En el año 1997 David Bowie volvía a reciclarse con el jungle por montera y se embarcaba a tocar con compañeros de viaje como unos Prodigy en plena cresta de la ola. Con él hablamos largo y tendido, de cine, literatura, pero sobre todo de la actualidad musical de la época.

Entrevista publicada en Julio de 1997

Ninguno excepto un británico de cincuenta años,un creador nato nacido en Stanfield Road, un tal David Robert Jones. A él y solamente a él se le antojará que la de Bowie no ha sido una de las carreras, con sus altibajos, más apasionantes del presente siglo. Restará importancia a que su primer álbum se publicase el mismo año en que, por poner un ejemplo, nació el abajo firmante o a que álbumes como Hunky Dory, Heroes,el difícil Low, Diamond Dogs, su primer álbum con Tin Machine y tantos otros sean incapaces de borrar su nombre de la memoria histórica con la que muchos contamos. La cuestión es que, en 1997, Bowie continúa siendo un mito respetable, admirable, que absorbe con gula toda influencia ajena que juzgue oportuna, haciéndo la suya y reescribiendo poco a poco las páginas de nuevos capítulos para su inenarrable trayectoria musical. Cualquiera podría opinar que un creador de su valía debería mantenerse al margen de influencias externas. Tremendo error. Sólo Bowie ha sido capaz deaportar su grano de arena y lo ha hecho entremezclando sus ideas con el rock industrial, con el techno, con el jungle de última generación. Cincuenta años y tan fresco.

Puede que Prodigy demuestren soltura fusionando techno y actitud punk, que Nine Inch Nails e imitadores varios acierten combinando bases programadas y guitarras metálicas o que Placebo conjuguen la grandeza del espíritu glam con moderadas distorsiones, pero a Bowie le debemos el haber batido con buena mano un poco de su espíritu atemporal, un mucho de rock de coyuntural factura y algo de esas bases jungle que tanto le apasionan en esa ya célebre Telling Lies. Y sólo es un ejemplo, uno más de tantos de entre todos los que podemos encontraren sus dos últimos álbumes, el oscuro 1.Outsidey el consistente Earthling, piezas ambas fundamentales dentro de su nueva relación con la genialidad de Brian Eno. El de allí, primera parte de la trilogía musical que narra el malvivir del detective Nathan Adler, el de aquí, enésima demostración de que Bowie sigue vivo, muy vivo y a la vanguardia. “No se me ocurriría trabajar en otra esfera musical. Es la única música que me gusta, la de vanguardia. Así ha sido desde que era un niño… nunca he tenido ningún tipo de interés por la música mainstream”. Su voz denota unas maneras poco habitual es entre artistas, una corrección británica de modales casi señoriales y, a la par, una cercanía que se agradece. Se le recuerda que no había recurrido a las guitarras con tal protagonismo desde tiempos de Tin Machine y que, a primera vista, no parece algo que deba entusiasmar a su sello discográfico. “Tin Machine se disolvieron en el 91. Lo único que queda de aquella formación es que Reeves Gabrels, el guitarrista, sigue tocando conmigo. Es parte de una banda que trabaja constantemente a mi lado, así que ahora se trata de David Bowie y su banda. Aunque eso no tiene nada que ver con la discográfica. Ellos siempre han reaccionado muy mal… (risas, casi carcajadas) …lo han hecho desde que empecé. Recuerdo cuando les entregué Low, que hice también con Brian Eno. RCA me hizo llegar un telegrama pidiéndome que, con los gastos a su cargo, me fuese un tiempo a Philadelphia para escribir un nuevo Young Americans…(risas de nuevo)… sinceramente, creo que nunca supieron qué hacer con Low. De todas formas, ocurre bastante a menudo; es sólo una consecuencia más de mi forma de trabajar. Nunca están preparados para lo que les entrego. Siempre que les visito con algo nuevo les coge por sorpresa. Cuando ya lleva un año publicado, empiezan a captar de qué voy -(risas)-,pero mientras tanto yo ya he descubierto cosas nuevas con las que trabajar. Así que todo se convierte en un pequeño círculo vicioso”.

