resultar un tío sexy. Ese tipo de cosas son las que me gustan de él, que es muy consciente de ello. ¿Cuál es el prototipo del rock’n’roll? Es algo como el puñetero Elvis Presley y su voz hermosa que es casi bel canto, así que si por encima de cualquier otra cosa está su manera de cantar y de alargar las palabras. Yo nunca he tratado de emular a Josh en ningún sentido, eso sí lo tengo claro.

¿Habrá disco de remezclas esta vez?

SG: No intencionadamente. No vamos a sacar un disco de remezclas, aunque “Romance Bloody Romance” (Universal, 05) no era exactamente eso sino una colección de caras b publicadas en Reino Unido que no sacamos adecuadamente ni en Europa ni en Norteamérica, por lo que nos pareció adecuado llenar el vacío mientras que esperábamos a hacer otro disco. Existe como lo que es, un objeto, pero no creo que fuera una decisión sabia insistir en esa dirección de cara al mundo, y la gente que nos gustaría que nos remezclara, no lo iban a hacer porque respetaban las canciones demasiado tal y como están grabadas. Hay gente que nos ha hecho remezclas y que después han venido para que les hiciéramos una crítica de su trabajo, y la verdad que la cosa no acababa muy bien cuando notaban lo poco excitado que me mostraba. Me gustan las canciones y un sonido que puedas reconocer como con MC5, The Stooges, The Doors, e incluso The Strokes, porque sabes lo que está ocurriendo cuando lo escuchas, mientras que en estos tiempos, en la música nunca sabes lo que está ocurriendo. El hecho de recortar un fragmento de lo que canto para repetirlo una y otra vez, es un truco de mierda muy antiguo, así que no lo vamos a hacer más veces si no se presentan con algo un poco mejor.