Tras un primer disco homónimo, anecdótico y a día de hoy inencontrable y aquel “Young Prayer” que llamó la atención sobre sus actividades al margen de Animal Collective, Panda Bear (Noah Lennox) se saca de su genial chistera “Person Pitch” (Paw Tracks/Discmedi), una nueva demostración de que a las orillas del Atlántico la vida puede ser tan alucinada como maravillosa.

Hace un par de años Noah Lennox respondía, a propósito del último disco de Animal Collective “Feels”, a otro cuestionario con demasiadas referencias a las posibilidades del ruido y la representación de la locura en formato de canción pop. Sin hacerlo demasiado explícito, con calma y modales exquisitos, fue despejando mis balas perdidas mientras hablaba maravillas de una nueva vida en Lisboa junto su recién estrenada familia. Atrás quedaban los malos tragos junto a sus compañeros en el “colectivo animal”, que provocaron malos viajes (que no discos) como “Danse Manatee” o “Here Comes The Indian” y el fallecimiento de su padre, reflejado en un segundo álbum como Panda Bear, “Young Prayer” que yo me empeño en llamar conceptual y al que él califica como “una colección de canciones sobre mi relación con una persona, frente a lo que suelo hacer habitualmente: canciones sobre mis relaciones con el mundo en general”.

Y ahora, con un “Person Pitch” que desde sus primeros compases sabe como si Beach Boys y Syd Barret hubiesen descubierto el sampler, es momento de recordárselo.

“La intención de cualquier músico es hacer canciones que sean genuinamente suyas”

“Lisboa y Portugal en general es un lugar soleado y brillante en el que me siento muy a gusto y relajado. La música en ‘Person Pitch’ está íntimamente relacionada con esas vibraciones y eso me encanta. Tanta luz me hace sentir confortable y hasta un poquito perezoso, así que no quiero moverme demasiado, lo que es un poco contradictorio porque en los últimos tiempos siento como si todo lo que hago no parase de moverse a toda velocidad”. No son imaginaciones suyas. Animal Collective han terminado de despegar como uno de los combos ineludibles en la música popular de este principio de milenio y, de alguna forma, arrastra con su nombre los proyectos por separado de sus cuatro miembros -Panda Bear, Jane, el recién publicado disco de Avey Tare junto a la chica de múm, etcétera- que hace tiempo que han abandonado la categoría de mero divertimento al margen de la banda madre. “No tengo claro cómo afecta lo que hago dentro de Animal Collective a mis canciones como Panda Bear, la verdad. Sólo te puedo decir que en estos años he aprendido mucho de los chicos y también trabajando con productores e ingenieros como Rusty (Santos, su colaborador en Lisboa) y Scout (Colburn, ingeniero de sonido con una espectacular hoja de servicios que incluye trabajos en discos de Arcade Fire, John Fahey, Mudhoney o Captain Beefheart). “Pero en general cualquier tipo de comparación, bien sea con Animal Collective o cuando en la prensa citáis a Brian Wilson, me hace sentirme un poco decepcionado, porque la intención de cualquier músico es hacer canciones que sean genuinamente suyas”. No nos equivoquemos, maravillas como “Bros” o “Good Girl” lo son. Aunque sólo sea porque el proceso compositivo ha condicionado en buena manera el sonido del disco. “Es que encerrarme en la habitación con la única ayuda de un sampler condiciona no sólo el proceso compositivo sino el resultado final. Además creo que si en general las canciones suenan muy relajantes y ensoñadoras es porque podía trabajar en mi casa, durante el día, mientras el sol brillaba y no tenía a nadie a mi alrededor. También hay algún tema que compuse mientras llovía y ahora, cuando las escucho, puedo percibir la ‘humedad’ en aquellas sesiones. Ese es mi momento favorito para componer, cuando la lluvia cae suavemente…”.

Pero la peculiaridad de “Person Pitch” no acaba en el sonido o en el modo en que se han construido estas ocho pequeñas sinfonías domésticas, porque algo hay de peculiar en su publicación previa como singles en diferentes sellos como UUAR, Fat Cat o Paw Tracks. “Creo que funciona muy bien como álbum. Por un lado porque usé el mismo equipo para componer, pero también porque el esqueleto de la mayoría de los temas lo escribí en las mismas fechas. Lo que pasa es que entre Animal Collective y mi familia no tengo demasiado tiempo para trabajar en mi propio material, así que pensé que ir sacando el material en doce pulgadas era una buena forma de ir acabando los temas. Además, es un formato que me gusta porque estoy muy metido en la electrónica de baile y de alguna forma te obliga a componer canciones redondas, que después, cuando las reúnes en un solo disco, por fuerza tienen que componer un gran álbum”.