No importa que esas nuevas cosas en las que esté trabajando guarden relación con guitarras, con sintetizadores, con ritmos o melodías de muy diverso cuño. Lo esencial es que, sin demasiados esfuerzos, en todo parece salir bien parado. Si lo consiguió en los ochenta con los devaneos bailongos que poblaron Let´s Dance o Never let me Down, cómo no iba a conseguirlo cuando la materia prima incluía unos ritmos tan arrolladores como los del jungle. “No es cierto que prefiera el jungle hecho por blancos. De hecho, el que más me gusta es el de los Jungle Brothers que son clara y sólidamente negros. Me gustaban a principios de los noventa, ahora estoy disfrutando mucho con Roni Size, un Dj que ha publicado unos vinilos excelentes… y lo nuevo de Goldie. Es impresionante. Aún no se escucha demasiado porque no ha publicado el nuevo disco, pero suele pincharlo mucho en su club y allí es dónde yo lo escucho”. No cuadra entonces que, con lo inmerso que está en los nuevos sonidos tecnificados y con un criterio relativamente maduro, aceptase la mezcla final que los Pet Shop Boys firmaron de su Hallo Spaceboy, incapaz de superaral original, demasiado aséptica para apasionar -para agradar incluso-. Coincidimos, tampoco él disfrutó con los resultados. “Lo cierto es que no tuve mucho que ver con el asunto. Ellos mismos me lo sugirieron y yo dejé todo en sus manos. Está bien, pero no se trata de mi remezcla favorita, ni mucho menos. Fue una situación excepcional que me interesó. Quería saber qué serían capaces de hacer con una canción que, en el disco, es muy agresiva… (risas)…tendría que haberme dado cuenta de que el resultado no iba a serlo. Aquella mezcla no lo era”.

Por suerte, con los teloneros siempre le ha funcionado mucho mejor. Especialmente en los últimos años. Si Morrisey abrió varios de sus conciertos y tuvo el placer de descubrirse escuchando uno de sus temas en boca de Bowie, Trent Reznor compartió escenario con su maestro en casi toda una gira. En esta ocasión, el honor recae en Mansun y Placebo, bandas ambas capaces de contar con el beneplácito de su privilegiado mecenas. “Está claro que Placebo me encantan. He estado trabajando junto a ellos durante los dos últimos años y hemos girado juntos en varias ocasiones. Son una banda buenísima y Brian un compositor excelente. Creo que van a llegar muy lejos. La verdades que tanto Mansun como ellos cuentan con mi completa aprobación. Se trata de dos buenas bandas y, aunque sea el promotor quien seleccione a los grupos teloneros, yo intento hacer toda la presión posible para que se trate de gente que me interese. Probablemente, el promotor dela gira sabía perfectamente que Placebo eran buenos amigos míos y que además su música me gusta mucho”.

Bowie vibra realmente conversando acerca de la actualidad del pop, acercade sus preferencias musicales. Deja a un lado esa supuesta distancia que debería alejarle de sus interlocutores y se permite todo tipo delicencias. Apenas juzga necesario hablar de Looking for Satellites,de Seven years in Tibet o de la apasionante I´m afraid of americans y, por contra, no cesa en su empeño por reivindicar el auténtico valor de las bandas que, a lo largo y ancho del planeta,merecen toda su atención. Como esos Prodigy que le acompañaron recientemente en ese macrofestival celebrado en Munich. “El año pasado actuamos juntos en cuatro ocasiones y, esta temporada, estoy contento de volver a tenerles unas siete u ocho veces a mi lado. Me gusta trabajar con ellos y no creo que sea tan importante el hecho de que su público sea muy joven. Es el tipo de conciertos que escojo hacer, especialmente en festivales. Es lo que hicimos la mayor parte del pasado año ydel anterior. No sé, aunque el público sea más o menos joven, creo que en los festivales siempre habrá diversidad de edades y eso es algo a lo que estoy acostumbrado”.

