«MUTATIONS» ERA UN PARÉNTESIS QUE, PESE A SU GRAN CALIDAD, DEJÓ INSATISFECHOS A LA MAYORÍA DE FANS. «MIDNITE VULTURES» ES LA ESPERADA CONTINUACIÓN DE «ODELAY». Y UN DISCO QUE, A PARTE DE JUGAR A SER PRINCE, TIENE MUCHA MIGA. BECK NO NOS HA DEFRAUDADO Y HEMOS IDO A NUEVA YORK PARA COMPROBARLO. CON TODOS USTEDES: UN PERDEDOR

«Eh, me gustan tus zapatos». Supongo que viniendo de Beck esta afirmación es todo un cumplido, para mí y para los responsables de Camper. El piropo lo suelta en una suite del Gran Soho Hotel de Nueva York, por donde unos momentos antes deambulaba despistadísimo acompañado de su novia. Tiene la cara de angelito que saben poner los niños traviesos y camina sacando una insospechada barriga, producto de una pose excesivamente indie o, quién sabe, si de unos litros de cerveza mal digeridos. Ataviado con sombrero de paja, botas de ante y camiseta granate tres tallas más pequeña, se dispone a atender las tareas promocionales.
Después de una exhaustiva escucha de «Midnite Vultures», el flamante nuevo disco del rubio perdedor, me quedan pocas dudas sobre su calidad. Beck satisface las expectativas depositadas en él después de «Mellow Gold» y «Odelay» y corrobora el carácter secundario de «One Foot In The Grave», «Stereopathetic Soulmanure» y el más reciente «Mutations». El nuevo trabajo de Beck podría verse como la culminación de una trilogía y, seguramente, como el momento más álgido de su carrera en cuanto a veneración o reconocimiento se refiere. Con «Mellow Gold» se barajaba la posibilidad de estar ante un one hit wonder, «Odelay» acalló las bocas más injuriosas y «Midnite Vultures» despliega todo el potencial sónico del disco anterior pero apuntando a direcciones más bailables.

¿Soul, Motown, Prince? Como un incesante cosquilleo, éstas son las primeras palabras que vienen a la mente de todo analista con ganas de etiquetar. Y es que temas como «Debra» o «Peaches & Cream», cantadas en falsete, piden a gritos la conexión con el príncipe de Mineápolis. «Prince no inventó el falsete, algunos dicen que está conectado con Marvin Gaye, puedes buscar las referencias que quieras. Para mí es simplemente que disfruto cantando de esta forma, mi voz tiene un registro más bajo y no es muy expresiva (se pone a cantar) pero con el falsete tengo todas esas secuencias dinámicas (y empieza a desgañitarse la garganta a modo de ejemplo) con las que puedo expresar más cosas». Tan sorprendente como la orientación funky y soul de este trabajo puede serlo el uso de elementos de música electrónica de una forma más explícita que en trabajos anteriores. «De hecho todo el disco tenía que sonar así en un principio, los dos primeros meses que estuve trabajando casi todas las canciones eran electrónicas, pero me dije que era un comienzo demasiado extraño, así que «Sexy Laws» (primer single con banjo incluído) y algunas de las otras tienen más el sonido de una banda, como en «Odelay», no quería hacer una cosa totalmente electrónica».
Que no cunda el pánico, «Midnite Vultures» es más continuista respecto a «Odelay» de lo que en un principio pueda parecer. «Para todo el mundo que vino a nuestros shows es un proceso lógico. Pueden ver que «Odelay» fue un punto de partida pero que, después de desarrollarlo en directo durante más de tres años, no fue más que la introducción, la energía que ibas a sentir, el sonido que ibas a oir en directo». Cierto. Por lo menos «Debra» (la balada cantada en falsete que le ha valido las comparaciones con Prince) pudimos oirla en su paso por Barcelona durante la gira de «Odelay», algo que agradeció, desaparecida Geffen, su actual compañía. «Antes, a mi sello no le importaba nada, les daba el disco grabado y decían: «Muy bien, sale de aquí a dos meses, nos vemos dentro de dos años» y yo aparecía por ahí una vez al año. Esta vez fue un poco más estresante porque no les gustaron un par de canciones, pero de repente escucharon «Debra» y dijeron: «¡Sí!» y se subieron encima de las sillas. Era una canción de las sesiones de «Odelay» y no tenía que ir en el disco, «Debra» no forma realmente parte de este disco, por eso está al final del álbum, simplemente era parte del show y tenía que ir en alguna parte».

