Parapetados en un single que huele a himno y con un debut inclasificable y colorista bajo el brazo producido por Dave Fridmann, MGMT parecen decididos a descolocar a todo el mundo y ponérselo difícil a aquellos que querían convertirlos en un simple pasatiempo de temporada: “Oracular Spectacular” (Sony BMG) es más de lo que parece. MGMT estarán actuando en el Estrella Damm Primavera Sound.

Hasta “4th Dimensional Transition” el público permanece algo expectante. Es la cuarta canción del concierto de MGMT en el ICA de Londres. 5 de marzo. La mayoría de los presentes sólo saben algo de MGMT: son los autores de “Time To Pretend”, una contagiosa oda a la vida decadente de ricos y famosos, sus drogas, sus limusinas y sus divorcios de ya no tan turgentes modelos. Pero MGMT son en el fondo unos desconocidos. Los enésimos debutantes con todo el peso de una gran discográfica a sus espaldas, presionando y empujando. La clase de grupo del que dice el manual que deberías dudar.

“Lo de hacer canciones pop empezó como una especie de broma”

The Doors vs. Black Sabbath. Lo apunto en la libreta durante esa cuarta canción. El público reunido en el Institute Of Contemporary Arts empieza a entrar en la dinámica de un directo que parece haber pillado a todos los presentes a contrapié durante los primeros temas. A partir de allí MGMT se desenvuelven con soltura en una escenificación desvergonzada de influencias dispares, todas ellas combinadas con esa naturalidad que uno sólo tiene a los veintipocos años. La definición general es space rock: viajes épicos a través de una divertida y post-adolescente sensibilidad psicodélica. “Electric Feel” suena a lo que es: un guiño a The Bee Gees y a Sniff ’n’ The Tears.

“Hemos ido canción a canción y por eso el álbum es tan variado”

En el tercer bis se ponen petardos en una suerte de karaoke llamado “Kids”. Ellos parecen disfrutar del desconcierto que provocan. El público también. Es desconcertante, pero tremendamente divertido. Y la palabra de la noche es diversión.

Horas antes, en la cafetería del ICA, el encargado de promoción del sello me explica que cuando Columbia les ofreció publicar con alguna de sus subsidiarias supuestamente independientes, ellos lo rechazaron. A MGMT les encanta todo esto. Les encanta publicar con una multinacional, les encanta haber podido trabajar con Dave Fridmann como productor y que “Oracular Spectacular” sea un disco tan difícil de definir sin ir canción por canción enunciando una serie de enfrentamientos artísticos más o menos acertados: Bee Gees vs. Captain Beefheart, Rolling Stones vs. Suicide, Ween vs. Ween… Lo más fácil es hablar de The Flaming Lips. Fácil porque comparten productor, pero también esa extraña cualidad que les lleva a rehacer los retales de la cultura popular en un nuevo contexto personal: el de dos tipos algo rarillos, Ben Goldwasser y Andrew VanWyngarden, salidos de Brooklyn y que hace apenas un par de años ni siquiera se habían planteado tomarse en serio una banda que montaron como quien no quiere la cosa. Ben Goldwasser, teclados y coros, acaba de terminar la prueba de sonido. MGMT están por segunda vez en un par de meses en Londres. Los miembros de su banda de acompañamiento parecen fichados directamente de algún grupo de instituto de esos que hacen versiones de Led Zeppelin. Goldwasser está feliz, claro. Se lo pasa en grande. “No hubo un momento en que decidiéramos montar un grupo. Nos reuníamos para hacer canciones. Tocamos en directo un par de veces y de repente teníamos a Columbia llamando a la puerta de casa. Ni siquiera nos habíamos planteado la posibilidad de tomarnos lo de tocar en serio”. “Al principio lo hacíamos todo en el ordenador portátil, un montón de loops electrónicos sobre los que jugábamos. Lo de hacer canciones pop empezó como una especie de broma. Incluso lo del nombre de The Management (MGMT es el acrónimo), todo ese rollo de triunfar y ganar dinero”. Sobre eso ironizan precisamente en “Time To Pretend”, primer e irresistible single extraído del álbum. “Fue una de nuestras primeras canciones, una especie de broma entre los dos porque no creíamos que la banda fuera a ningún sitio y fantaseábamos sobre las cosas que haríamos si fuéramos estrellas del rock. Es divertido porque ni siquiera somos del tipo de personas que se pasa el día de fiesta y mucha gente se lo toma como una apología de un tipo de vida”.

Así que todo, absolutamente todo, de lo que está relacionado con el mundo MGMT es susceptible de ser interpretado en clave de broma o de doble sentido. Incluso sus declaraciones. A pesar del rostro serio y afable de Goldwasser uno no puede estar seguro de que en el fondo todo esto no se lo tome a pitorreo, como la bizarra historia que recrea su hoja de promoción sobre la lista de productores que querían para su debut. Al final fue Dave Fridmann el encargado del sonido de “Oracular Spectacular” (Columbia, 08). Al parecer, el peso de Fridmann en el sonido del disco se ha sobrevalorado un poco o al menos eso se desprende de las palabras de Ben. “Andrew y yo teníamos los temas más o menos terminados, pero no somos ingenieros de sonido y sabíamos que alguien como Dave Fridmann que supiera entender cómo queríamos que sonara el disco nos sería de ayuda. Dave nos ha dado muchas ideas, pero en ningún momento ha impuesto ninguna”. Se lo toma con calma cuando tiene que hacer frente a las comparaciones que conlleva. La más evidente, decíamos, con The Flaming Lips. “Es una comparación fácil: ven a Dave Fridmann y piensan que vamos a sonar como cualquiera de los grupos a los que ha producido antes. Estoy de acuerdo en que puede haber algo de The Flaming Lips en ‘Oracular Spectacular’ aunque creo que la comparación no está del todo justificada”.

Influencias confirmadas de MGMT son: el rock de los sesenta y setenta, mucho The Rolling Stones y mucho David Bowie y también citan a The Legendary Pink Dots, Spacemen 3 y Royal Trux. Por poner algunos ejemplos de lo que uno puede llegar a encontrar en su trabajo de patchwork del todo consciente. “Componemos muchas canciones a partir de estilos diferentes: tomamos algo de aquí y algo de allí y juntamos ambas partes. No hay un plan general. Hemos ido canción a canción y por eso el álbum es tan variado”. Y es cierto: “Oracular Spectacular” contiene dos grupos de temas bastante diferentes, uno de canciones pop en el sentido clásico y de efecto inmediato; otro de trips psicodélicos que mejoran a cada escucha. Curiosamente “Time To Pretend”, “Kids” y “Electric Feel”, los singles más evidentes, forman parte de las primeras canciones que compusieron cuando todavía estaban en la universidad. Traducido: las que escucharon los directivos de Columbia cuando les ficharon. Puedes llegar a pensar que hasta está hecho adrede. ¿No se arrepentirán ahora en su sello? “Sí, quizás la gente del sello esperaba que continuáramos en la misma línea, pero a mí me parece más interesante así. Muchos de mis discos preferidos tienen canciones del tipo ‘Time To Pretend’, temas que te enganchan a la primera, pero las mejores son las canciones en las que no te fijas hasta un tiempo después y de repente se convierten en tus preferidas”. Ellos también tienen ese tipo de canciones: “Weekend Wars”, “The Youth”, “Pieces Of What”… Al principio uno podría cometer el error de pensar que son relleno. A estas alturas nadie se tomará a mal que dudemos del enésimo debut del año. Pero sobre el escenario del ICA más bien parecen un par de veinteañeros pasándoselo en grande: pura diversión, sin otro límite que ese.