Ya lo decíamos antes. Pocos, muy pocos artistas son capaces de mantener a esa edad interés por las evoluciones de sus coetáneos, por adaptarse a los tiempos que corren, por asimilar, deglutir y reciclar todo lo que les rodea. ¿Lo consiguen U2 con tan buenos resultados como Bowie? “Ellos ya han grabado su Young Americans y su Heroes y su Low. Ahora creo que van a intentar algo con el jungle -risas-. He escuchado Pop y no me parece que hayan cambiado tanto sus composiciones. Se trata del mismo tipo de canciones, una especie de himnos con ritmos dance añadidos. Eso es todo. De hecho, creo que su proyecto del año pasado, Passengers era mucho… no puedo decir mejor, pero sí más interesante que su último disco. Por lo menos allí intentaron experimentar de una forma más dramática. Aunque tampoco estoy de acuerdo en eso que decís de que Prodigy se negasen a telonear su gira por considerarles demasiado mainstream. Creo que tiene que ver con el que Prodigy estén intentando, en los Estados Unidos, ser cabezas de cartel de su propia gira. No van a plantearse telonear a nadie, teniendo la oportunidad de ser las estrellas. Creo que, al final, Oasis telonearán a U2 en los Estados Unidos. Les irá bien, allí aún no son muy importantes”.