No deja de ser sorprendente que un anarquista musical como Beck deje que el sello se inmiscuya en sus asuntos. Por eso esta vez decidió instalar el estudio en su casa de Silver Lake y no contar con productores externos. «Decidí juntar a un par de amigos para que me ayudaran e hicieran unas remezclas y después un viejo amigo de San Francisco que hace efectos especiales para anuncios de televisión. Él necesitaba trabajo, así que le invité. O sea que no fue en el típico plan de «¡Eh, dadme el productor que está de moda!» para que hiciera sonar las cosas de un modo determinado». Quizá el trabajo de productor lo ha tenido demasiado tiempo detrás de la mesa, así que esta vez la banda de directo ha tenido su protagonismo en el disco. «La diferencia principal es que en «Odelay» yo tocaba todos los instrumentos y ahora lo he hecho con la banda con la que he estado tocando durante más de tres años, o sea que desarrollamos el sonido tocando unos con otros. Yo antes tenía limitaciones extra con mi cuerpo y, claro, ellos tienen más técnica que yo». ¿No te daba miedo que el hecho de trabajar con otros músicos te hiciera perder el control absoluto con el que acostumbras a trabajar? «Siempre intento tener todo el control porque la mayoría de gente piensa que sólo hay una manera de hacer las cosas y la forma como graban la mayoría de músicos actualmente es muy genérica. Cuando me encuentro en este tipo de situaciones… No tienen ninguna personalidad. Los errores son lo que nos definen como seres humanos, lo que nos diferencia de las máquinas. Esto es lo que busco cuando trabajo con los chicos de mi banda, ellos pueden tocar de una forma realmente asombrosa, tienen mucha habilidad y quieren hacerlo a la perfección. Por eso los grabo mientras están ensayando y cuando me dicen que ya están listos para grabar yo ya lo he hecho».
De todas formas, para este disco ha contado con un par de ayudas destacadas,como Johnny Marr ex Smiths y ahora en Electronic en «Milk’n’ Honey» («porque pasaba por la ciudad») y al que torturó haciéndole grabar riffs a lo Lynyrd Skynyrd, y Beth Orton («ella salía con uno de mis mejores amigos») que puso su voz en la preciosa «Beautiful Way». Por cierto, ¿qué se ha hecho de los Dust Brothers? ¿Has vuelto a colaborar con ellos esta vez? «Ahora están muy ocupados trabajando en bandas sonoras de películas. Hacia el final de la grabación fui a su casa y mientras uno trabajaba conmigo, el otro seguía con las bandas sonoras. Hicimos algunas canciones: dos están en el disco y las otras las estoy guardando para el siguiente. Pero esta vez, el noventa por ciento del disco lo hice yo solo».

Tenía que intentarlo. Hace tiempo Beck Hansen definió su música como robot jazz así que, ¿por qué no intentar sacarle un par de palabras extrañas con las que explicar su música y –de paso- conseguir un titular? «No me hagas definir mi música, éste es tu trabajo, lo siento pero no puedo hacerlo. Creo que el tema de las etiquetas es producto de la pereza y creo que yo también soy culpable de ello. Cuando alguien me pregunta sobre lo que yo hago y digo: «Bueno, es un cruce entre L.L. Cool J, Slayer y uhm… yo que sé… Soundgarden. Ésta es la forma como describimos la música. Yo sólo creo discos, exploro mi sonido e intento hacer volver lo que he oído sobre mí». Ya, pero esto tampoco te aleja del cliché según el cual te dedicas al collage. «Quizás ésta sea la percepción de la gente, pero lo que intento hacer es crear otro sonido, claro que tengo elementos de todas estas cosas, pero creo que, por suerte, si trabajo duro, cada vez estoy más cerca de ello». Y otro tema es el de artistas influenciados por Beck, desde The Beta Band, Gomez o Scott 4 a otros artistas menores que intentan hacerse un carrerón a su costa. «Eso es bueno, he estado trabajando durante mucho tiempo para esto y tampoco creo que nadie esté intentando alcanzarme. ¿Es cierto que dicen que Imani Coppola es la Beck femenina? No lo sabía. ¡Yo soy la Beck femenina! (risas)». Pero no
sólo los jóvenes se rinden a sus pies, sino que es venerado por leyendas
como Tom Petty y Johnny Cash («¡Y Glenn Danzig!» añade entre
risas). Él, como alumno agradecido, decidió participar en el homenaje a
Gram Parsons (omnipresente en «Mutations») «Return Of Grievous Angel» y,
aunque se empeñe en negarlo, consiguió uno de los momentos más emotivos
del disco con «Sin City», a dueto con Emmylou Harris. «Fue una
experiencia algo extraña. Lo hice hace dos años cuando estaba de gira,
se suponía que tenía que hacerlo con Emmylou Harris, pero llegué ahí y
estaba lleno de músicos de sesión, Emmylou estaba enferma y casi no
podía cantar
(!). Cuando lo oigo no estoy demasiado orgulloso de
ello, no me parece que tenga mucho soul»
. Un repentino ataque de
autocrítica para un artista que ha revolucionado la música de los
noventa. Uno creía que Beck era infalible. En fin…

