Expandir el vocabulario, más que cambiar drásticamente. Esa es la filosofía con la que Jesse F. Keeler y Sebastian Grainger han vuelto a la carretera tres años después de su celebrado regreso con The Physical World (2014). Un regreso que ya pocos esperaban, después de un década de silencio desde “You’re a Woman, I’m a Machine” (2004). Y es que, casi como obedeciendo al paradigma punk, Death From Above 1979 vivió rápido y murió joven. Demasiado joven. Por eso había que resucitar a la criatura, devolver a la acción a aquel rompedor combo de bajo y batería (y algún teclado de vez en cuando). Tres años después de aquella decisión, Grainger y Keeler demuestran que iban en serio lanzando otro álbum, Outrage Is Now!, un nuevo trabajo producido por el ecléctico pero siempre contundente Eric Valentine (Queens of the Stone Age, Good Charlotte, Smash Mouth, Slash…), y que estarán presentando el próximo mes de febrero en Madrid (día 19, La Riviera) y Barcelona (día 20, Apolo).


Enhorabuena por el disco. Tiene un arranque bestial, por cierto.
Gracias, la verdad es que esa canción (Nomad) era la primera del tracklist en todas las secuencias que probamos para el orden final del disco. A Eric, a Jesse y a mí, incluso a los amigos a los que les poníamos el disco, a todos nos parecía que estaba clarísimo: era el tema ideal para arrancar.

Sin embargo el primer single fue otro tema, Freeze Me, que tuvo muy buen recibimiento.
Sabíamos que tenía ese gancho adictivo que debe tener todo single. Parece que a la gente le ha gustado bastante. Simboliza un poco la heterogeneidad de gustos que tenemos Jesse y yo, ya que al margen de Death From Above hacemos músicas muy diferentes. Esa canción encarna ese eclecticismo.

La gestación de los temas comenzó en la granja-estudio de Jesse, que está a dos horas de Toronto. ¿Cómo fueron esos primeros pasos?
Fuimos allí sabiendo que el objetivo era empezar a dar forma a un nuevo disco, pero después de varios meses haciendo jams y sacando ideas la cosa se empezó a ralentizar. Al estar viviendo allí, el proceso se relajó demasiado y se volvió muy lento. Yo vivo en Los Angeles, y aunque soy de Canadá, me he acostumbrado mucho a la vida en la gran ciudad. En la granja de Jesse estábamos en medio de la nada, aisladísimos. Teníamos que coger el coche y conducir veinte minutos sólo para comprar el pan. La granja de Jesse es un lugar fantástico, muy bonito, cuando pienso en ella me recuerda a un bonito cuadro pastoral, muy romántico, con una naturaleza maravillosa. Pero después de varios meses se hace muy solitario. Como compositor, me he dado cuenta de que se me hace difícil escribir así. Para hacer rock’n’roll necesito otro tipo de estímulos. El rock’n’roll es música urbana, de ciudad, hay una energía en él que viene de la gente. La granja de Jesse no tiene eso. Por eso, cuando volví a Los Ángeles fue cuando realmente avancé en la composición de los temas.

“El rock’n’roll es música urbana, de ciudad, hay una energía en él que viene de la gente”

¿Cómo fue trabajar con Eric Valentine? ¿Le dijisteis qué faceta suya queríais para el disco? Porque puede ser muy ecléctico…
Antes de ficharle para nuestro disco tuvimos un par de citas con otros productores, para ver si conectaban con nosotros. Pero cuando después hablamos con Eric todo encajó desde el principio. Escuchó las demos, les gustaron y decidimos trabajar con él. Como bien dices, su catálogo es tremendamente ecléctico, y eso nos intimidaba un poco porque no sabíamos por dónde querría tirar. Nuestra banda no se parece demasiado a ninguno de los grupos con los que ha trabajado, por eso no sabíamos dónde encajaríamos. Pero Eric es un tío muy adaptable a cualquier situación, lo demostró desde el principio. Poder pasar de Smash Mouth a Queens of the Stone Age también lo demuestra. Es un ingeniero muy bueno, pero tampoco es de los que hablan con terminología técnica. Es muy natural, y consiguió que sintiéramos que el proceso de grabación era un trabajo de tres, no de dos más uno. Además lo hace muy divertido porque le encanta trastear, probar cosas raras, sonidos raros… es como un niño.

Entonces no hubo conceptualización alguna, no hubo una atmósfera que guiara el proceso, sino que se trató de grabar canciones libres, que no estuvieran atadas a una idea.
Exacto. No buscamos una atmósfera particular, sino que cada canción fue tratada de forma independiente, dejando más o menos espacio a baterías, teclados, etc… Lo que quedaba bien en una canción se dejaba así, sin tener en cuenta si atendía a un sonido global del disco. La atmósfera era sólo la de disfrutar como adolescentes en un local, sin dejar de ser productivos.

Parece que el disco The Physical World supuso una buena inyección de energía para darle continuidad a Death From Above e ir más en serio que nunca, ¿es así?
Estamos muy orgullosos de ese disco. Lo hicimos por placer, no como si fuera ese primer paso que tienes que quitarte de encima cuanto antes para demostrar que quieres seguir dando vida a Death From Above. Cuando empezamos a crear las canciones ni siquiera sabíamos que estábamos haciendo un disco, no seguimos un código de trabajo ni nada parecido, simplemente estábamos disfrutando tocando música. Cuando comprobamos que el resultado nos estaba gustando, y que luego al publicarlo los fans también lo aprobaban, nos dio bastante confianza, sí.

