Hace cinco años ya que Boston escupió una formaciónextraña. No había guitarras, pero hacían rock and roll.Mark Sandman (bajo slide de dos cuerdas, tritar: descascarillado cacharro con una cuerda de bajo y dos de guitarra, voz), Dana Colley (saxos barítono o tenor, y a veces los dos a la vez, como los neoboppers más epatantes),y Billy Conway (batería económica, poderosa y seca), que sustituyóa Jerome Dupree tras la grabación del primer disco “Good”(Ryko-Nuevos Medios, 1992).

 Hace casi seis años ya, y el mundo se ha ido interesando por ellos de una manera intermitente. “Good”y “Cure For Pain” (1993) agitaron las expectativas de los buscadores de oro en las tiendas de discos, se crearon paso a paso una reputación al margen del sonido indie, que se mustiaba poco a poco. “Yes”(1995), sin embargo, ahondaba en los esquemas ya propuestos, y parecía, a pesar de temas como “Honey White”, que habían llegado a un callejón si salida.

“Sé la manera de ir nadando hasta el alma de la ciudad, donde empieza la vida cuando el sol se esconde.”

Por fin ha habido continuación, y “Like Swimming” (1997), su nuevo disco, les ha traído por primera vez a España a tocar en directo. Se estrenaron en un Festimad caluroso y polvoriento, allí demostraron que podían ser posibles las redundancias de los temas en sus discos; y aunque, el último se aparte afortunadamente del sopor al que podía conducir tan original, pero tan limitada formación, nos quedaba algo por ver, un concierto de Morphine.

“Aprendí a nadar cuando vi que caían a mi alrededor cadáveres abatidos por el dinero.”

Resultó que Morphine son una banda que necesita el directo para respirar. Mark Sandman se trasformó en recitador de la escuela deTom Waits, y atrajo con su presencia magnética y de animal (cinematográfico) las miradas de un público cansado de festival que no siempre asiste a los conciertos sabiendo lo que va a ver.

“No me muerdas, por favor, y déjame meter las manos debajo de tu ropa.”
  Morphine cumplieron con el trámite de la rueda de prensa festivalera, a la que, por razones aceitosas, no pudimos asistir. “Bueno, no os habéis perdido mucho, parece que estaban esperando a que nos pusiésemosa hablar sobre lo trascendente que es la música, o que les describiésemos imágenes de pianos voladores, o algo así. Mucha gente y pocas preguntas”.

Dana es irónico, no hay manera de hincarle el diente, tiene ganas de broma, tiene ganas de complicidad, y está cansado de curiosos. Para entrarle, no hay nada mejor que comentar la noticia del día del Festimad. Suede han anulado a última hora su participación, por no ser cabezas de cartel, y por tocar antes que Extremoduro. “Una banda tiene que poder decidir dónde quieren tocar y dónde no”. Pero, ¿y la gente que viene casi sólo por verlos? “A los únicos que va a afectar a la larga es a Suede. Pero, personalmente no le doy importancia a las condiciones de un festival. Nosotros vamos a estar tocando simultáneamente con otras bandas en otros escenarios, y ni siquiera vamos a poder hacer un concierto entero. En realidad, no considero que un festival sea la experiencia más óptima para tocar ni para disfrutar la música, pero me parece más ridículo que las bandas estén compitiendo en el festival, de todas maneras, no me voy a ir a casa por ello. En el fondo me parece que no tiene mucho sentido”. Como decía Joe Jackson: no importa lo sucio que esté el camerino, o lo diminuta que sea la audiencia… “muchas veces toca hacer conciertos en esas circunstancias”. Dana ya tiene complicidad, ahora me faltan las preguntas sobre su sonido.S u cinismo no molesta. Aunque se escapa, hay que correr tras él: Hay quien dice que hacéis rock and roll clásico, pero la mayoríade vuestros singles, traen a la mente oscuros paisajes de jazz. ¿Cómo es vuestra música? “Tu trabajo es averiguarlo, yo toco, y tú tienes que desmenuzarlo, si quieres”. ¡Vaya, sólo era una manera de hacer la pregunta! “Vale, y ésta era la manerade construir la respuesta”.

Ruido infernal en el backstage, bandas que suenan todas igual desde detrás del escenario. A lo mejor no es el mejor sitio para hacer una entrevista… El sonido de Morphine ha dado un paso más con “Like Swimming”, tal vez estáis un poco arrepentidos de lo que hacíais antes, u os estáis abriendo hacia un sonido más amplio…“Siempre tenemos que intentar evolucionar. No tiene mucho mérito sólo salir y tocar, porque cada vez que coges tus instrumentos intenta shacerlo mejor, y evolucionar un poco. Es algo que ha ocurrido de un modo natural, mientras que tocas o estás de gira, vas creciendo. No ha habido ninguna intención en ello”. Pero continuáis conlimitaciones autoimpuestas, como la del bajo. “No es una limitación, Mark no necesita más, puso la segunda cuerda para crear el efecto de acordes, además, tocar así es más fácil”.

 “Muévete lentamente.”
  Hace no mucho, PJ Harvey dijo de ellos que eran su banda favorita, y desde luego, la más sexy. No hay más que comprobar qué bien le puede sentar al cuerpo femenino (como explica Polly Jean), sentarse encima de un altavoz mientras que el trío da uno de sus conciertos, en los que los graves son los protagonistas. “Sólo nos hemos encontrado una vez con ella. Me parece que se le ha dado demasiada importanciaa un simple comentario, aunque ella también nos gusta. De momento, sólo la invitamos a que cantase en uno de nuestros temas, pero estabamuy ocupada, no sé, en el futuro…”

 Morphine vienen de Boston, una ciudad con una identidad y con un sonido muy determinado. “Hablar del sonido de Boston no describe nada, el Boston Sound es sólo una simplificación. Allí hay muchas bandas, muchos lugares donde tocar, y una gran comunidad de gente que tocan juntos, que se apoyan los unos a los otros. El tiempo es muy frío, llueve y nieva mucho, así que todo el mundo se esconde del cielo para tocar. Se crea así una buena atmósfera, pero nada más. El clima de España es mucho más agradable. Volveremos a tocar aquí. Además, conocemos mucha gente que ha vuelto encantada de España. Todo empieza tarde, todo va despacio… y termina tarde”. Mucho más tarde de las once de la noche.