TENGO CHICLE EN EL CEREBRO

LOSER:
«Tuve mucha suerte con «Loser» porque nadie daba una
mierda antes de eso, era una parte de la ecuación. Fue un poco como
estar casado con esta parte, pero no culpo a «Loser» de nada, la idea de
que yo era un one hit wonder iba creciendo pero yo me dije: «Bueno,
todo esto está funcionando de una forma interesante (risas). No tengo ni
idea de cómo hacer un hit, yo no sé lo que le va a gustar al público».

MTV:
«Acabo de terminar un vídeo hace dos semanas, Intenté
hacerlo yo mismo y fue muy divertido, no presté mucha atención en si lo
iban a poner por la tele o no, no ponen muchos vídeos actualmente, así
que puse en un solo vídeo ideas para que tenía para cuatro o cinco… No
tuve ningún problema con «MTV Makes Me Want To Smoke Crack», era un
momento en que ponían aquellas horribles hair bands. La gente creyó que
MTV empezaba a mejorar cuando salió Nirvana, pero era un engaño, ellos
ya eran conocidos dos años antes en la escena alternativa».

EL MAINSTREAM:
«No me interesa el mainstream actual, pero hace
unos años, cuando reinaba la música alternativa, sentí curiosidad por
los discos de Boyz 2 Men, por lo que pasaba en el resto del mundo, pero
ahora esta música está en todos sitios».

LA BESTIA:
«Mutations» lo hice en dos semanas, me dí cuenta que
«Midnite Vultures» sería una bestia y que tendría que estar trabajando
en él como mínimo dos años. Así que decidí hacer algo para disfrutar y
luego me metí en la bestia».

EL PRODUCTOR DE «OK COMPUTER»:
«Probablemente aprendí algo de
Nigel Godrich. «Mutations» fue muy directo y todo seguido, lo hicimos
todo en dos semanas, por eso no tuvimos tiempo de experimentar, era
tocar en directo y las canciones ya estaban hechas. En cambio, en
«Midnite Vultures» hay mucha experimentación, mucho trabajo probando
cosas».

PALABRAS DESESPERADAS:
«Creo que muchas letras han sido
condensadas tanto como he podido, como ciertas letras de rap que no
tienen ninguna sintaxis, sólo pura palabra e imagen. No sé cómo se llama
en literatura pero es como intentar describir cosas con cuatro o cinco
palabras desesperadas unas al lado de otras».

MID TEMPOS:
«Algunas veces he grabado canciones más lentas de lo
que eran, más mid tempo, como casi todo en «Odelay» o «Mellow Gold». Si
escuchas «Loser» o «Where It’s At» son canciones lentas, en la vida tu
adrenalina va así, a cuarenta beats por minuto».

ANTI FOLK:
«El movimiento anti folk fue extraño porque era algo
que yo ya estaba haciendo un par de años antes y de alguna manera me
encontré con una serie de artistas que coincidían conmigo, estaban en el
instituto y escuchaban a Woodie Guthrie, Leadbelly, The Ramones y Sonic
Youth. Ellos también hacían folk, fue un tiempo loco y genial».