Bien, mucho llenarse la boca hablando de las nuevas esperanzas del technointernacional, del rock de tintes industriales. Pero qué me dicen del glam, de ese revival que en los últimos años nos ha dado a formaciones tan variopintas como These Animal Man, como Spacehog o como los mismísimos Suede. A Bowie parece no importarle que tantas y tantasformaciones se hayan dejado llevar por su admiración a ese “duque” con el que nacieron. ¿Sería capaz de volver a pasearse por los fueros del glam rock setentero si el revival alcanzase dimensiones gigantescas? “¡¡¡¿Qué?!!! ¿Otro revival glam? No creo que me sintiese cómodo. Soy mucho más feliz siguiendo este camino algo solitario que sigo. Escojo cosas puntuales del pasado que tengan una relevancia a nivel personal, eso es cierto, pero lo que realmente hago es cambiarlas para poder incorporarlas al estilo de música que practico en la actualidad. Me parece bien que bandas jóvenes se interesen por todo aquello. Suede en particular me gustan mucho. Brett es un compositor tremendo. Tuve la suerte de escuchar sus demos poco antes de que publicasen su primer álbum y ya entonces me encantaron. La verdad es que soy un gran admirador de Suede… no creas, en ocasiones me planteo mi influencia en otros músicos -risas- y te aseguro que va muy bien para el ego -más risas-. Es muy halagador escuchar a gente a la que has influido. Es divertido conocerles, descubrir que existe tan buen feeling entre músicos. En general, todos tienen un par de discos míos y muchas preguntas sobre cómo hice las cosas en aquellos tiempos lejanos, ja, ja. Es curioso porque nunca imaginé que iba a mantenerme tanto tiempo en el mundo de la música. Siempre creí que lo dejaría y desaparecería en el Tibet… o por lo menos esa era una de mis fantasías hace un montón de años y ya ves, aquí estoy” -risas-. Si bien Earthling podría ser la culminación del aprendizaje autoimpuesto, Bowie gusta de desplegar sus tentáculos en tantos terrenos artísticos como le sea posible. Cine, pintura,literatura. Por lo pronto, no únicamente se muestra contento por dejar sus videoclips en manos de innovadores directores jóvenes como Samuel Bayer -Nirvana- o Floria Sigismondi -Marilyn Manson-. “Yo dirigí los clips de Ashes to Ashes y Let´s Dance, incluso recuerdo haber realizado un par en los setenta, pero ya no tengo tiempo para dedicarles. Tengo demasiadas cosas que hacer y el video no es una demis grandes aficiones. Ha perdido su encanto; antes era más arriesgado y ahora se está demasiado pendiente del mundillo publicitario. Prefiero prestar atención al arte moderno, al arte visual, a la escultura, a la pintura. Eso es lo que realmente me emociona”. Quizás tanto como el actuar. Llevaba varios años sin dedicar parte de su existencia a la gran pantalla -dejando a un lado la bochornosa The Linguini Incident, por supuesto. Sólo Basquiat ha sido capaz de conseguir que, de nuevo, podamos verle encarnando a Andy Warhol y compartiendo minutaje junto a Gary Oldman o Dennis Hopper. Si fueron sus compañeros de rodaje o el interpretar a una persona a la que llegó a conocer personalmente durante años los motivos quele movieron a introducirse de nuevo en el mundo del cine es algo para lo que únicamente él tiene respuesta. “Lo cierto es que no fue por ninguna de las dos razones. Fue Julian Schnover, el pintor, quién consiguió que volviese a interesarme por actuar. Es un gran amigo mío y siempre había querido que yo interpretase ese papel. Había escrito ese guión hacía un montón de años y había conseguido todo lo necesario para hacer una buena película, así que accedí. En cuanto al resto del reparto, di por hecho que actuarían en el filme, puesto que todos son buenos amigos de Julian. Sé que existe esa otra película, I Shot AndyWarhol, pero no he tenido oportunidad de verla. He oído que tanto Harris como Lily Taylor están muy bien. Voy a tener que verla… de hecho hay tantas que debería ver”. ¿Qué tal entonces hacerle recordar la última que vio, la última que le forzó a trasladarse a una de esas salas cinematográficas dónde uno se pierde entre palomitas, sonido sensorround, toses ajenas y, en su caso, infinitas sesiones de firmado de autógrafos. “Se llama Sling Blade y es una de las mejores películas que he visto últimamente. Trata sobre un hombre algo retrasado que comete un asesinato y acaba en una cárcel-manicomio durante un buen montón de años. Cuando por fin la abandona y tiene que volvera su pueblo… no te voy a contar el final. No te la pierdas, es increíble. Las actuaciones son realmente maravillosas y la película estremecedora. También me interesa Eye Storm de Ang Lee. Estoy muy contento de que haya usado un tema de Tin Machine y además siempre he creído que dirige muy bien, además en Cannes ha conseguido unas críticas muy buenas”.

El tiempo se acaba, pero Bowie sigue charlando amigablemente. Sin saber cómo se empieza a hablar de literatura y al minuto nos encontramos comentando, como era de esperar, esos libros que descansan junto a su mesita de noche. “Acabo de leer Dead Meat, escrito por Q. No es un buen libro; la promoción fue mucho mejor. Q es un chico negro que, durante meses, se dedicó a ir a todos los clubs dance de Londresy a repartir capítulos de su obra. Consiguió que se la publicasen, pero ahora que la he leído me he sentido algo decepcionado. Pensabaque sería apasionante o innovadora y no ha sido así. Otro libro que he estado leyendo es la biografía de Duchamp escrita por Clavin Tompkins. Ese sí es un buen libro”. Es una lástima, comentamos, pero en España nadie conoce a Q, como en el Reino Unido nadie ha oído hablar de Maestre, Loriga, Mañas o Grasa. Eso sí, andamos sobrados de información al respecto de las SpiceGirls. Qué recurrentes. Acabemos así, con una pregunta sinprejuicios. ¿Qué opinas de esas chicas? “¡Oh, Dios mío! No podéis preguntarme por las Spice Girls. ¿Esque no has visto con quién estoy casado?”. Y así, entre risas, Bowie se despide con unas maneras del todo exquisitas. Después, nada. Sólo silencio y admiración.