¿Entonces Death From Above tiene ahora más estabilidad que nunca?
Supongo que podría decirse así. No lo sé. Es una cuestión rara, con nosotros nunca se sabe, ¡jajaja!

Después de separaros en 2006, ¿fuisteis conscientes de lo influyentes que llegó a ser el grupo?
Nunca lo percibí. Pero posiblemente porque nunca presté atención a eso, a las nuevas bandas, a lo que se comentaba sobre nosotros. Para mí, durante cinco años todo eso fue como una sombra. ¿Sabes? Creo que no empecé a darme cuenta de eso hasta que volvimos a juntarnos. En ese momento pude leer cosas sobre nosotros, cosa que no había hecho nunca antes porque, ya sabes… si lo dejamos era porque había cosas de las que nos hartamos, y lo que más me apetecía era pensar en otros proyectos. Pero con el tiempo Jesse y yo nos dimos cuenta de que Death From Above es en realidad el grupo de nuestra vida. Podemos hacer otras cosas, pero Death From Above es nuestra banda, aquello por lo que nos hicimos conectar, aquello que nos inspira para hacer música ahora. La gente llegó a amar nuestra banda, y eso es algo dificilísimo de conseguir en este oficio. Lo que más nos agrada es que ese amor se mantuviera durante años, en un entorno digital en el que tienes tantos estímulos que es facilísimo olvidarte de los grupos que están parados. Ese logro nos hace muy felices y dio sentido al regreso.

¿El título “Outrage Is Now!” viene simplemente de la cuarta canción? ¿O engloba el carácter del disco?
El disco tenía otro título, hasta que escribí esa canción. Y sí, de alguna manera nos pareció que ese título podía relacionarse con cualquier de las canciones. Quizá haya un par de temas que no conectan del todo con esa idea, pero nos pareció que era un título bastante luminoso y potente y provocativo. Esas palabras quedan muy directas en una portada.

La canción Moonlight trata sobre un intento de asesinato sufrido por Jesse en Dallas. ¿No es así? Es realmente angustiosa.
Sí, así es. Y el sentimiento de angustia era precisamente lo que queríamos reflejar, ese era el objetivo así que… ¡gracias por el comentario!

Death From Above nunca se ha sentido parte de ninguna escena, ¿verdad?
No podría imaginarme algo así. Ni escenas, ni estilos, ni movimientos musicales ni nada de eso. Si sintiera que nos está pasando eso lo dejaría, ¡jajaja! Necesitamos sentirnos totalmente libres, sin la menor regla externa impuesta por géneros o escenas. No sé, creo que cualquier grupo te dirá lo mismo, ¿no? Nosotros nos sentiríamos muy raros formando parte de una escena. De hecho estoy intentando pensar en bandas con las que nos sintamos relacionados, y no se me ocurre ninguna… Nosotros vamos a lo nuestro, intentando hacer música que nos resulte interesante a nosotros y al público. Jesse escribe para mí y yo escribo para él, y ambos escribimos para el público, sin pensar en nada más.

“Necesitamos sentirnos totalmente libres, sin la menor regla externa impuesta por géneros o escenas”

¿Os gusta la banda Royal Blood, que ahora lo están petando con vuestro formato de bajo y batería?
Ah.. No escucho mucho rock, y mucho menos rock moderno, así que no sé qué decirte. No los he escuchado casi nada, así que no tengo una opinión sobre ellos.

¿Antes de vosotros, quién empleó este formato?
Cuando empezamos ya existía desde hacía muchos años E.S.G., una banda neoyorquina que sólo empleaba voz, panderetas, bongos, bajo y batería, y algún teclado. Aparte de eso, nos influyeron bandas en las que el bajo tenía un sonido muy prominente y melódico, un papel protagonista, como Joy Division. Después de salir nosotros a la palestra descubrimos a los Lighting Bolt, pero su rollo era como más expansivo. También estaban los White Stripes, pero eso es otra historia. No tuvimos muchos ejemplos del formato bajo y batería cuando empezábamos. Para ser sincero, a nosotros también nos pareció algo muy raro al principio, como a todo el mundo, ¡jajaja! Pero vimos que tenía un potencial gigantesco si estaba bien enfocado.

Finalmente habéis vuelto a vuestro nombre original, sin el “1979”. ¿Se solucionó el asunto con el sello de James Murphy, Death From Above? Recuerdo que les mandasteis a la mierda sin complejos cuando recibisteis la demanda, incluso les declarasteis la “jihad”…
No es algo que nos diese dolores de cabeza, ni que pensásemos todos los días. “¡Tenemos que recuperar nuestro nombre original!”, ¡jajaja! Pero sí, de alguna manera es bonito recuperarlo. Lo extraño es que después de todo James Murphy no fue quien inició la demanda, sino sus abogados. Él mismo ha dicho que le da igual que usemos nuestro nombre original aunque coincida con el de su sello, así que ahora todo está bien.